12 de octubre de 2013

Pará! Y corré.


No es como si tuviera derecho a quejarme, porque soy yo la que decide no mostrarse cómo es todo el tiempo y alejarse a la hora de hablar de lo que pasa. No es como si me pudiera quejar porque claramente la que no deja que alguien se acerque soy yo. Pero, ¿es mucho pedir que exista una persona que se de cuenta de estas cosas y que no tenga que ser yo la que suelte la bomba, sino que alguien me haga sentir en confianza y me lo pregunte, y yo pueda responder? ¿Realmente es mucho pedir?

Entonces no sé por qué tendría que tener "derecho" para quejarme, porque me estoy quejando igual y ni siquiera sé si es o no hipócrita, porque soy tan contradictoria todo el tiempo que ya ni entiendo.

Supongo que la etapa de sentir que todo se derrumba y se reconstruye no se terminó todavía, porque evidentemente o no la puedo superar o me quedan cosas que ver derrumbarse y reconstruirse, o quedarse en ruinas. Porque a veces las cosas se quedan en ruinas, ¿no? Das el cien por ciento de vos y ahí están los restos, que no van a volver a ser lo que eran, o siquiera un asomo de lo que eran. Se van a quedar así y lo vas a tener que aceptar y afrontar, porque nada de lo que hagas lo va a cambiar. 

Pero quiero que se termine. Quiero que pare, que las cosas se dejen de derrumbar, que el mundo no gire y que las ruinas desaparezcan. No se puede, pero ahora mismo quiero que pase todo eso, porque no puedo seguir caminando con tantas cosas en la cabeza y tampoco las puedo volcar en alguien más, porque no se lo  merecen. No quiero que se me caigan las paredes que construí con tanto esfuerzo, pero una a una las tengo que reforzar porque siento que en cualquier momento me voy a poner a llorar adelante de quien sea, porque no soporto mis propias reglas pero a la vez creo que son lo mejor. ¿Lo mejor para quién? Para mí seguro que no, pero no podría actuar de otra manera. No podría hablar con las personas cada vez que sintiera que algo va mal porque no me sentiría bien haciéndolo. Qué loco, no me sentiría bien haciéndolo y no me siento bien callándomelo, pero me siento mejor que si lo hiciera. Qué loco que es todo esto de sentir y ser adolescente y tener que caminar y seguir adelante con una mochila en la espalda.

Pero la preocupación se va a ir, porque dentro de poco va a pasar, entonces no tengo por qué preocupar a nadie más que no sea yo. Así que refuerzo las paredes, porque siempre es mejor prevenir, y me siento a esperar a que pase. A que se termine esta parte, la única parte que se cuando termina. ¿Y todo lo demás? Todo lo demás está ahí. Hay cosas que ya desaparecieron, hay otras que se van a quedar ahí siempre. Hay sentimientos que todavía no aprendí a ignorar, supongo que es cuestión de tiempo. Pero ¿cuánto tiempo? Eso tampoco lo sé.

Creo que lo que queda es mirar el lado positivo y el negativo y disfrutar el positivo mientras el negativo se alimenta a sí mismo, porque muchas veces no le hace falta que alguien más lo alimente. Pero hay que seguir caminando y sonreír, sonreír porque la vida sigue y en el futuro va a haber muchas cosas más por las que preocuparse o quizás no, y es mejor disfrutar lo que se puede. Porque las cosas mejoran, seguro que sí, y cuando todo está bien la vida es increíble.

Voy a correr hasta llegar a ese punto. Y después veremos. Como de costumbre, veremos.

Voldemort.

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