En el primer capítulo
de anadieleinteresaloquedigo, voy a hablar de cómo mi mamá pretende controlarme esporádicamente fallando en cada intento, debido a mi continua necesidad de hacer lo que
quiero y no, claramente, todo lo que ella me dice.
qué ilusa.
Como en muchas cosas,
me hice la boluda. Es algo que, en realidad, se me da. Porque soy boluda, así
que nadie se da cuenta. Y entonces, una hora más tarde, me dice que este sábado
me va a teñir *me tiro al piso porque casi escupo los órganos de la risa que me
causó*. Nadie se va a poder imaginar mi cara de “no vas a poder” y su cara de
madre autoritaria, claramente fingida, intentando meterme miedo. A mí.
Claro
má, CLARO.
¿Es que nunca va a
entender que no tiene tanto poder sobre mí como el que ella cree tener? ¿No nota que le niego tener una soberanía completa y abarcativa sobre lo que yo represento? Los
tiempos cambiaron, y el clima está cambiando como aquella vez… En cualquier
momento empieza la cosecha y yo soy un tributo de cabeza, ya que tengo menos
suerte que la pobre madre de Katniss… No hay chance, me va a tocar portar el
anillo. Y mamá no entiende que no puede controlar cada aspecto de mi vida… si
sólo supiera que no sabe ni la mitad de las cosas que cree saber de mí. Pobre.
Sé que se las voy a contar, en algún momento. Pero creo que tengo suficiente
con esa voz en la cabeza que me dice “usá la fuerza boluda, dale” como para
tenerla a ella preguntándome todos los días si arreglé alguno de mis problemas.
Yo paso.
NO QUIERO.
¡No me gusta hacer lo
que me dicen! Me hace sentir… atada. Está bien, son mis viejos. Pero ¿y? Lo que
yo quiero no cuenta nunca, porque ellos supuestamente tienen la última palabra.
Ahora, tampoco les pido que me dejen implantarme piel de cocodrilo en los
brazos y hacerme cuernos en la cabeza, ni afilarme los colmillos. ¿No es un
poco sano, lo que pido?... todo apunta a que voy a terminar hablando de cómo, TAMPOCO,
me dejan salir, pero eso viene otro día, cuando mis deseos de empezar mi propia
guerra mundial se apacigüen… Ahora, mamá...
¿VES PORQUÉ NO TE DIGO
NADA?
No me encuentro
obligada a contarle todo lo que me pasa, ni a obedecerla. Soy su hija, no su
esclava. Mi fundamentación para el color de la parte de abajo de mi pelo es
que como es MI PELO, le puedo hacer lo que YO QUIERO. Me importa un huevo un ovario si se
arruina o no, es mío. No suyo. Su respuesta suele ser que soy menor de edad y
no decido yo qué es lo que quiero hacer, y que mientras viva bajo el mismo
techo voy a tener que hacer lo que ellos quieran.
Don’t worry, me voy a ir lo más
rápido que pueda. Y al otro día te caigo tatuada, perforada y con la cabeza
completamente azul.
Voldemort.

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