—Es
de día y ya tengo sueño.
—
¿Por qué no te podés a mirar la televisión? —le preguntó Noah.
—No
me gusta mirar la televisión de noche.
—Entonces
cocinemos algo, tengo ganas de almorzar.
Nao
se levantó del sillón, fue a la cocina y volvió con las manos vacías. Se sentó
y miró curiosamente a Noah.
—
¿Qué hacés acá?
—No
sé, pero tengo hambre. Cocinemos algo.
—No
me gusta cenar de día. Mejor miremos la televisión.
Noah
asintió quedamente y se levantó. Ingresó en la cocina y volvió con las manos vacías.
Miró a Nao curiosamente, se sentó y le preguntó:
—
¿Qué hacés acá?
—No
sé, pero tengo sueño.
—
¿Por qué no te ponés a mirar la televisión?
—No
me gusta mirar la televisión de día —Noah se acercó a Nao y se rió— ¡Qué buen
chiste!
—
¿Cuál?
—El
de la televisión —Noah señaló la televisión.
—Pero
está apagada —Nao se acercó a Noah y se rió— ¡Qué gracioso!
—
¿Qué?
Nao
lo miró extrañado por la pregunta. Luego centró su vista en la puerta de
entrada, en el televisor y en Noah.
—No
sé qué hago acá, así que creo que me voy.
Se
levantó, miró la televisión por última vez y se fue.
Noah
observó a Nao irse, luego miró la puerta de entrada, el televisor, y el último
lugar en el vio a Nao.
—Yo
tampoco sé por qué estoy acá, así que creo que me voy.
Se
levantó, miró la televisión por última vez, y se fue.
Voldemort.
(fue una actividad de un trabajo que tuvimos que hacer sobre el teatro del absurdo para Literatura el año pasado)
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