28 de junio de 2012

Plasticicomercialidad.


   Acabo de pisar plástico... ay no, digo, acabo de ponerme a escuchar una banda plástica. No, lo que quise decir es que me gusta una banda y soy fan nada más por cómo son físicamente... no, pero, porque son lindos. 
PlásticoPLÁSTICO,
PLÁSTICO EVERYWHERE.
   Hola. Voldemort reportándose. Hoy vengo con una ametralladora de quejas sobre algo que últimamente me carcome la mente porque todavía no lo traté en este blog de renombre -mentirosa como ella sola la piba-: LA PLASTICIDAD, LA COMERCIALIDAD. Con tanto plástico podemos abastecernos de vasitos para tomar Coca-Cola... qué mal chiste el mío, eh. Pasan los años y yo pierdo la gracia, pero no importa. No me impide expresarme.
   Lo que quiero exponer como queja es que últimamente los cantantes se "vuelven" plásticos. La mayoría no por motus propio, sino porque así los venden. Vamos al caso de One Direction, banda compuesta por cuatro ingleses y un irlandés, banda que se vende como una boyband de pibes carilindos. Y eso que son pibes que podemos decir tienen algún talento. Zayn, en mi humilde opinión, es el que mejor canta, porque ¿lo escucharon? Nada. Eso. Pero se los vende como una boyband. ¿Qué logran de eso? Sí, muchísima plata, estadios llenísimos, una venta de discos masiva, pero crean "fans", es decir seguidoras, que los quieren sólo por su físico, por sus caras lindas. Ni hablemos de que esas mismas pibas digan que tienen talento, ni ahí. Preguntales algo de ellos y lo más probable es que te digan que están uno más bueno que el otro. Y sino tenemos el conocido caso del cantante canadiense Justin Bieber. Muchas de sus "fans" y de sus fans, me dirían que cómo es que puedo decir estas cosas porque no sé de dónde viene, bla-bla-blá. Convengamos que haya salido de una sanja o de una mansión o de donde sea, es comercial igual. Qué se yo, es lo que yo pienso. Pero lo que quería decir no era solamente esto, es que últimamente a cada persona a la que le gusta algo y no le parece lindo uno de los integrantes de una banda (véase la banda que quieran), no se la considera fan. Y yo creo que eso es igual de plástico que todo lo demás.
   Es decir, si a mi me encanta Maroon 5, y no me parece lindo el cantante principal, pero pienso que tiene un talento increíble y una gran voz ¿no soy fan? ¿Porque no me gusta lo físico? A mí no me parece. Lo físico no hace al talento, lo lindo que pueda ser alguien o que no, no hace que una persona tenga o no más talento. Y sé que en eso no me equivoco. Volviendo al caso que planteé primero, 1D, si a mi me gustan sus voces, los agudos, los graves, pero no creo que todos sean dioses griegos ¿no soy fan? No carajo, no es así. Yo no idolatro lo físico, idolatro el talento. No voy a ir a un concierto porque estén buenos, voy a ir porque quiera escuchar sus voces. Que uno no me guste físicamente, o dos, o veinticinco o los que sean, no me hace menos fan. Porque NO SOY FAN DE SU FÍSICO, SINO DE SU MÚSICA, SU TALENTO. Que son cosas total y absolutamente diferentes.

Voldemort out.

27 de junio de 2012

-200 puntos.


