26 de junio de 2015

De eso se trata todo, ¿no?

Quiero hablar de muchas personas. De esas personas que se preocupan de verdad en cada oportunidad, no importa el horario, el mes, no importa nada: ellos están, no porque sea su deber, sino porque lo sienten, porque quieren.

Quiero hablar de esas sonrisas sinceras que me derriten el corazón. Esas que, ya sea que me las regale mi novio, madre, o un amigo, me hacen sentir que por lo menos algo en el mundo está bien; porque mientras pueda ver a las personas que amo sonreír así, algo siempre está bien.

Quiero hablar de esas miradas que son cómplices. De esas que cuando tus ojos se cruzan con los de la otra persona, te hacen sentir muy dentro de vos que te acabás de conectar con alguien. Una locura, conectarse con alguien. Pero es así, está en esa mirada que no necesita ni gestos ni palabras.

También quiero hablar de las palabras y frases que hacen que uno se acuerde de alguien. Cuando leo en un libro, o en un folleto, o en dónde sea, y me acuerdo de alguien a quien valoro. Porque es hermoso poder relacionar a una persona con una palabra, una canción, una frase de alguien más, o de ellos mismos.

De esos mensajes inesperados, que alegran. Que te roban una sonrisa, o una lágrima más que feliz. De cómo sin quererlo te hacen bien.

De mi mamá, para quién soy un desastre pero siempre me cuida y protege. De todas las mamás, que nos pueden retar pero nos van a querer igual, como la mía. Que es la mejor.

Del amor que siento por mi novio, que es la persona más hermosa que conocí y quien me demostró que vale la pena dejarse conocer. Porque todas las cosas que tenía desordenadas por dentro él las ordena, las cuida.

De mis amigos. Mis amigos, que son únicos. Que me abrazan con miradas, palabras. Que me soportan como nadie y escuchan cada cosa que quiero decir. Que me hacen reír y llorar, pero siempre ahí, al pie del cañón.

De salir adelante de todo. De ponerle onda, de caminar y correr de lo que nos hace mal, que no es un mérito menor. A veces cuesta mucho tiempo y otras veces no podemos salir del todo. Pero se sigue tratando, siempre.

De ser feliz. Porque lo siento muchas veces. Más que antes. Cuando estoy con las personas que amo. Cuando estoy estudiando lo que elegí. Cuando me voy a dormir y madre me viene a saludar. Cuando molesto a mi hermano y nos reímos.


De ser vos, y nadie más, y así estar bien. Supongo que al final, se trata todo de eso ¿no? Ser vos alrededor de todo el mundo. Y así, sentirte bien.


Voldemort.
Esta es un poco distinta. Sé que mis entradas son en su mayoría mis descargos, mis sentimientos más profundos y quizás también más horribles. Pero también tengo cosas buenas y lindas eh, y son estas.

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