28 de junio de 2015

Me arrebataste el cielo y lo adornaste.

No me sentía especial en el mundo, ni importante. No me sentía como la primera opción de nadie, y entonces apareciste. Te cruzaste en mi vida, y de repente, me llenaste de felicidad. Me llenaste de amor. Me llenaste de muchas cosas que no sé explicar pero que sé no se comparan con nada. Me hacés sentir especial, única, la primera opción. La persona que elegís todos los días, como yo te elijo a vos, y como te voy a elegir para siempre.

“Pasional como sutil, me arrebataste el cielo y lo adornaste. Y con el tiempo me enseñaste qué es el amor, y que en la cama no hay restricción.”

Te amo. Gracias.


Voldemort.
(Estoy enoramoradísima, eso me pasa)

26 de junio de 2015

De eso se trata todo, ¿no?

Quiero hablar de muchas personas. De esas personas que se preocupan de verdad en cada oportunidad, no importa el horario, el mes, no importa nada: ellos están, no porque sea su deber, sino porque lo sienten, porque quieren.

Quiero hablar de esas sonrisas sinceras que me derriten el corazón. Esas que, ya sea que me las regale mi novio, madre, o un amigo, me hacen sentir que por lo menos algo en el mundo está bien; porque mientras pueda ver a las personas que amo sonreír así, algo siempre está bien.

Quiero hablar de esas miradas que son cómplices. De esas que cuando tus ojos se cruzan con los de la otra persona, te hacen sentir muy dentro de vos que te acabás de conectar con alguien. Una locura, conectarse con alguien. Pero es así, está en esa mirada que no necesita ni gestos ni palabras.

También quiero hablar de las palabras y frases que hacen que uno se acuerde de alguien. Cuando leo en un libro, o en un folleto, o en dónde sea, y me acuerdo de alguien a quien valoro. Porque es hermoso poder relacionar a una persona con una palabra, una canción, una frase de alguien más, o de ellos mismos.

De esos mensajes inesperados, que alegran. Que te roban una sonrisa, o una lágrima más que feliz. De cómo sin quererlo te hacen bien.

De mi mamá, para quién soy un desastre pero siempre me cuida y protege. De todas las mamás, que nos pueden retar pero nos van a querer igual, como la mía. Que es la mejor.

Del amor que siento por mi novio, que es la persona más hermosa que conocí y quien me demostró que vale la pena dejarse conocer. Porque todas las cosas que tenía desordenadas por dentro él las ordena, las cuida.

De mis amigos. Mis amigos, que son únicos. Que me abrazan con miradas, palabras. Que me soportan como nadie y escuchan cada cosa que quiero decir. Que me hacen reír y llorar, pero siempre ahí, al pie del cañón.

De salir adelante de todo. De ponerle onda, de caminar y correr de lo que nos hace mal, que no es un mérito menor. A veces cuesta mucho tiempo y otras veces no podemos salir del todo. Pero se sigue tratando, siempre.

De ser feliz. Porque lo siento muchas veces. Más que antes. Cuando estoy con las personas que amo. Cuando estoy estudiando lo que elegí. Cuando me voy a dormir y madre me viene a saludar. Cuando molesto a mi hermano y nos reímos.


De ser vos, y nadie más, y así estar bien. Supongo que al final, se trata todo de eso ¿no? Ser vos alrededor de todo el mundo. Y así, sentirte bien.


Voldemort.
Esta es un poco distinta. Sé que mis entradas son en su mayoría mis descargos, mis sentimientos más profundos y quizás también más horribles. Pero también tengo cosas buenas y lindas eh, y son estas.

colour fades

A veces tengo tantas ganas de morirme.

Pero tantas, tantas. No sé, no lo controlo. Ojalá pudiera hacerlo. Si yo pudiera controlar esa ola de necesidad que me llega de repente de no querer existir más, si yo la pudiera erradicar mi ser, sería muy feliz. Y odio tanto todo esto. Y a la vez no.

Yo no sé. No sé qué mierda me pasa, no sé por qué de repente me pongo tan mal. Porque las cosas se me van así de las manos. No quiero que sea así, pero una vez que me pongo a llorar no puedo parar. No le veo el fin. Una cosa me lleva a la otra y me pierdo en un mar de lágrimas que a veces ni siquiera entiendo.

Me siento tan mal. Y no sé por qué. Y no es como antes, porque antes era peor. Ahora es a veces, pero esas veces no tengo ganas de levantarme, y no tengo ganas de seguir, y no tengo ganas de nada más de morirme. Realmente morirme.

Pero yo no me quiero morir. Quiero estudiar, quiero recibirme, quiero ver a mis amigos toda mi vida, quiero casarme con mi novio, quiero tener hijos con él, quiero tener un perro, visitar a mis viejos los domingos, quiero viajar, leer, escribir, quiero hacer mil cosas que implican seguir viva. Y lo que más, más me pudre, me hace hervir la sangre, de esta situación de mierda, es que yo no me quiero morir, pero cuando quiero no lo puedo evitar. Cuando esa mierda me invade, no me pongo a pensar en todo lo que después, más lúcida, me hace SABER que me gusta vivir. Que quiero seguir viviendo.
Tengo miedo. De mí, muchas veces. En un momento de mierda. No sé si de morirme, pero sí de desquitarme. Y NO QUIERO, no quiero hacerlo. Y lo controlo, dentro de todo. Pero quiero que se termine. Quiero que se vaya.

Salir,Quiero que desaparezca. ¿Eso se puede? Por favor. Basta.

Voldemort.

24 de junio de 2015

holaotravez

Siempre me pasa esto de que cuelgo horriblemente y guardo mil cosas en mi computadora para subir, que no subo, y termino borrando, o enterrando. Ya sé, soy colgada. Y también sé que le hablo a la nada, porque esto nunca tuvo la idea de que alguien me lea, sino de expresar algo que me pasa, que pienso, que siento, al aire, a la nada, o al todo, y que esté ahí.

Ahora, me pintó hacerme un wordpress, y hacer lo mismo ahí. Y colgué algo de acá, que me gusta mucho (¿o sea que me gusto yo?).

Voldemort.