    Me parece completamente estúpida la gente que por tener una cámara profesional se cree fotógrafa. Me parece una pelotudez que ahora que ven que a mucha gente le gusta la fotografía, les guste a ustedes también. ¿Pero saben qué es lo peor de todo esto? Que existen muchas personas, y me incluyo entre ellas, que amamos la fotografía —no desde hace veinticinco minutos, porque vimos que alguien "popular", "carismático" o lo que sea, lo hace, sino porque de verdad es algo que nos gusta—, y esas personas que quieren encajar a toda costa, nos refriegan lo que tienen. Me parece absolutamente estúpido. No sé si son más idiotas por tener algo que no aprecian ni saben usar, o por tenerlo para encajar. No, mentira. Sí sé. ME PARECEN UNOS IDIOTAS POR TODO. FIN.
    Aparte, ¿te gusta? ¿EN SERIO TE GUSTA? Demostralo. Porque si te gusta algo no lo hacés notar adelante de alguien a quien SÍ le gusta la fotografía nada más que para ver como se le cae la baba al ver que vos tenés esa cámara que viene pidiendo desde hace años. Y sí te gusta de verdad, podés hacer cursos y aprender. O tocar todos los botones de la cámara hasta entenderla. Porque sinceramente, si tenés una cámara semi profesional o profesional, y las fotos que sacás se ven borrosas o pixeleadas, tenés -100 puntos. Ya sé, son más grandes. Sí, a todos les pasa. Pero las cámaras tienen opciones para guardar las fotos que ya sacaste en un formato más chico para que no se pixeleen en la web. Y también podés utilizar las opciones de enfoque para que en vez de que se te vea TODA la foto desenfocada —dándome la razón cuando te digo persona idiota—, se desenfoque o el fondo, o el "objeto principal". Tenés muchas opciones. 
    No me digas que te gusta la fotografía y nunca te pusiste a mirar cómo podés hacer para que tus fotos se vean mejor. No me digas que no viste que tenés opciones de luz, color, tamaño, etc. Que podés sacar fotos en blanco y negro, sepia, fluorescente y varias más, acentuando diferentes tonalidades. Sinceramente, si te hacés llamar amante de la fotografía porque sos una persona tremendamente idiota, te quiero contar que estás fracasando en la vida. Y ahora tenés -200 puntos. Ojala que algún día alguien les cierre bien el culo. Y espero poder ser yo esa persona. Yo, que no tengo la posibilidad de tener una cámara semi profesional o profesional, pero que tengo una sony que saca mejores fotos que la mitad de ustedes, ya que la conozco de punta a punta y sé utilizar correctamente y de la mejor forma todas las opciones que tiene. Porque si mi sony tiene tantas cosas, ni me quiero imaginar sus cámaras. Así que, replanteense su existencia. Y dense cuenta de lo estúpidos que quedan haciendo este tipo de cosas.

Voldemort.

20 de junio de 2012

Bloody hell.



