Tengo la, quizás, mala suerte de poder crear lazos a distancia.
Suena raro, pero ¿vieron cuando empezás a hablar con alguien a quien no conocés y de repente te cae muy bien y de repente se están contando sus vidas y de repente hablar siempre que pueden porque les gusta hablar entre ustedes? Bueno, así. Es exactamente eso.
Creo y contribuyo a la creación de lazos con personas que están detrás de una pantalla, que nunca vi, o que vi dos veces en mi vida, que, quizás, en algunos casos, algún día conozca. Pero son lazos en serio: son afectivos. Siento la necesidad de ayudarlos en lo que pueda, los quiero escuchar para que no se vean obligados a guardarse adentro todo lo que les pasa, les cuento mis cosas, nos reímos y gastamos y aconsejamos y parece una amistad de años, cuando en realidad se tardaron meses, quizás semanas para sentar las bases.
Y ahí estamos los que somos partícipes de estas relaciones, tiempo después, esperando a que la otra persona nos conteste, porque nos gusta hablar. Porque nos sentimos comprendidos, porque finalmente encontramos a alguien con quien hablar de lo que nos pasa sin sentirnos juzgados; porque desarrollamos algún tipo de cariño para con el otro y no nos importa nunca haber visto a la otra persona, lo queremos por lo que nosotros conocemos: por cómo nos escucha, trata, aconseja, reta, molesta, carga, burla: por cómo es para con nosotros. Todo eso hace que queramos al otro, y no nos importa como es físicamente, ni el color de los ojos, ni del pelo, ni el talle de pantalón, ni nada. No importa nada más que lo que esa persona es, y lo que es es lo que nosotros tanto queremos y por lo que seguimos hablando con el otro.
Tengo de esos lazos, sí. Y los valoro mucho, y me pueden decir lo que sea, pero aunque no conviva con ellos como lo hago con mis amigos, aunque no sepa si es como conmigo con los demás, lo que yo conozco, lo que yo veo, es lo que para mí vale. Y no puedo dejar de querer a una persona de un día para el otro porque no la conozco, y me duele no poder ayudar, y me encantaría estar cerca y abrazarlos. Suena completamente estúpido para algunos, pero de verdad mucha gente no tiene idea de lo reconfortante que es encontrar a alguien con quien hablar que no sepa nada de vos y por lo tanto no te pueda juzgar. Que simplemente te escuche desde cero.
Lo malo de estas cosas es que se pierden. Que de repente no hablan más, y las cosas cambian y vos te quedás con el recuerdo de alguien a quien quizás nunca viste personalmente pero que conociste por internet, y dentro tuyo le agradecés mil veces todo lo que hizo por vos sin darse cuenta. Considero que esto es malo porque lo que más me gustaría es abrazar a esas personas y decirles que así como a mí me dicen que todo va a mejorar, para ellos también va a mejorar, y vamos a salir adelante todos juntos. Me quiero sentar a tomar mate, chocolatada o un vaso de jugo y hablar de cualquier cosa. Y muchas, muchas veces no se puede. Y eso es triste.
Maybe it's sad that these are now memories, and maybe it's not sad.
Voldemort.