débil
1. De poca fuerza o resistencia.
2. De carácter flojo, que cede con facilidad.
Aprendí que soy débil. Que me importan mucho las personas que me rodean, aunque a veces intente que me dejen de importar. Aprendí que cuando quiero hacer que los demás se sientan tan mal como yo, me retracto. Entendí que mi vida se basa, entre otras cosas, en la debilidad. En la poca resistencia que presento al momento de sostener una idea que va en contra de alguien que amo; en la forma en la que cedo ante la presión de perder a las personas que quiero.
Sí. Soy muy débil.
Soy lo suficientemente débil como para llorar cuando lo que hago me sale mal. Lloro cuando me siento mal. Lloro teniendo y sin tener la culpa de lo que me pasa y rodea. Y lloro. Mucho. Más de lo que me gustaría, pero es mi manera de descargar la presión. Es otra de mis debilidades: llorar. Porque sí y porque no; porque no están y porque cambian.
Soy débil veinticuatro horas siete días a la semana, pero sobrevivo.
Vivo mi día a día en su mayoría con mi pie izquierdo. Me equivoco mucho, y me duele. Sí, lloro cuando me duele demasiado. Y sí, cedo cuando la causa de mi tropiezo es alguien más. Pero de todas maneras, sigo viva. Me sigo cayendo, pero me levanto. Empiezo con el pie izquierdo, pero de vez en cuando el derecho se adelanta. Y aunque sea débil, y ceda, y no resista, y siga llorando, intento ser fuerte. Intento pararme y no sentir, aunque eso me dure diez segundos. Trato, aunque a veces no pueda.
Soy muy débil, pero mi debilidad me hace crecer.
Y creciendo espero aprender a ser más fuerte.
Para un día, tratar y resistir.
Sin llorar ni ceder.
Simplemente resistir.