Mi número favorito es el veinticuatro. Hace poco tiempo lo empecé a relacionar con diferentes aspectos de mi vida. Existe una canción que se llama así, que me fascina, es una de mis preferidas entre todas las canciones que alguna vez escuché. Relaciono el número dos con mis mejores amigos, ambos varones, dos personas que siempre estuvieron para mí desde el día en que me conocieron. Y el cuatro representa a las cuatro personas con las que vivo, y que amo, que son mis viejos, mi hermano y mi abuela (madre de mi papá). Ahora, también creo que el veinticuatro es el número de personas en las que puedo confiar plenamente, que no son parte de mi familia por sangre.
Por alguna extraña razón este último tiempo sentí que muchas de mis veinticuatro personas me faltaban o fallaban, pero sin embargo y a pesar de todo siempre los tengo presentes, porque espero no fallarles nunca. También, por alguna otra razón que sólo el universo conoce, o quizás lo hago simplemente porque me sirve para despejarme un poco, se me ocurrió escribir quienes son mis veinticuatro. Y es lo que pretendo hacer.
Uno. Uno que se hace llamar mi hermano del alma, único.
Dos. Uno al que le digo mi mejor amigo, que da los mejores abrazos.
Tres. Una de las personas que más se parece a una mejor amiga para mí. Que siempre está.
Cuatro. Una que escribe. Que a pesar de todo me escucha.
Cinco. Una de ojos claros, media loca. Que alguna vez no me quiso y a la que no quise.
Seis. Una fría, pero a pesar de todo comprensiva y buena.
Siete. Una histérica. Pero me conoce como pocos.
Ocho. Una loca, con todo el swag.
Nueve. Una casi cordobesa, que aunque me pone los pelos de punta sabe como sacarme una sonrisa.
Diez. Una bailarina. Una que vive despeinada.
Once. Una vueltera, loca, de carácter fuerte. Buena a pesar de todo.
Doce. Uno que parece una calesita, que no sabe si subirse o bajarse.
Trece. Una que es el sueño de cualquiera, aunque me sabe poner de mal humor.
Catorce. Una que piensa que el rojo es verde, y el verde rojo.
Quince. Una que entró para hacerse querer, y ayudarnos a salir a todos.
Dieciséis. Una que cocina pizzas, y le dicen Hugo.
Diecisiete. Una que come chupetines todo el tiempo.
Dieciocho. Una que me hace acordar a los unicornios. Más buena que el pan.
Diecinueve. Uno que tiene mala fama, pero a pesar de todo es una gran persona.
Veinte. Una que me ayudó a entender que sin esperar nada de nadie se vive mejor.
Veintiuno. Una rubia que sin quererlo se hizo muy importante para mí.
Veintidós. Una que se expresa con efusividad y timidez al mismo tiempo.
Veintitrés. Una que no caza las indirectas que le tiro.
Veinticuatro. Uno que cuando lo conocés, es de los mejores.

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