   Qué loco che. Los planteas se me desalinean justo, justo en el re puto momento en el que yo, que soy un ser que carece de capacidad de cerrar la boca, tengo un momento de felicidad extrema. FELICIDAD. EXTREMA. El lunes, después de haber pasado un domingo no muy bueno, había sido un buen día. Era el cumpleaños de mis padres (Ambos, sí señor. Cosas raras de la vida) y el de una amiga, y aunque no pude ir a su casa le llevé una torta al colegio con algunos cupcakes y después almorcé en lo de otra amiga, y tomé unos buenos mates mientras hablábamos de algunas boludeces. A las tres estaba en mi casa, y me empezaba a bajar dos millones de libros, porque no tengo plata para comprármelos todos. Cuestión que empiezo a leer Hush Hush, y me enamoro perdidamente de Patch, y me re engancho. Y el martes, oh sí, el martes, me lo compré. Después de haber leído parte del libro con mi celular (porque tengo un celular re pro), lo terminé apenas llegué a casa. Ni almorcé. ¡¡Y qué feliz era!! Era feliz porque a mi amiga le había gustado el gesto de la torta y no se había enojado conmigo por no poder ir a su casa, era feliz porque el libro era fabulosamente bueno. Y encima mamá me había dejado faltar a inglés y tenía nutricionista por primera vez, después de mucho romper las bolas. Y porque no había problemas con las chicas, nadie se estaba re cagando a puteadas con nadie.
Pero no carajo, no se puede. 
NO
SE 
PUEDE.
   No hay forma de que me dure un tiempito la felicidad ¿no? Ya me tenían que hacer sentir una mierda... bueno, tampoco es que eso no me pase muy seguido che. Pero todo recae en mi nula capacidad de cerrar la boca. Ahora resulta que mi pelo no es mío (la nueva de mi viejo), y que si no me lo tiño de mi color ME VA A COSTAR CARO. Hace dieciséis años que me cuesta caro flaco, no me rompás las pelotas. A ésta altura me chupan tres huevos tu re putas condiciones y tu necesidad de hacer sentir mal a la gente porque sos igual de forro y enfermo que tu vieja, que en paz descanse... si puede. Porque está bien, sí, en el último tiempo los jugadores los había perdido a casi todos y ya ni fútbol jugaban, de pedo y llenaba el equipo de futsal, pero era una vieja de mierda cuando tenía ganas. Aunque no le hacían falta ganas para decirme que me iba a morir completamente sola porque soy igual de enferma que mi madre, y no sé cuántas otras pelotudeces. Pero bueno, yo la quería igual, aunque le gritaba un montón de barbaridades de las que no me arrepiento, porque se las merecía. Y supe pedir perdón cuando lo tuve que hacer, eh. Y en el fondo ambas nos queríamos, porque nos cubríamos, pero con vos es diferente. La mitad de mi vida la defendiste a ella. Hace dos años nada más que te das cuenta de como son las cosas, y ahora que no está, volvés a ser un tremendo pelotudo. Me asjkfhsadjkhklsdjakadsfj caés como la mierda, la re puta madre que te parió. ¿No ves como me saco? Y ahora me decís que no puedo ir a lo de una amiga porque vos no tenés ganas de salir a las apuradas. Te avisé y no me dijiste nada y encima tenés un auto al reverendo pedo porque salís tarde (no te dá), y lo re puteás a mi hermano porque no tenés ganas de llevarlo a fútbol. Y tampoco pude ir al cine ni nada, y eso que no tengo problema en ir y venir en bondi... ¿Quién carajo te entiende a vos?
   Y bueno, eso... no hay dos bien que vienen dos mal. Me quise distraer leyendo ayer, encima, y estaba justo en la parte de Crescendo en la que Nora se re calentaba y lo dejaba a Patch y le gritaba una cantidad de pelotudeces increíbles, pero también cosas ciertas. Y no quise leer más y me puse a escuchar a Nick. Y me calmé. Porque Nicholas Jerry Jonas Miller, señoras y señores, uno de los más grandes amores de mi vida, me calma con sólo decir dos palabras seguidas. Amo escucharlo cantar, me trasmite paz. Y necesitaba paz. Necesito paz.

Voldemort.

17 de junio de 2012

Mundo adolescente nocturno.


La cara que tiene ahí mi esposo Will Smith, es la misma que me ponen un montón de personas cuando hablo de cosas que a mí me gustan. En serio, ni que me gustaran cosas tan raras... simplemente soy partidaria de escuchar buena música y no cumbia ni reggaeton en mi vida diaria. Prefiero leer un buen libro o ver una buena película que ir a bailar...

