"—¿Siempre piensas tanto, Charlie?
—¿Eso es malo? —sólo quería que alguien me dijese la verdad.
—No necesariamente. Es solo que a veces la gente usa los pensamientos para no participar en la vida.
—¿Eso es malo?
—Sí."
Estuve, de verdad, pensando en esa frase desde que terminé de leer The Perks Of Being A Wallflower. Tiene algo que me hace sentir... así. Como si me lo dijesen a mí. Por ahí es porque pienso bastante. No lo digo con arrogancia ni nada de eso, lo digo de verdad. A veces me encuentro en un momento de pensamientos múltiples y todo lo que hago es maquinar y nada más. Es raro.
Me gusta saber qué me pasa, aunque suelo llegar a eso después de varias introspecciones. Me gusta pensar, formular mis opiniones e hipótesis, repasar situaciones mentalmente... de verdad, me gusta. Pero al mismo tiempo es complicado, porque si hay algo que no me gusta es llorar y muchas de las veces que empiezo con un hilo de pensamientos termino en un mar de lágrimas. No es que toda mi vida sea una tristeza ni que no tenga recuerdos y pensamientos felices, pero yo suelo analizar y escavar en los malos, en los que no entiendo, en los que sé que están y escondo. Y termino llorando. Y esa es toda mi participación: llorar.
No sé por qué me puse a pensar esto, pero me quedó flotando en la mente. Entendí que es malo no participar porque hay que relacionarse, pero a veces es más fácil simplemente no hacer nada y esperar, o dejar que los demás actúen y quedarte ahí. A veces te ahorrás la desilusión y el dolor, y no me parece una idea tan descabellada. Al final, estás auto-protegiéndote. Aunque sea un poquito. Y al mismo tiempo te estás haciendo algún tipo de daño, porque no te estás permitiendo a vos mismo participar.
Suelo tener este tipo de cosas sueltas en la cabeza.
Voldemort.

No hay comentarios:
Publicar un comentario