Amadeo vivía en una de esas casa de playa que muchos quieren y pocos tienen. El mar lo atraía por sobre manera; le encantaba contemplarlo. No sólo por su tranquilidad, sino también por su tempestad, su oleaje, y sus encandilantes colores. No se trataba de un simple azul, sino de una fama que comprendía muchas tonalidades.
Le hubiese gustado poder compartir uno de esos momentos de calma con ella, con esa persona que tanto amaba. Pero para su mala suerte, a ella no le atraía aquél paisaje. Quizás su rechazo fue lo que lo afianzó más a su preciado mar.
Eran las noches las testigos de sus largas caminatas, y los días los contempladores de sus penas. Había pasado tanto tiempo desde que había caminado por la suave arena bajo los rayos del sol que ya no recordaba si lo había hecho. Su vida se veía concentrada en pequeños momentos nocturnos, con alguna chica o quizás solo, en las que después de caminar terminaba en algún bar tomándose una copa. O dos, o tres...
Usualmente despertaba en la tarde, sin saber muy bien qué había pasado, pero siempre seguro de que había dormido solo. Por muchas copas que pudiera tomar, existía en el mundo una sola mujer con la que le gustaría estar, aunque no podía.
Amadeo culpaba de sus penas a su casa, a lo mal cocinero que era, a su obsesión con el mar, a la forma en la que vivía... pero no admitía la posibilidad de que ella, en realidad, no lo amase.
Voldemort.
(Escrito el 05/10/2012.
La consigna era crear un personaje a partir de una característica que la profesora nos daba. A mí me tocó "Tiene todos los discos de Luis Miguel".)
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