Es un toque raro. Bueno, para mí no tanto. Pero estoy cansada. Y no de ese cansada de que me duelen los músculos porque hice gimnasia, o porque no dormí bien, o porque me golpeé, o nada que tenga que ver con la parte física. Estoy cansada de estar cansada de querer dejar de hacer todo y dormirse para siempre un ratito. Dormirse para siempre un ratito, eso sí es raro.
Estar en el colegio es, una vez más, una buena patada en los ovarios cuando estoy en mi período (es la forma menos grosera que encontré para decirlo). No porque tengamos que hacer varios trabajos prácticos, y dar orales, y esas cosas que hacemos cuando está terminando el año. Puede que sea por decisión propia, o porque necesitamos nota en algunas materias (me suceden ambas). Cuando vaya a la facultad voy a tener que estudiar a montones, así que mejor que me acostumbre. Tampoco tiene que ver con las integradoras. Tiene que ver con que no estoy cómoda. No me gusta. Y no es que sea completamente normal que no me guste ir al colegio, porque hay tiempos en los que me gusta, lo disfruto porque sé que voy a ver a mis amigos y me gusta eso, aunque tenga clases, porque hay materias que sí me interesan y de las que quiero saber, y esas son cosas que sí disfruto. Pero ahora no, no disfruto ir al colegio a ver a nadie. No porque no quiera ver a mis amigos, sino porque no me encuentro. Está el curso, y estoy yo, y no me siento cómoda con ellos, y sé que a la gran mayoría le chupa un huevo. Y bueno, es lo que hay, pero no me dan ganas de estar ahí.
Estar en mi casa, es, también, otra buena patada. Mi viejo está un toque más insoportable que de costumbre, lo cual me está empezando a alterar más. Pero ahora es como que de repente compensa las cosas. Está con dolores en los riñones por los cólicos, entiendo que le duela como la puta madre, pero no es mí culpa ☺. Mi vieja y yo nos estamos peleando más. Es como que yo estoy más irritable, y tienen un problema con casi todo lo que hago y digo, y me cansan, juro que no los soporto a veces. Sumémosle al eterno defensor de mi madre (hasta que no encuentra sus shorts de fútsal), es decir, a mi hermano, que me caga a pedos como si tuviera razón (que sea una histérica cuando me cansan no le da el derecho a decir que no tengo razón cuando me quejo porque él no hace una mierda y yo llego tres horas más tarde casi todos los días y nunca hay nada hecho). Básicamente, no me alegran la vida. No tengo ganas de estar en mi casa. Quiero estar en otro lado, y no en la escuela.
Sin embargo, hago todo lo posible por llegar tarde a casa. Y a veces, a pesar de eso, tengo tan pocas ganas de hacer cosas que me vuelvo a mi casa. Esta semana los primeros tres días estuve en las casas de mis amigas, y fue tan relajante... no tener que escuchar a nadie del curso a quien no considere amigos, no tener que escuchar a mis viejos, no tener que ver qué hay que hacer en casa para que no me caguen a pedos a mí. Incluso estoy haciendo la tarea, cosa rara (porque muchas veces las hago en clase, no en mi casa, o a las termino el mismo día a la mañana temprano o en las clases anteriores), pero me distrae un toque. Pensar en la clasificación de los gastos, la trata de personas, el retorno de Perón, y lo que sea que estemos viendo en las otras materias, me está distrayendo. Aunque no tenga muchas ganas, a veces, de hacer nada.
Así que básicamente, tengo esta cara de "hola, no me hables, pero me siento bien, así que no me jodas, porque estoy bien", y estoy, pero no sé si bien, sino que cansada, y con ganas de muchas cosas y con ganas de nada. ¿Me podré dormir para siempre un ratito? A ver si cuando me levanto entiendo algo.
Voldemort.


