El agua hierve y me olvido de sacarla del fuego. La pava silba, y yo sigo en la mía. Pienso que me tengo que ocupar de todo lo demás mientras tanto. Pero ese mientras tanto me dura más de lo que esperaba y decido, de improvisto, dedicarme a terminar lo demás.
Pero que yo me esté ocupando de otras cosas no hace que el agua deje de hervir, o que la pava deje de silbar; el silbido está ahí, permanente, recordándome que me espera. Cuando apago la hornalla y quiero tocar la pava, el mango está caliente. Y cuando le quito la tapa, sale humo a montones. El agua está hervida, y ahora tengo que esperar a que se enfríe. Porque mientras yo no le prestaba atención y me ocupaba de otras cosas, me esperaba. Y yo no estaba.
Voldemort.

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