11 de febrero de 2014

Canoas.

—Es de día y ya tengo sueño.
— ¿Por qué no te podés a mirar la televisión? —le preguntó Noah.
—No me gusta mirar la televisión de noche.
—Entonces cocinemos algo, tengo ganas de almorzar.
Nao se levantó del sillón, fue a la cocina y volvió con las manos vacías. Se sentó y miró curiosamente a Noah.
— ¿Qué hacés acá?
—No sé, pero tengo hambre. Cocinemos algo.
—No me gusta cenar de día. Mejor miremos la televisión.
Noah asintió quedamente y se levantó. Ingresó en la cocina y volvió con las manos vacías. Miró a Nao curiosamente, se sentó y le preguntó:
— ¿Qué hacés acá?
—No sé, pero tengo sueño.
— ¿Por qué no te ponés a mirar la televisión?
—No me gusta mirar la televisión de día —Noah se acercó a Nao y se rió— ¡Qué buen chiste!
— ¿Cuál?
—El de la televisión —Noah señaló la televisión.
—Pero está apagada —Nao se acercó a Noah y se rió— ¡Qué gracioso!
— ¿Qué?
Nao lo miró extrañado por la pregunta. Luego centró su vista en la puerta de entrada, en el televisor y en Noah.
—No sé qué hago acá, así que creo que me voy.
Se levantó, miró la televisión por última vez y se fue.
Noah observó a Nao irse, luego miró la puerta de entrada, el televisor, y el último lugar en el vio a Nao.
—Yo tampoco sé por qué estoy acá, así que creo que me voy.

Se levantó, miró la televisión por última vez, y se fue.

Voldemort.
(fue una actividad de un trabajo que tuvimos que hacer sobre el teatro del absurdo para Literatura el año pasado)

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