3 de diciembre de 2014

Yo hago, tú haces... o no.

¿Hacemos las cosas por nosotros? ¿Las hacemos por los demás? ¿Para ellos; para nosotros? ¿Para y por quién actuamos? ¿Nos mueve más la mirada que el otro tenga sobre nosotros, o lo que nosotros, tan críticos de nuestra propia vida como cualquier otro, podríamos llegar a pensar de lo que vamos, o no, a hacer? ¿Me duele más odiarme, o que me odien? ¿Me provoca más satisfacción mirarme al espejo y sentir que estoy bien así, o ver la sonrisa del otro cuando me ve y cree que no podría estar mejor? ¿Te estás vistiendo porque a vos te gusta lo que tenés puesto? ¿O porque alguien a quién aprecias mucho te dijo que no le gustaba lo que tenías antes? ¿Te reíste de ese chiste porque te pareció gracioso o porque lo hicieron todos los demás, y vos no querés desencajar? ¿Te reíste porque sabés que de lo contrario se van a reír de vos por no entenderlo? ¿Estudias una semana entera para un examen porque te querés demostrar que sos capaz de tener la mejor nota o porque estás cansada de que tus viejos te carguen por no tener todos dieces? ¿Te gusta siquiera la modalidad en la que estás, o sacrificaste tu elección por seguir viendo a las mismas personas? ¿No pensaste nunca que quizás te arrepientas? ¿O lo pensás y te autoconvencés de que seguramente no sea así? ¿No les cuesta dormir de noche cuando saben que en el día hicieron algo muy mal? ¿O reprimen el recuerdo, lo tiran a lo más profundo de sus mentes, y siguen como si nada? ¿Siempre pesa la culpa? ¿No nos convencemos a veces de que los demás también tienen culpa en este juego para no sentirnos tan mal con nosotros mismos? ¿Siempre aceptamos que no siempre tenemos razón? ¿Nos complace saber que estábamos en lo cierto aún cuando eso al otro lo perjudica, o nos sentimos mal aún habiendo ganado la lucha? ¿Te sentís una buena persona cuando ayudás a alguien? ¿Ayudás para sentirte bien, para satisfacerte a vos, o porque realmente crees que la humanidad sería mejor si todos pudiéramos dedicar algo de nuestro tiempo a ayudar al otro? ¿Le contás a tus amigos las cosas más increíbles que te pasaron con todo detalle, pero no las que te hacen quedar como alguien torpe? ¿Te hacen sentir mal? ¿Hacés vos sentir mal a tus amigos? ¿Considerás que una buena persona provoca el enojo en los demás? ¿O te convencés de que incluso las buenas personas le hacen mal a los demás? ¿Sentís que sos una mala persona, y que por eso te merecés todo lo que te pasa? ¿Y a veces, no sentís que hay gente peor que vos que está mucho mejor, y que aunque creas que obrás mal, tenés cierta bondad? ¿Te sentís egoísta al pensar que sos una buena persona? ¿Te da miedo decirlo, porque tus errores podrían significar lo contrario, y cualquiera podría atacarte con eso? ¿No mostrás lo que sos porque no querés que nadie tenga el poder de hacerte mal, y no sos al mismo tiempo quién más mal se hace? ¿Te gustaría ser alguien más? ¿Nunca te imaginaste, que si fueras alguien más, podrías no ser mejor, sino peor? ¿Te gustaría no sentir, no tener remordimientos, y no obrar por los demás de vez en cuando? ¿Sabés cuando estás obrando por vos, porque vos querés algo, y no porque alguien quiere algo para vos y el tiempo te llevó a creer que vos también querés ese algo? ¿No te dan ganas de pedirle al mundo que se calle porque vos no querés cambiar, y al mismo tiempo querés decirle a los demás qué es lo que ellos tienen que cambiar según vos? ¿No te molesta no sentirte bien; y sentirte bien no te hace pensar que lo malo está por volver? ¿Me podés decir qué está bien, y qué está mal? ¿Es malo hacer las cosas por lo que el otro pueda decir? ¿Está bien hacer las cosas porque yo lo quiera, sin que me importe como repercute en el otro?
Esto recién empieza.

No hay comentarios: