¿Qué me guardo?
Me guardo toneladas de risas. Con amigos, coordinadores, gente nueva, desconocidos, conocidos. Toneladas de risas que reflejan lo increíble que fue el viaje, la ida, la vuelta, la estancia, todo. Me divertí tanto que no puedo no sonreír cuando me acuerdo de mi viaje de egresados.
Me guardo un poco de llanto. Llanto en la Cena de Velas cuando todos nos sensibilizamos Por cosas que pasaron, por cosas que están pasando ahora, y por cosas que vemos venir. Porque extrañaba al que no estaba allá con nosotros pero sí acá en Buenos Aires. Porque amo a mi familia y a mis amigos, y mis amigos son parte de mi familia. Llanto de emoción: emoción de estar ahí con la gente que me llena el alma a más no poder.
Me guardo todos los gritos que uno se pueda imaginar. Para bajar a comer, para cambiarnos, para despertarnos, para lo que fuera. De los coordinadores y de cualquier persona. Me llevo gritos de alegría y de tristeza y también de enojo, tanto míos como de otros. Gritos que se superaron y que ahora causan gracia.
Me guardo miles de recuerdos. En todo momento, en todo lugar, con mis amigos, mis conocidos, desconocidos, gente nueva, coordinadores. Miles de recuerdos felices que hacen que diga "la puta madre, ¡quiero volver!". Cosas tan chiquitas y otras tan gigantes.
Me guardo los mates en la playita privada con amigos. Me guardo a las amistades que me traje. Me guardo todas las canciones que canté con mi promoción. Ese "bueeeeenaa Linkin. Sos una genia" que me dijo un chico que no sé quién es mientras yo subía las escaleras y él las bajaba. Ese "vení vos también, dale" de Mono y el abrazo que le siguió en la Cena de Velas. El "sos como una hermana para mí" de uno de mis amigos más viejos. El abrazo en el que le expresé a mi mejor amigo y hermano de la vida todo lo que yo lo amo y que siempre voy a estar con él. El darme cuenta de lo mucho que amo a mis amigos. Lo ebrio que estaba mi cuasi hermano cuando bailábamos. La ida a la fiesta de disfraces con mi mejor amigo gritando "¡¡Aguante Adam Smith!!", una de mis amigas respondiendo "¡¡Viva Marx carajo!!" y yo diciendo "¡¡Aguante el socialismo, loco!!". Las siestas en la habitación de los "p". Me guardo haber quedado empapada de barro, haber tragado nieve, haberme caído esquiando, haber tirado bolas de nieve, haber manchado con barro a la gente, haberme reído a más no poder.
Me guardo tantas cosas que no sé como me entran. Yo veía mi viaje de egresados como algo que nunca iba a llegar, y de repente me estaba subiendo a un micro en el que venía la banda de Pergamino tomando vino y haciendo quilombo. Y de repente estábamos todos escuchando música y riéndonos. Y de repente estábamos en el huemul inspeccionando las habitaciones de toda la gente que conocíamos. Y ya se pasó. Y no pudo ser más increíble. Las excursiones, las noches, las comidas, nada pudo ser más increíble.
Pero nada, nada fue más increíble que pasarlo con mis amigos. Levantarme y ver a mis amigas durmiendo como morsas, turnarnos para bañarnos, salir al pasillo y encontrarme con más amigas y compañeras de curso y gente de mi promoción. Subir y bajar las escaleras y seguir con gente. Fue vivir con mi promoción, fue vivir con mis amigas. No se me ocurre un viaje más increíble que éste porque éste tuvo todo; salidas, excursiones, risas, llantos, y amigos. Familia, porque mis amigos son mi familia. Y Bariloche me hizo reafirmar que los amo con mi vida y que no podría vivir sin ellos.
Bariloche te pasaste volando, pero me hiciste feliz. Gracias mamá y papá por dejarme ser feliz así. A ustedes también los amo.
Voldemort.