1 de abril de 2013

Soy una cucaracha, vió usté?

   No es nuevo que yo me queje de algo, porque siendo sincera me quejo bastante pero bueno, la verdad es que soy una pelotuda y necesito quejarme de las cosas de vez en cuando, más que nada porque conozco entes que disfrutan o a los que les gusta algo que a mí no y me preguntan sí me cabe y me veo en el dilema de si contestar amablemente lo que quieren escuchar (¡¿QUÉ?!) o contarles la triste verdad y expresarme de esta manera vulgar. Y bueno, nada, siempre es más divertido la manera vulgar, más que nada cuando te miran como si fueras un bicho raro. SÍ DOÑA, SOY UNA CUCARACHA, VIÓ USTÉ?

   Con todo esto intento ir a un momento en particular, del año pasado, en el que sucedió algo que me marcó mucho como persona y terminó de re definir mi vida (?): la madre de una amiga me dijo que estaba decepcionada. La situación fue algo así: yo, siempre simpática y buena persona, estaba en la casa de una amiga hablando con ella y con su madre, y esperando a que la mía llegara para tomar mates, también, cuando no recuerdo por qué -normalmente cuando algo no me interesa no recuerdo de dónde sale- se empezó a hablar de religión y yo sentí la necesidad de invocar a Hades tuve la genial idea de SEGUIR SIENDO SINCERA y comentar que soy atea, o que, en realidad, no creo en "Dios" (porque no niego que pueda existir alguna fuerza así, pero en "Dios" no creo). Haciendo un paréntesis, tengo que admitir que disfruto mucho la cara de "¡¿POR LA SANTA VIRGEN CÓMO ES ESTO POSIBLE?!" que ponen algunas personas adultas y creyentes cuando alguien confiesa no ser parte de la creencia en este señor inexistente a mi parecer. Y entonces, volviendo a mi interesante relato, la madre de mi amiga me regaló una mirada de incredulidad que rozaba con la molestia y me dijo que no lo podía creer. Palabras van y palabras vienen y, entonces, saca a relucir su lado creyente religioso o como sea y me dice que, según su opinión, que muchas veces me importó mucho y en ese momento me quise pasar por las bolas, no tendría que estar en un colegio católico, porque claro, como no creo no debería estar ahí. Debería pasarme a una pública o quéseyo. Y luego añadió un "la verdad que me decepcionaste con esto" o que el hecho de que no crea la decepciona, pero ambas cosas apuntan a lo mismo: yo la decepcioné porque no creo en este ente inexistente que denominan "Dios". 

   Increíblemente, para la sorpresa de mi propia persona, reaccioné casi como una persona normal y le comenté que a mí en el colegio me metieron por la enseñanza más que nada, porque si querían que me formara hípermegaresuper católicamente me podrían haber metido en algún colegio de curas, como al que iba antes. Y también dije que me parecía medio bobo que alguien se decepcionara por eso, pero que quésabíayo. Al rato llego mi madre, y le comenté la situación en broma -aunque me rompió los ovarios en serio que me dijera eso, porque ¡¿qué carajos?!- y que seguramente no me iba a dejar entrar más en su casa ahora que sabía de mi no-fé. La mujer se rió y me dijo que cómo no me iba a dejar entrar, que eso no cambiaba nadENTONCES POR QUÉ ME DIJISTE QUE ESTABAS DECEPCIONADA?! EXPLÍCAMELO, DALE.

   Después nos reímos, tomamos mate, y en ese momento tan decisivo de mi vida (?) terminé de resolver que: 
a) por más que quisiera nunca me iba a olvidar de ese momento de mierda en el que me dijo que estaba decepcionada por semejante pelotudez.
b) que me importa bastante poco la opinión de los demás sobre mi no-creencia porque si la gente puede andar por ahí profesando que cree yo puedo profesar que no y como ellos pueden decir que yo soy una pelotuda yo puedo decir lo mismo de ellos (aunque no me parece pelotuda la gente religiosa por serlo, sino algunos casos particulares) y que, al final, nos morimos todos y si me los encuentro en algún momento siendo simples almas me voy a reír mucho porque yo, la no creyente, estoy con todos esos creyentes y nada. LOL.

   Otro momento así fue uno en el que me negué a rezar en mi hogar, porque bueno, nada, soy re jarcor. Y se enojaron conmigo, y a mi me importó un huevo, porque no voy a ir en contra de mis creencias por satisfacer a otros. Y básicamente no sé, me quería quejar de que me pone muy de la concha de mal humor que me miren distinto por pensar de otra manera y esas cosas, y bueno, la verdad es que es el día de hoy que me acuerdo de ese momento y me re caliento pero la quiero, y la conozco hace años y bueno, voy a seguirle profesando mi no creencia por simple sed de venganza. Un besito.

Voldemort.

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