FUI A BAILAR EL VIERNES QUINCE.
No fue la gran cosa.
Ya sé que muchos me van a mirar con la misma cara que tiene Will en el gif que subí si les digo esto en la cara. Pero yo pensé que me iba a gustar más. Por ahí fue porque fui a un bar, en el cual pasaban música electrónica nada más (cosa que me gusta escuchar pero no para joder), o porque nos echaron tipo tres de la mañana, o porque me cagué de frío afuera hasta las cinco, o porque estuvimos afuera con tres chicos que nos hicieron la gamba esperando pero ninguno de los mismos me hicieron cagar mucho de la risa como mis otros amigos, o porque posta pensé que iba a ser otra cosa y nada que ver.
No la pasé mal. Estuvo bastante bien, pero entonces me acordé porqué en cierto momento dejé de insistir con que me dejaran salir. Me daba cosa eso de pasar a un lugar con un documento que no fuese el mío, y no lo hice, porque pasamos como si nada... hasta que cayó la municipalidad y nos echaron. Dos puntos en contra (uno porque nos echaron y otro porque la próxima necesitaría un documento por las dudas). Después estaba mi miedo de ponerme re contra re en pedo y terminar en una sanja, cosa que no hice porque me auto controlé. Punto a favor (porque quiere decir que puedo salir tranquilamente sin morir). El hecho de conocer gente copada es otro punto a favor. El hecho de cagarme de frío en una plaza y no poder ir al baño es un punto en contra. El que me cagué de embole un rato largo es otro punto en contra. Y el hecho de que me reí bastante y por lo tanto la pasé bien, es uno a favor.
Eso dejaría a mi medidor así:
En contra: CUATRO.                                                      A favor: TRES.
Lo único que pasa ahora es que todavía no salí con el grupo de mis amigas de mi curso, cosa que algún día va a pasar… Pero la cosa es que voy a necesitar un documento, y pegarme a alguna para no perderlas de vista. Y puede caer la municipalidad y nos pueden echar a todos. Y no me quiero cagar más de frío. Pero lo voy a hacer, a ver si salir a bailar a un boliche en el cual pasan toda esa música que a mí no me gusta escuchar normalmente pero que pienso es copada para joder.
Sin embargo, me quedé decepcionada (?) ya que me lo pintaron como lo mejor, lo más divertido, qué se yo que otra cantidad de cosas, y yo me cagué de embole un buen rato… Será que soy una ortiva del orto que prefiere hacer cualquier cosa menos eso, o que mi cama se veía más tentadora que los tres chabones que estaban ahí, o que… sí, soy una ortiva de mierda loco. Ni en pedo voy a pedir salir todos los sábados. Por lo menos no hasta tener dieciocho y no tener que QUEDARME AFUERA CAGANDOME DE FRÍO Y HACIENDOME PIS PORQUE LA MUNICIPALIDAD CAYÓ EN EL LUGAR. Yo sé que es una vez cada tanto… pero posta. No. Me gusta más juntarme en una casa, por ahora. Esperemos a que vea el ambiente de las salidas de mis otros amigos y después decido que hacer con mi vida. Por ahora, la próxima vez que pise bb va a ser el mes que viene, o el otro, o no sé, pero me voy a asegurar de tener un documento y estar abrigadísima.

Un besito, la ortiva de moi.
Voldemort.

7 de junio de 2012

Soy (y no) vos.


Uno de los mayores problemas que tengo conmigo misma es que me odio pero al mismo tiempo no lo hago. ¿Por qué? ¿Alguna vez escucharon que se dice que uno odia en los demás lo que no les gusta de uno mismo? Odio eso. Me odio a mí, porque soy igual a él; al mismo tiempo no me odio porque en muchas cosas no lo soy. Porque él es todo eso que no me gusta. Es una persona que siempre, absolutamente siempre, va a tener la razón, no importa que tan equivocado esté; no va a haber nunca un “porque sí” que te fundamente con algo que no sea “porque a mí no me gusta”; no le vas a poder criticar nada porque él no se cree perfecto, pero sí mejor que todos; va a pretender que aceptes su verdad como verdad absoluta, a toda costa; te va a herir, de las formas más horribles que pueda; te vas a sentir la peor basura que pisó la tierra. Es de esas personas que intento evitar en mí vida. Pero yo soy él. Yo hiero, porque los palos que tiro a veces sé que van a herir. Puedo reconocer que me equivoco, puedo darle la razón a otro, y no pretendo que todos tengan mi posición en cuanto a las cosas. Pero hiero y no me doy cuenta a veces. Otras sí. Y soy cabeza dura, y grito mucho. Grito mucho porque no encuentro forma de que me presten atención que no sea gritando. Me crié gritando. Me crié peleando. Y deseé siempre ser un espécimen de género masculino para enfrentar las cosas de otra forma, para rebelarme como a mí me gustaría, para cumplir dieciocho e irme de mi casa y no tener que preocuparme por cosas que una mujer sí se preocupa. Pero soy mujer, y así me la tengo que bancar.

Me odio porque soy como vos. Soy vos. Pero no estoy tan mal.

Al mismo tiempo encuentro en vos cualidades que sí me gustan, como por ejemplo tu capacidad para hacer reír a la gente; de pensar en los demás. Son cosas que no se ignoran, porque no importa cuánto dolor me puedas llegar a causar, sos mi viejo, soy tu hija, y tengo un cierto cariño por vos que eso no quita. Sin embargo odio que me digan que soy como vos. Lloro siempre que lo hacen. ¿Y sabés porqué me duele, más que nada? Porque no quiero. Porque no me gusta. Porque si soy así corro el riesgo de inculcarle a mí hermano todo esto que soy, y yo quiero que él sea como es, una de las personas más buenas del mundo, aunque un poco colgadas.

