11 de diciembre de 2014

Caricia (in)esperada.

A veces todo es un desastre.
No encontrás lo que querés. No hay, no es para vos. Estudiaste y te fue mal. Estudiaste y te tomaron algo que no entraba en el examen. Saliste a encontrarte con alguien y te cancelaron a último momento. Se te rompió esa pulsera que cuidás como si fuera tu propia vida. Viste algo que te gustó y no lo compraste porque el precio era una locura, o porque no es tu talle, es talle único. Hubo paro de trenes y tardaste dos horas más de lo calculado en volver a tu casa. Te antojaste de algo dulce y lo comiste, pero te acordaste que no podés comer esas cosas aunque quieras. Buscaste un libro por todas partes y está agotado, y te enterás que esa persona que nunca te lo prestaría o a la que nunca se lo pedirías lo tiene. Quisiste comprar la entrada para un recital y se agotaron. No te alcanzó la plata para comprarle el regalo que sabías quería y tuviste que optar por otra cosa. Te tropezaste en la calle. Te bocharon. Todos tus amigos se van de vacaciones juntos y vos no. Te enteraste de algo que te bajoneó. Lloraste toda la noche. Nada te sale como vos querés.
Y entonces te habló alguien a quién querés mucho, y te dijo algo tierno. 
Y entonces, a veces todo deja de ser un desastre.

Por ahí después encontrás eso que querías si tenés más predisposición. Si estudiás más la próxima seguro aprobás. Las alajas se pueden mandar a arreglar. No tenés que ser tan estricta/o con vos misma/o, podés comer lo que tengas ganas y no te tenés que sentir mal por eso. El orgullo lo podés dejar de lado si realmente querés leer ese libro. Quizás no lo vayas a ver en vivo ahora, pero puede llegar a volver. Te prometés que cuando puedas, vas a comprar eso que sabías que quería. Un tropezón no es caída. Todavía tenés tiempo y oportunidades para dar de vuelta. Las cosas las podés hablar. No todo es negro, ¿no?

• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •
Estaba volviéndome a mi casa hoy en colectivo, de mal humor, convenciéndome de que no quiero eso que claramente no hay en mi talle, diciéndole a madre que no hacía falta ver ningún lugar más, y pidiéndole que se dejara de compadecer de mi, cuando recibo un mensaje más que tierno de un amigo al que quiero muchísimo, diciéndome que me extraña y me quiere ver. Y con eso, simplemente con esas palabras, se me fue el malhumor y llegué a mi casa riéndome y contándole a madre anécdotas con esa persona.

Me hizo pensar en el efecto que tiene las personas en nosotros. O por lo menos en mí. Que una acción tan pequeña, como decirle a alguien que lo extrañás de repente, porque te pintó, porque realmente lo sentís, pueda tener tanto impacto en el otro es increíble. Porque en realidad no todos saben lo bien que hacen con estas caricias inesperadas al alma. Esos pequeños mimos por los que a veces nos encontramos rogando, que cuando llegan te ponen una sonrisa en la cara que es indisimulable. Que una persona te pueda cambiar la forma de ver las cosas con un mensaje, eso es amistad. Cariño. Amor. De eso me quiero llenar en la vida.

Voldemort.

3 de diciembre de 2014

Yo hago, tú haces... o no.

¿Hacemos las cosas por nosotros? ¿Las hacemos por los demás? ¿Para ellos; para nosotros? ¿Para y por quién actuamos? ¿Nos mueve más la mirada que el otro tenga sobre nosotros, o lo que nosotros, tan críticos de nuestra propia vida como cualquier otro, podríamos llegar a pensar de lo que vamos, o no, a hacer? ¿Me duele más odiarme, o que me odien? ¿Me provoca más satisfacción mirarme al espejo y sentir que estoy bien así, o ver la sonrisa del otro cuando me ve y cree que no podría estar mejor? ¿Te estás vistiendo porque a vos te gusta lo que tenés puesto? ¿O porque alguien a quién aprecias mucho te dijo que no le gustaba lo que tenías antes? ¿Te reíste de ese chiste porque te pareció gracioso o porque lo hicieron todos los demás, y vos no querés desencajar? ¿Te reíste porque sabés que de lo contrario se van a reír de vos por no entenderlo? ¿Estudias una semana entera para un examen porque te querés demostrar que sos capaz de tener la mejor nota o porque estás cansada de que tus viejos te carguen por no tener todos dieces? ¿Te gusta siquiera la modalidad en la que estás, o sacrificaste tu elección por seguir viendo a las mismas personas? ¿No pensaste nunca que quizás te arrepientas? ¿O lo pensás y te autoconvencés de que seguramente no sea así? ¿No les cuesta dormir de noche cuando saben que en el día hicieron algo muy mal? ¿O reprimen el recuerdo, lo tiran a lo más profundo de sus mentes, y siguen como si nada? ¿Siempre pesa la culpa? ¿No nos convencemos a veces de que los demás también tienen culpa en este juego para no sentirnos tan mal con nosotros mismos? ¿Siempre aceptamos que no siempre tenemos razón? ¿Nos complace saber que estábamos en lo cierto aún cuando eso al otro lo perjudica, o nos sentimos mal aún habiendo ganado la lucha? ¿Te sentís una buena persona cuando ayudás a alguien? ¿Ayudás para sentirte bien, para satisfacerte a vos, o porque realmente crees que la humanidad sería mejor si todos pudiéramos dedicar algo de nuestro tiempo a ayudar al otro? ¿Le contás a tus amigos las cosas más increíbles que te pasaron con todo detalle, pero no las que te hacen quedar como alguien torpe? ¿Te hacen sentir mal? ¿Hacés vos sentir mal a tus amigos? ¿Considerás que una buena persona provoca el enojo en los demás? ¿O te convencés de que incluso las buenas personas le hacen mal a los demás? ¿Sentís que sos una mala persona, y que por eso te merecés todo lo que te pasa? ¿Y a veces, no sentís que hay gente peor que vos que está mucho mejor, y que aunque creas que obrás mal, tenés cierta bondad? ¿Te sentís egoísta al pensar que sos una buena persona? ¿Te da miedo decirlo, porque tus errores podrían significar lo contrario, y cualquiera podría atacarte con eso? ¿No mostrás lo que sos porque no querés que nadie tenga el poder de hacerte mal, y no sos al mismo tiempo quién más mal se hace? ¿Te gustaría ser alguien más? ¿Nunca te imaginaste, que si fueras alguien más, podrías no ser mejor, sino peor? ¿Te gustaría no sentir, no tener remordimientos, y no obrar por los demás de vez en cuando? ¿Sabés cuando estás obrando por vos, porque vos querés algo, y no porque alguien quiere algo para vos y el tiempo te llevó a creer que vos también querés ese algo? ¿No te dan ganas de pedirle al mundo que se calle porque vos no querés cambiar, y al mismo tiempo querés decirle a los demás qué es lo que ellos tienen que cambiar según vos? ¿No te molesta no sentirte bien; y sentirte bien no te hace pensar que lo malo está por volver? ¿Me podés decir qué está bien, y qué está mal? ¿Es malo hacer las cosas por lo que el otro pueda decir? ¿Está bien hacer las cosas porque yo lo quiera, sin que me importe como repercute en el otro?
Esto recién empieza.