Qué loco che. Los planteas se me desalinean justo, justo en el re puto momento en el que yo, que soy un ser que carece de capacidad de cerrar la boca, tengo un momento de felicidad extrema. FELICIDAD. EXTREMA. El lunes, después de haber pasado un domingo no muy bueno, había sido un buen día. Era el cumpleaños de mis padres (Ambos, sí señor. Cosas raras de la vida) y el de una amiga, y aunque no pude ir a su casa le llevé una torta al colegio con algunos cupcakes y después almorcé en lo de otra amiga, y tomé unos buenos mates mientras hablábamos de algunas boludeces. A las tres estaba en mi casa, y me empezaba a bajar dos millones de libros, porque no tengo plata para comprármelos todos. Cuestión que empiezo a leer Hush Hush, y me enamoro perdidamente de Patch, y me re engancho. Y el martes, oh sí, el martes, me lo compré. Después de haber leído parte del libro con mi celular (porque tengo un celular re pro), lo terminé apenas llegué a casa. Ni almorcé. ¡¡Y qué feliz era!! Era feliz porque a mi amiga le había gustado el gesto de la torta y no se había enojado conmigo por no poder ir a su casa, era feliz porque el libro era fabulosamente bueno. Y encima mamá me había dejado faltar a inglés y tenía nutricionista por primera vez, después de mucho romper las bolas. Y porque no había problemas con las chicas, nadie se estaba re cagando a puteadas con nadie.
Pero no carajo, no se puede.
NO
SE
PUEDE.
No hay forma de que me dure un tiempito la felicidad ¿no? Ya me tenían que hacer sentir una mierda... bueno, tampoco es que eso no me pase muy seguido che. Pero todo recae en mi nula capacidad de cerrar la boca. Ahora resulta que mi pelo no es mío (la nueva de mi viejo), y que si no me lo tiño de mi color ME VA A COSTAR CARO. Hace dieciséis años que me cuesta caro flaco, no me rompás las pelotas. A ésta altura me chupan tres huevos tu re putas condiciones y tu necesidad de hacer sentir mal a la gente porque sos igual de forro y enfermo que tu vieja, que en paz descanse... si puede. Porque está bien, sí, en el último tiempo los jugadores los había perdido a casi todos y ya ni fútbol jugaban, de pedo y llenaba el equipo de futsal, pero era una vieja de mierda cuando tenía ganas. Aunque no le hacían falta ganas para decirme que me iba a morir completamente sola porque soy igual de enferma que mi madre, y no sé cuántas otras pelotudeces. Pero bueno, yo la quería igual, aunque le gritaba un montón de barbaridades de las que no me arrepiento, porque se las merecía. Y supe pedir perdón cuando lo tuve que hacer, eh. Y en el fondo ambas nos queríamos, porque nos cubríamos, pero con vos es diferente. La mitad de mi vida la defendiste a ella. Hace dos años nada más que te das cuenta de como son las cosas, y ahora que no está, volvés a ser un tremendo pelotudo. Me asjkfhsadjkhklsdjakadsfj caés como la mierda, la re puta madre que te parió. ¿No ves como me saco? Y ahora me decís que no puedo ir a lo de una amiga porque vos no tenés ganas de salir a las apuradas. Te avisé y no me dijiste nada y encima tenés un auto al reverendo pedo porque salís tarde (no te dá), y lo re puteás a mi hermano porque no tenés ganas de llevarlo a fútbol. Y tampoco pude ir al cine ni nada, y eso que no tengo problema en ir y venir en bondi... ¿Quién carajo te entiende a vos?
Y bueno, eso... no hay dos bien que vienen dos mal. Me quise distraer leyendo ayer, encima, y estaba justo en la parte de Crescendo en la que Nora se re calentaba y lo dejaba a Patch y le gritaba una cantidad de pelotudeces increíbles, pero también cosas ciertas. Y no quise leer más y me puse a escuchar a Nick. Y me calmé. Porque Nicholas Jerry Jonas Miller, señoras y señores, uno de los más grandes amores de mi vida, me calma con sólo decir dos palabras seguidas. Amo escucharlo cantar, me trasmite paz. Y necesitaba paz. Necesito paz.
Voldemort.

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