No te odio porque no sos tan malo, pero la mayor parte del tiempo no sos “bueno”.

Pero una sonrisa no vale mil lágrimas. Mil lágrimas son iguales a una sonrisa. Lloré mil lágrimas por cada sonrisa que me sacaste, y ninguna de las mismas curó el dolor que me dejaste. No creo que eso suceda, tampoco. El dolor se camufla, pero no desaparece. Y ni el borrón y cuenta nueva van a poder hacer que me olvide de esas lágrimas que por tu culpa derramé. O por mi culpa. O por culpa de ambos. Porque tu provocación estaba, y yo siempre fui débil. Y aunque mil lágrimas sean una sonrisa, en éste último tiempo me estás sacando más muecas de felicidad que gotas de agua salada. Y yo me doy cuenta de que aunque odie parecerme a vos, y me odie por ser como vos, y en algún punto te desprecie, estás cambiando. Lentamente. Y aunque eso no cambie nada de todo lo que pasó, y aunque mi postura valla a ser siempre la misma, aprecio el hecho de que quieras, o por lo menos intentes, no herirme veinticuatro horas al día siete días a la semana. Te sale mal, muchas, muchas veces, pero si la intención es lo que cuenta creo que voy a tener que cerrar la boca y esperar.

Sin embargo esto ya pasó. Ya quisiste, y no pudiste. Por favor (te lo ruego) que no sea como esa vez. No vuelvas a ser ese ser que adoraría nos dejara. Pensá un poco más en que vos también pusiste de lo tuyo para que nosotros “existamos”; hacete cargo de tus errores, y por sobre todas las cosas, dejá de inculcarnos que tenemos que arrasar con todos para ser alguien, porque así no es. Estoy aguantando desde hace un montón de años. Voy a aguantar algunos más, sí. Pero si volvemos a lo de antes no creo que pueda seguir en ésta postura de ser “considerada” con tus actos. Podrás ser simpático con los demás, pero a mí no me lo demostrás tan seguido. No quiero que los otros me digan que sos bueno, quiero decirlo yo. No quiero que me cuenten lo considerado que sos, quiero que consideres que soy una pendeja depresiva de dieciséis años que llora porque la hacés sentir una mierda y lo sabés, que te acuerdes de que tenés dos hijos que necesitan un padre que no sea un pelotudo ni se crea el rey del mundo. No te pido mucho, me parece. Y si te cuesta cumplirlo, no nos hagas pasar por los momentos horribles que solemos pasar cuando empezás a putear a todo el mundo. A mí no me interesa. No me enseñás nada. Si en tus planes no está cambiar de verdad, o por lo menos considerar la edad que tenemos, a mí por lo menos no me interesa verte. Porque me hacés doler.

Y me duele, todos los días.

Voldemort.

4 de junio de 2012

Miserable, darling, as usual.


Cruella, yo no podría haberme expresado mejor. Vamos a simular, aunque a nadieleinteresa, que alguien me pregunta cómo estoy. Y voy a comentar como maquina mi mente para que aquellos seres que lean este blog, porque no tengan nada mejor que hacer, lo hagan de onda o porque posta les cope, entiendan un poco más sobre mí persona. Simulemos que yo estoy sentada y que viene una persona random, se sienta al lado mío y me dice:

— ¿Cómo estás?
Normalmente no me llama mucho la atención el primer "¿cómo estás?" de la gente. La mayor parte del tiempo lo dicen por quedar bien y yo, como soy buena y muy, muy considerada, les digo lo primero que se me viene a la cabeza. Y quizás hasta creen que acaban de salvar al mundo de la Tercera Guerra Mundial. Porque ojo, yo enojada soy peor que Hulk... Pero no, en realidad lo único que consiguieron fue que dijera:

