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1 de enero de 2014

2013.

Apa.
Se me fue el último año de la secundaria. Ya se me pasó el upd, el festejo de los buces, bariloche, el uud, la fiesta de egresados y también la cena. Ya viví todo eso.
Se me hace increíble pensar en la cantidad de tiempo que esperé estas cosas y lo rápido que se me pasaron. Como cada vez que algo se me terminaba me quedaba pensando en lo que fue vivirlo. 
¡Egresé! (aunque adeudo una materia, pero egresé)
Se me hace raro pensar en esto. Siempre me pareció híper lejos este momento de mi vida: empezar un año en el que no tengo que ir reglamentariamente al colegio, en el que voy a empezar a estudiar para lo que yo quiero hacer y ser. Pero acá estoy, y se me hace increíble.
Ay, ay dosmiltrece...
Pasaron cosas que a veces son preferibles no recordarlas, pero viví tantas cosas lindas. Conocí tanta gente linda... Me llevo cosas muy lindas de este año que se fue. Conocí a personas increíbles, que espero estén en mi vida hasta mis últimos días. Me esforcé lo más que pude escolarmente, lo cual siempre dije que iba a hacer y por primera vez lo hice. Pude meter tres materias del CBC por UBA XXI (y me sentí bien conmigo misma, lo cual hace que cuente como un logro doble). Empecé Handball, ese deporte que hace millones de años quiero practicar y ahora lo puedo hacer. Aproveché mí último año y lo disfruté. ¡Me fui de campamento otra vez! Me hice amigos nuevos. "Misioné" y me metí en un grupo de gente muy linda con la que vamos a regalar sonrisas a un comedor. Soy un poco más positiva. Estoy más cerca de mis amigos y familia. ¿Qué más?
Reitero que este año tuvo sus bajas, sus verdaderas y dolorosas bajas, pero puedo decir que lo disfruté. Que lo recuerdo con bastante alegría.
Fuiste bueno, 2013.
Y espero que este 2014 sea mejor.

Voldemort.

12 de diciembre de 2013

Campamento azul 2013.



Tarde pero seguro.
Cuánta magia que tiene un campamento. Cuánta gente linda que puede conocer uno en un campamento. ¡Y cuántas sonrisas que podés regalar y recibir! Qué lindo es compartir momentos así con personas hermosas. Me llevo en el corazón el campamento azul 2013 y a las personas que conocí y con quienes compartí esos cinco días a pura risa y diversión. Da placer la gente así, siempre predispuesta, siempre ahí.
Me llenaron el corazón de alegría.

8 de septiembre de 2013

BRC2013.

¿Qué me guardo?

Me guardo toneladas de risas. Con amigos, coordinadores, gente nueva, desconocidos, conocidos. Toneladas de risas que reflejan lo increíble que fue el viaje, la ida, la vuelta, la estancia, todo. Me divertí tanto que no puedo no sonreír cuando me acuerdo de mi viaje de egresados.

Me guardo un poco de llanto. Llanto en la Cena de Velas cuando todos nos sensibilizamos  Por cosas que pasaron, por cosas que están pasando ahora, y por cosas que vemos venir. Porque extrañaba al que no estaba allá con nosotros pero sí acá en Buenos Aires. Porque amo a mi familia y a mis amigos, y mis amigos son parte de mi familia. Llanto de emoción: emoción de estar ahí con la gente que me llena el alma a más no poder.

Me guardo todos los gritos que uno se pueda imaginar. Para bajar a comer, para cambiarnos, para despertarnos, para lo que fuera. De los coordinadores y de cualquier persona. Me llevo gritos de alegría y de tristeza y también de enojo, tanto míos como de otros. Gritos que se superaron y que ahora causan gracia.

Me guardo miles de recuerdos. En todo momento, en todo lugar, con mis amigos, mis conocidos, desconocidos, gente nueva, coordinadores. Miles de recuerdos felices que hacen que diga "la puta madre, ¡quiero volver!". Cosas tan chiquitas y otras tan gigantes.

