—Pero cuando pienso en tu madre... Siempre recordaré lo feliz que estaba sentada en el salón, viendo una obra sobre su familia, sobre sus hijos que nunca crecieron... Se fue al País de Nunca Jamás y puedes visitarla las veces que quieras.
—¿Cómo?
—Creyendo que existe Peter... sólo hay que creer...
—Ya lo veo...

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