—Bien, ¿vos?
Entonces, mi consciencia, esa que me perturba, me dice que estoy mintiendo. Y entonces discuto internamente con esa parte de mí que insiste con que le diga a esa persona random que me siento como el ojete, y que lo único que quiero es golpear algo y romperlo, para sentirme mejor. Pero todo, todo depende de cómo sienta yo a la otra persona. Porque obvio, siempre está ese que por decir "sí, yo me di cuenta", viene y se te hace el amigo, o la amiga, y te pregunta qué tal está todo. O ese que está cuando vos hacés notar que te sentís como la mierda. Es en esos casos, o si me demuestran que de verdad no les importa como ellos quieren hacer notar, son en los que les digo que estoy bien. Aunque no lo considero mentir. No me están preguntando específicamente si me siento bien anímicamente, mentalmente, físicamente, etc. Yo digo que estoy bien porque estoy bien de salud, ¿no? Estoy bien. Y me refiero a que no estoy enferma.

—No, pero te lo pregunto en serio. ¿Cómo estás? ¿Cómo te sentís?
Eso me demuestra algo: preocupación. Hay tres caminos en esa instancia. A veces no cuento qué me pasa. Muchas cosas me van vergüenza. O lo cuento a medias. O digo todo, absolutamente todo. Pero vuelve a depender de la persona. No sólo porque sienta que puedo confiar más en algunos que en otros. Sino porque las personas que tienen un conocimiento básico pero profundo de cuál es mi situación, no necesitan que yo les cuente todo. Con que diga qué me pasa en el momento es suficiente. No tengo que pasar por esa etapa de contar lo que me pasa, las cosas que vienen desde que soy chiquita, mis miedos y el porqué de muchas cosas que yo digo todos los días. Con esas personas es más fácil porque me ahorro dolor. Aunque sea un poquito de dolor me ahorro.

No me siento bien. Tengo problemas en casa. Estoy harta de esta situación de mierda. Me suicidaría. Siempre hay un quilombo.
(No me siento bien, me rompe soberanamente los ovarios que estemos todo el tiempo fingiendo ser todos amigos cuando sabemos que así no es. En mi casa me tienen harta, no soporto escuchar más de cinco palabras seguidas porque me malhumora la situación de mierda que tengo que pasar. Entre el colegio, que es una mierda en el que me va mal, en el que paso mucho tiempo del día y me siento incómoda, en el que no puedo decir que las cosas con los chicos están bien, porque no lo están; las peleas de mis viejos; la necesidad de irme que siento, las ganas de tirar todo por la borda y no hacer nada de mí vida; y la frustración que tengo encima, aparte de esa carga de mierda de aprobar para estudiar en la universidad y al mismo tiempo trabajar para poder irme de mi casa pero al mismo tiempo no querer dejar a mi hermano sólo en mi casa con mis viejos y sentir que tengo que estar acá porque es lo mejor para todos. Porque yo discuto, y aunque provoque furia, le inculco a mi hermano que no se tiene que dejar dominar por alguien que no sabe tanto como cree saber y que pretende que todos le den la razón. Porque no me perdonaría nunca que sea como él. Aunque yo soy como él, porque grito, discuto y a veces me importa una mierda que alguien me diga lo contrario. Pero sé escuchar y eso quiero que haga mi hermano. Sé qué es lo que quiero y lo que no, y por sobre todas las cosas, creo que cuando uno tiene razón no se la puede dar al otro por miedo a las consecuencias. A mí no me importa. Y mi hermano no va a crecer en un autoritarismo dónde uno dice saberlo todo y nadie lo puede cuestionar. Mentira. Yo lo voy a cuestionar en todo lo que crea necesario. Los riesgos los tomo yo, vos aprendé a ser una buena persona y a no ceder ante los demás cuando los demás no sepan ni qué dicen ni hacen.)

—Si necesitás algo avisame. Estoy para lo que sea, acordate.
Un arma, ¿no tenés un arma? ¿no me querés pegar un tiro y facilitarme todo?

—Gracias, yo también estoy en todas.


Voldemort.
Y así, señores, suelo manejarme. A veces digo todo, a veces lo resumo. A veces ni siquiera eso.