Me guardo los mates en la playita privada con amigos. Me guardo a las amistades que me traje. Me guardo todas las canciones que canté con mi promoción. Ese "bueeeeenaa Linkin. Sos una genia" que me dijo un chico que no sé quién es mientras yo subía las escaleras y él las bajaba. Ese "vení vos también, dale" de Mono y el abrazo que le siguió en la Cena de Velas. El "sos como una hermana para mí" de uno de mis amigos más viejos. El abrazo en el que le expresé a mi mejor amigo y hermano de la vida todo lo que yo lo amo y que siempre voy a estar con él. El darme cuenta de lo mucho que amo a mis amigos. Lo ebrio que estaba mi cuasi hermano cuando bailábamos. La ida a la fiesta de disfraces con mi mejor amigo gritando "¡¡Aguante Adam Smith!!", una de mis amigas respondiendo "¡¡Viva Marx carajo!!" y yo diciendo "¡¡Aguante el socialismo, loco!!". Las siestas en la habitación de los "p". Me guardo haber quedado empapada de barro, haber tragado nieve, haberme caído esquiando, haber tirado bolas de nieve, haber manchado con barro a la gente, haberme reído a más no poder.

Me guardo tantas cosas que no sé como me entran. Yo veía mi viaje de egresados como algo que nunca iba a llegar, y de repente me estaba subiendo a un micro en el que venía la banda de Pergamino tomando vino y haciendo quilombo. Y de repente estábamos todos escuchando música y riéndonos. Y de repente estábamos en el huemul inspeccionando las habitaciones de toda la gente que conocíamos. Y ya se pasó. Y no pudo ser más increíble. Las excursiones, las noches, las comidas, nada pudo ser más increíble.

Pero nada, nada fue más increíble que pasarlo con mis amigos. Levantarme y ver a mis amigas durmiendo como morsas, turnarnos para bañarnos, salir al pasillo y encontrarme con más amigas y compañeras de curso y gente de mi promoción. Subir y bajar las escaleras y seguir con gente. Fue vivir con mi promoción, fue vivir con mis amigas. No se me ocurre un viaje más increíble que éste porque éste tuvo todo; salidas, excursiones, risas, llantos, y amigos. Familia, porque mis amigos son mi familia. Y Bariloche me hizo reafirmar que los amo con mi vida y que no podría vivir sin ellos.

Bariloche te pasaste volando, pero me hiciste feliz. Gracias mamá y papá por dejarme ser feliz así. A ustedes también los amo.

Voldemort.

10 de marzo de 2013

3MarzoJB.

   No sé si son la razón de mi vida, no sé si me salvaron, pero sí sé que me inspiran, que sus canciones me hacen sentir bien, que me identifican. La sensación de bienestar que me invadió el 03 de Marzo mientras iba camino al Estadio Ferrocarril Oeste con mi mejor amiga es una de las cosas más lindas que se pueden sentir.

   No me caracterizo -por lo menos no en estos últimos años- por ser de esas personas que siempre están sonriendo y se sienten bien. Pero hace exactamente una semana, cuando estaba sentada en el auto yendo a ver a unas de mis bandas favoritas, no podía dejar de pensar en lo feliz que era. En que, después de esperarlo, estaba yendo. Con mi mejor amiga. Y mis viejos no estaban peleando. Y mi hermano me había deseado suerte y me había hecho reír todo el día. Y mi mejor amiga estaba feliz. Y yo estaba feliz.

   Entre las cosas que iba pensando, se me pasaba por la mente que tengo que ser un toque más positiva, porque mi negatividad afecta lo que hago y digo, y quizás, solamente quizás, si fuera un poco más positiva pudiera disfrutar más de las cosas. No es que no disfrute de las cosas buenas, pero todo lo malo está ahí presente para que después de disfrutarlo me ponga a pensar que eso en comparación de lo demás es ínfimo, cuando en realidad, no es tan ínfimo. Ese momento de felicidad, de estar con mi mejor amiga sobre una silla saltando y gritando las canciones al ritmo de esos tres hermanos y toda la banda, que me hacen latir el corazón con más velocidad y siempre me sacan una sonrisa, fue único. Fue increíble. Perfecto. Feliz. Y eso es lo que vale, en realidad. Porque las cosas malas están, obvio, y son duras de aceptar, pero son los momentos de felicidad extrema, en los que sonreímos somos estúpidos, los que cuando nos estemos por morir nos van a hacer seguir sonriendo, y por los cuales podemos decir que vale la pena estar vivos.

   Así que creo que puedo decir, una vez más, que a partir de una experiencia vivida gracias a estos tres hermanos, aprendo y reflexiono. No entiendo por qué la gente pregunta cómo es que alguien los puede tener de ídolos como yo los tengo. Son personas que por más que no sepan de mí existencia a partir de canciones me hacen sonreír y llorar, y que constantemente me inspiran: a ser mejor, a preocuparme por los demás, a no dejarme pisar, etcétera. No es solamente una banda pop adolescente, por lo menos no para mí.

   Gracias por algo tan lindo como un concierto en vivo. Por siempre, sin notarlo, ayudar a sus fans a seguir adelante. Sonará idiota, pero les debo mucho. Y los amo infinitamente, como también amo a mi mejor amiga.

Voldemort.

4 de diciembre de 2012

Bender.

Emma, 1992/2012.

    Te conocí hace, creo, más o menos diez meses, porque te contesté un tweet en el que hablabas de lo mal que te sentías con respecto a tus amigos, dicéndote cómo me sentía yo cuando me pasaba y ofreciéndote mis oídos cuando los necesitaras. Me acuerdo que me lo agradeciste entonces, y que varios meses después lo volviste a hacer, porque te acordaste.

    Hablar con vos me hizo reír mucho. Me hiciste reír en los momentos en que lo necesitaba. Y yo te hice reír a vos.

    Vos me bancaste cuando lo único que yo quería hacer era llorar, diciéndome que las cosas iban a estar mejor.

    Me dejaste confiar y descargarme, y vos confiaste en mí de la misma manera.

    Y más allá de los problemas que cada una pudo tener, cada vez que te pedí hablar me escuchaste, sin chistar. Y cuando me tuviste que decir que era un estúpida, lo hiciste.

    Te tomé cariño, Bender. De verdad me encariñé con vos; y los "te quiero" que me solaste unas pocos veces son parte de lo que me voy a acordar de vos. Es loco que una persona que conocés por una red social te deje algo, pero vos me dejaste algo. Saliste adelante después de un montón de piedras en el camino y me convenciste de hacer lo mismo. Si el 11/11 -la última vez que hablé con vos, y por mensajes de texto- hubiese sabido que no íbamos a poder hablar más, te hubiese recordado lo que te quiero, aunque estoy convencida de que en el fondo lo sabés. Lo sabías.

    Descansá, negrita. Fuiste muy buena y nunca dijiste eso de vos. Estuviste ahí y te definiste a vos misma como una mala persona. No lo fuiste. Lo que yo conocí de vos no lo fue, a pesar de que por tu sinceridad dijeran que lo eras. Espero que sonrías si en algún momento te acordás de la gente que conociste acá, y si te acordás de mí. Fuiste, definitivamente, una gran persona para mí este año.

    Ojalá encuentres todo lo que decías haber perdido. Te quiero, negrita.



Voldemort.

18 de noviembre de 2012

Ser arte y parte.


   Hoy fue el Festival Solidario Itinerante en el Centro Cultural No Me Olvides. La entrada era un juguete. Fuimos a la una para organizar todo, y empezó a las tres. Y aunque garuó, hubo mucha gente. Gente que se copó trayendo juguetes, y poquitas personas, que no consiguieron juguetes, llevaron alimentos no perecederos. Pero fueron.

   Hubo bandas en vivo. Se pintaron murales. Se transmitió la radio en vivo. Y estuvo genial. No solamente porque salió bien, sino porque la gente que fue se copó. Muchos no llevaron solamente un juguete, sino más. Incluso había juguetes nuevos, completamente nuevos. Todos en buenas condiciones, para nenas y nenes. Había un montón, de verdad. Y fue hermoso ver cómo cada vez había más gente y más cosas para hacer felices a los nenes de Corazones Felices (adónde vamos a llevar los juguetes y realizar, quizás, otro festival).

   Los murales se basaron en las ideas de democracia, igualdad y libertad de expresión. Y quienes querían pintaban... y había mucha gente pintando, muchos nenes pidiendo pinceles para pintar, muchas caras sonrientes, mucha gente cantando las canciones que sonaban y que las bandas tocaban. 

   Había mucha gente con ganas de ayudar. De hacer algo diferente. De pintar murales entre todos para decorar el Centro, de colaborar, de reírse, de pasar un buen momento dejando de concentrarnos en nosotros y nuestros círculos amistosos y familiares para pensar en personas que ni conocemos, pero que están ahí y que necesitan una mano. Nenes que con juguetes podrían ser mucho más felices. 

   No hay otras palabras para decirlo: fue una tarde increíble, siendo arte y siendo parte. Y espero se repita.

Voldemort.

2 de noviembre de 2012

Campamento Azul 2012.


   El domingo lo empecé a las cuatro y pico de la mañana, con una sonrisa en la cara. Sabía que me iba de animadora de campamento, sabía que iba a poder saltar y gritar y hacer a la gente reír como a mí me gusta. Sabía que me iba a ir con gente que aprecio mucho. También sabía que no iba a ver a mis amigos y a mi familia por cinco días, pero estaba bien con eso. Los iba a extrañar, pero me quería ir.

