22 de octubre de 2012

Cosas mías.


A veces no me gusta estar sola en un lugar porque me pongo a pensar en un montón de cosas y a veces me siento tan mal que simplemente no lo soporto.

En el celular escribo con las dos manos, y si en algún momento por alguna razón hago un movimiento extraño con los dedos seguido de la marcación de algún número, me veo en la obligación de hacerlo con la otra mano.

Me veo en la necesidad de repetir varias veces que mi opinión es mía y no porque sea diferente de otra está mal cuando me dicen que está mal.


Si me trono tres dedos en la mano derecha o izquierda, me trono los mismos tres en la otra, ni uno más, ni uno menos.

Me pone nerviosa ver que las personas tengan el cierre de una cadenita muy cerca del dije, me veo en el necesidad de acomodárselos.

Cuando me muerdo las uñas de una mano, hago lo mismo con exactamente los mismos dedos de la otra.

Hay muchas cosas que no le digo a nadie, porque no sé cómo. Y siento vergüenza.

Cuando estoy muy nerviosa me arranco hasta la piel de alrededor de los dedos.

Hace tiempo que lloro casi tres veces por  semana.

No sé controlar el dolor.

Me suelo detestar.

Sobrevivo.


Voldemort.

8 de octubre de 2012

¿Pensar o participar?


"—¿Siempre piensas tanto, Charlie?
—¿Eso es malo? —sólo quería que alguien me dijese la verdad.
—No necesariamente. Es solo que a veces la gente usa los pensamientos para no participar en la vida.
—¿Eso es malo?
—Sí."

   Estuve, de verdad, pensando en esa frase desde que terminé de leer The Perks Of Being A Wallflower. Tiene algo que me hace sentir... así. Como si me lo dijesen a mí. Por ahí es porque pienso bastante. No lo digo con arrogancia ni nada de eso, lo digo de verdad. A veces me encuentro en un momento de pensamientos múltiples y todo lo que hago es maquinar y nada más. Es raro.
   Me gusta saber qué me pasa, aunque suelo llegar a eso después de varias introspecciones. Me gusta pensar, formular mis opiniones e hipótesis, repasar situaciones mentalmente... de verdad, me gusta. Pero al mismo tiempo es complicado, porque si hay algo que no me gusta es llorar y muchas de las veces que empiezo con un hilo de pensamientos termino en un mar de lágrimas. No es que toda mi vida sea una tristeza ni que no tenga recuerdos y pensamientos felices, pero yo suelo analizar y escavar en los malos, en los que no entiendo, en los que sé que están y escondo. Y termino llorando. Y esa es toda mi participación: llorar.
   No sé por qué me puse a pensar esto, pero me quedó flotando en la mente. Entendí que es malo no participar porque hay que relacionarse, pero a veces es más fácil simplemente no hacer nada y esperar, o dejar que los demás actúen y quedarte ahí. A veces te ahorrás la desilusión y el dolor, y no me parece una idea tan descabellada. Al final, estás auto-protegiéndote. Aunque sea un poquito. Y al mismo tiempo te estás haciendo algún tipo de daño, porque no te estás permitiendo a vos mismo participar.
Suelo tener este tipo de cosas sueltas en la cabeza.

Voldemort.

V de Vendetta.


Mientras pueda utilizarse la fuerza, ¿para qué el diálogo? Sin embargo, las palabras siempre conservarán su poder, las palabras hacen posible que algo cobre significado, y si se escuchan, enuncian la verdad.

La sociedad de los poetas muertos.


El día de hoy no se volverá a repetir. Vive intensamente cada instante. Lo que no significa alocadamente, sino mimando cada situación, escuchando a cada compañero, intentando realizar cada sueño positivo, buscando el éxito del otro, examinándote de la asignatura fundamental: el amor. Para que un día no lamentes haber malgastado egoístamente tu capacidad de amar y dar vida.

3 de octubre de 2012

Finding Neverland.


—Pero cuando pienso en tu madre... Siempre recordaré lo feliz que estaba sentada en el salón, viendo una obra sobre su familia, sobre sus hijos que nunca crecieron... Se fue al País de Nunca Jamás y puedes visitarla las veces que quieras.
—¿Cómo?
—Creyendo que existe Peter... sólo hay que creer...
—Ya lo veo...

2 de octubre de 2012

Bienvenidos a mí vida.


02 de Octubre de 2012.

Querido amigo:

   Caminaba por el pasillo abarrotado de gente mirándolos a todos. No eran mi tipo, en su mayoría. No podía esperar por llegar a mi casa y alejarme de ellos, pero al mismo tiempo no quería ver a nadie que no fueran las personas que me entendían... o que yo creía que me entendían. Porque al final, ¿quién me entendía? Quizá ellos, a quienes llamaba mis amigos, lo hacían; quizás no. ¿Quién de ellos sabía lo que era sentirse fuera de lugar? Como alguien que simplemente no pertenece.

   Te cuento esto porque no me conocés, aunque por ahí puedas llegar a hacerlo a partir de esto... seguramente lo hagas. A veces no sé qué me pasa, no sé si estoy bien, no sé si estoy. Miro a los que me rodean y me quedo pensando en ellos, en mí. En quienes son y en quienes somos; en quienes yo creo que son. ¿Hay algo de malo en eso? ¿En pensar? ¿En preguntarse los por qués? ¿Tan malo es el preferir otras formas de divertirse, como leer?

   ¿Hay algo mal conmigo? O por ahí no es malo. Por ahí es diferente, y la diferencia no siempre es mala. Es diferente. Y en todo caso, yo creo que que es diferente, y en realidad puede que mis sentimientos sean como los de alguien más. Como vos, por ejemplo. Podría suceder que seamos parecidos, pero no llegarías a saber lo que es ser como yo, de todos modos.



Con amor siempre, 
Sofía.

Voldemort.
(Inspirado en mi último libro favorito: The Perks Of Being A Wallflower, y la canción Welcome To My Life, de Simple Plan, una de las canciones que yo complemento con el libro. Hecho para el curso de literatura.)