Este 2012 fue raro. Lo empecé como el culo, caliente y de mal humor, enojada con mis amigos, sintiéndome sola. Y ahora lo estoy terminando con buenos recuerdos de las mismas personas, con mejores relaciones, con más buena onda que como lo empecé.
Creo que este año fue tanto bueno como malo porque tuve variedad de ambos momentos. Fue un año de primeras veces (nada sexual, aclaro) que no sé si están buenas, de arranques horribles de bronca, de gritos, de malos pensamientos, de peleas, de dormirme llorando, de llorar en cualquier momento del día, de odiar todo de verdad, de odiarme incansablemente, de estar perdida, de alejarme de personas importantes, de malas noticias y de muchas otras cosas. Las cosas malas y feas me las voy a acordar siempre, porque son de esos momentos que no son fáciles de olvidar...
...Pero rescato bastante. Y esta noche, voy a brindar por esto:
→ Los mundos que conocí.
→ Las bandas y cantantes nuevos (para mí) que empecé a escuchar.
→ El acercamiento a personas increíbles.
→ Las risas.
→ Que me afiancé más a mis amigos.
→ Que me afiancé más a mis amigos.
→ La gente que conocí en twitter con la que puedo hablar de cualquier cosa y que me bancan aunque no estén físicamente al lado mío (Bender, Andrea, Mica, Geraldine, Danita, Mica Bellatrix, Snowhore, Mati).
→ Las alegrías.
→ El Campamento Azul 2012.
Como ya había dicho antes, este año tuve una frase en la mente, una que dice "Maybe it's not my weekend, but it's gonna be my year" y me estuve preguntando todo el tiempo qué me pasaba con eso. Creo que llegué a la conclusión de que mi pesimista ser piensa que este no fue un año tan bueno, a pesar de que mi parte optimista, esa que no sale mucho a la luz, piensa que si sobrepongo todo lo bueno de este año sobre lo malo, y me olvido de las veces que lloré y lo reemplazo con las veces que me reí, y tapo los malos recuerdos con canciones y libros, y sonrisas con mis amigos, no fue un mal año. A pesar de muchas cosas. Porque aprendí bastante, cuando tiré la toalla en cuanto a algunos asuntos la volví a levantar, tuve gente que me bancó (y tengo), y me reí. Me reí, me divertí. Aunque, sin embargo, no fue mi año. Definitivamente, ni las mejores alegrías pueden hacer que este haya sido mi año.
Para este 2013 espero conocer más mundos, introducirme a más buena música, seguir afianzándome a mis amigos, conocer gente nueva y copada y, por sobre todas las cosas, crecer. Aprender un poco más, quejarme un poco menos, seguir adelante e intentar dormirme sin llorar. No pido mucho, che.
Voldemort.
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