   A las cinco de la mañana llegué al colegio. Ayudé a entregar gorras, orientar a los padres, cargar la comida, los bolsos, contar a los chicos, y demás. Me subí al micro III, que era el mío. Para nuestra mala suerte, paró por un desperfecto y los tres micros se clavaron ahí una hora y media, dos horas, esperando a que llegara el otro. Bajamos las cosas y las subimos al otro micro. Subimos a los chicos. Los contamos. Salimos.

   Llegamos más tarde de lo previsto y empezamos a hacer las carpas. Las propias y a ayudar a los demás. Fuimos solamente tres a la reunión de animadores (quince minutos después), porque nos acordamos tarde, pero igual nos dieron las instrucciones. Numeramos a los chicos. Nos numeramos entre nosotros. Ese día empezaron los juegos con otros colegios, en los que nos juntábamos por número y animal. Cinco. Gato. En los mismos grupos nos conocimos, y encontré gente muy linda. Personas muy buenas, y algunas que no sé por qué fueron como animadoras, pero cosas que pasan.

   El lunes nos levantamos con lluvia. Servimos el desayuno y el almuerzo, más tarde, en el sum (salón de usos mútiples). Hicimos competencias por colegios. Hicimos juegos. Nos reímos, gritamos, saltamos. Servimos la cena en el sum, también. Esa noche íbamos a dormir todos ahí, pero no había lugar para muchos de nosotros... y dormimos en el baño. En colchones inflables, en el vestuario de uno de los baños. Y me cagué de risa.

   Martes. Contracturadísima, pero con todas las pilas. Sacamos todo. Repartimos nuestras bolsas y aislantes. Pasamos todas las comidas en nuestra acampada. Y el miércoles también. Ayudamos para todo: cortar la comida, pelarla, lavar los platos, juntar la mesa, repartir las frutas, poner la mesa, servir la comida, preparar el jugo, la chocolatada, servirla, y demás. Nos juntamos otra vez por número y animal. Y nos morimos de risa. Todas las veces que nos juntamos. Mandamos fruta cuando nos preguntaron las ventajas y desventajas de crecer, pero al final todos estábamos de acuerdo en algo: la ventaja es que sos más libre, la desventaja es que por eso tenés más responsabilidades. Jugamos a la búsqueda del tesoro. Representamos símbolos en la arena. Estuvimos en la playa, fuimos al centro, cantamos canciones para contrarestrar los gritos de los otros colegios. Nos dividimos en los grupos internos que ya teníamos. Nos quedamos en el quincho charlas con los animadores de otros colegios... nos levantamos para ir a ver el amanecer, con un profesor, a la playa. Y fue hermoso.

   Y el jueves nos volvíamos... Fue horrible levantarse y saber que ese día nos íbamos. Armamos los bolsos, desarmamos las carpas, ayudamos a los más chicos, desayunamos, y nos despedimos de los otros colegios. Intercambiamos gorras. Yo le di la mía a una chica de Tucumán a la que le tomé el re cariño y ella me dio la suya. Mi profesor de catequesis del año pasado me regaló su gorra del San José porque me la merecía. Lo amo. Es una persona sumamente increíble. Almorzamos.
El jueves también vomité, antes de subir al micro para volver, porque la comida de la noche anterior me había hecho muy mal. Dormí una hora y media, dos. Y después la pasé bárbaro en el micro con los chicos y los animadores y profesores. Y no me quería volver. Y llegamos. Descargamos. Y casa uno se fue para su casa. Me dijeron algo muy lindo, que no voy a repetir, pero que tengo en el corazón.

   ...y quiero estar allá. Me quiero ir allá otra vez. Fue hermoso poder animar a los chicos, hacerlos reírse, hacerme amiga de algunos, cantar, gritar, encontrar gente tan copada, reírme todo el tiempo, ayudar, sentirme útil... A pesar de que el grupo de chicos no se dejase animar tanto como el grupo que éramos cuando nosotros éramos los chicos y otros eran los animadores. Pero fue genial. Me encariñé con los nuestros y con gente de otros colegios. Fui feliz. Fui tan feliz que no sé como explicarlo con palabras. Me quedé sin voz, llegué con dolores de todos lados, y sin embargo... me encantaría estar allá todavía. Me encantaría. Por mucho que extrañé a algunas personas, y cosas como la ducha de media hora después de un día agitado, pero daría lo que fuera por estar allá, y seguir siendo feliz y pasarla increíble. Y por llevarme a algunas personas conmigo.

Voldemort.