Voy a terminar hablando con las paredes, lo sé. O con los setenta y dos gatos que pienso conseguir en tres meses cuando tenga mi propio departamento, de los cuales la mayoría morirá debido a lo pajera que soy. Quizás ni los alimente y se coman lo que encuentren por ahí... o entre ellos, o a mí, ¿por qué no? Pero sería una muerte lenta y no diga. Además tengo otros planes para mi ser. Y así empieza el capítulo dos de anadieleinteresaloquedigo.
Quiero aclarar que cuando digo gatos me refiero a esos que son de colores, con cuatro patas, cola y bigotes, no a esos seres humanos que andan moviendo y mostrando el culo por todos lados, al igual que el busto, que se regalan y lo único que comen son huevos y zanahoria. If you know what I mean.
Y pensar que el futuro de nuestra sociedad son esos gatos... bueno, espero estar muerta para cuando eso pase. A menos que me pueda congelar como supuestamente hizo Walt Disney... entonces me quiero despertar en el 2032, para ver si Nicholas Jonas se postula realmente para presidente de los Estados Unidos de América. Y sino, espero estar lo suficientemente drogada como para no querer suicidarme cuando ellos tengan en sus manos el futuro de nuestro país...
Yo empecé diciendo lo de los gatos porque en días como estos, cuando todos salen, yo me quedo en mi casa, mirando el word, mientras formulo en mi mente lo que voy a escribir. ¿Por qué? Porque tengo dieciséis años y me tratan como si tuviera diez, como si no supiera que no tengo que hablar con gente que no conozco en la calle, como si no supiera que si no estoy atenta me puede pasar cualquier cosa, como si no fuese lo suficientemente inteligente como para que no me pase nada malo. Me subestiman mucho por estos lugares. Tanto como para dejar que mi hermano, que tiene trece años, salga a las matinés, cuando YO que soy la más grande tuve que esperar hasta los CATORCE y me dejaron salir UNA SOLA CONCHUDA Y PUTA VEZ. UNA. A LOS CATORCE. Y a él lo dejan a los trece, siendo que es un irresponsable de mierda (y si en algún momento lees ésto, sabés que tengo razón. No cuidás nada). Pero no, tiene catorce años y puede. Yo dieciséis y no. DIECISÉIS AÑOS Y NO ME DEJAN SALIR. Tampoco me dejan ir a todos los conciertos que quiero ir... TE ESTOY PIDIENDO IR A VER A MILEY, NO A LOS WACHITURROS, LA CONCHA DE TU PUTA MADRE.
Ahora es cuando golpeo algo. Odio, detesto, aborrezco que me traten como si fuese una pendeja de mierda. Porque esta pendeja de mierda un día se va a cansar, y aunque me digan que no tengo derecho de contradecirlos ni de amanezarlos, voy a terminar haciendo lo que yo quiero, LES GUSTE O NO. En el reglamento de mi vida, que como ya dije, escribí yo, de alguna forma consigo lo que quiero, o por lo menos hago todo lo que puedo por conseguirlo. Pero yo llego a decir esto en frente de ustedes y me gano el castigo de mi vida. Por ser sincera, nada más. Porque no hay nada, NADA que les venga bien.
Voy a terminar hablando con las paredes porque va a ser la única que no me quiera controlar o dar una explicación en ningún punto de mi vida, la cual pienso vivir como se me cante el quinto forro del orto.
Y ME ROMPE SOBERANAMENTE LAS PELOTAS QUE SEAN TAN INFELICES COMO PARA NO DEJARME HACER UNA MIERDA. VALLANSE LOS DOS A CAGAR Y NO ME ROMPAN MÁS LOS OVARIOS. Gracias.
Voldemort.
Yo empecé diciendo lo de los gatos porque en días como estos, cuando todos salen, yo me quedo en mi casa, mirando el word, mientras formulo en mi mente lo que voy a escribir. ¿Por qué? Porque tengo dieciséis años y me tratan como si tuviera diez, como si no supiera que no tengo que hablar con gente que no conozco en la calle, como si no supiera que si no estoy atenta me puede pasar cualquier cosa, como si no fuese lo suficientemente inteligente como para que no me pase nada malo. Me subestiman mucho por estos lugares. Tanto como para dejar que mi hermano, que tiene trece años, salga a las matinés, cuando YO que soy la más grande tuve que esperar hasta los CATORCE y me dejaron salir UNA SOLA CONCHUDA Y PUTA VEZ. UNA. A LOS CATORCE. Y a él lo dejan a los trece, siendo que es un irresponsable de mierda (y si en algún momento lees ésto, sabés que tengo razón. No cuidás nada). Pero no, tiene catorce años y puede. Yo dieciséis y no. DIECISÉIS AÑOS Y NO ME DEJAN SALIR. Tampoco me dejan ir a todos los conciertos que quiero ir... TE ESTOY PIDIENDO IR A VER A MILEY, NO A LOS WACHITURROS, LA CONCHA DE TU PUTA MADRE.
Ahora es cuando golpeo algo. Odio, detesto, aborrezco que me traten como si fuese una pendeja de mierda. Porque esta pendeja de mierda un día se va a cansar, y aunque me digan que no tengo derecho de contradecirlos ni de amanezarlos, voy a terminar haciendo lo que yo quiero, LES GUSTE O NO. En el reglamento de mi vida, que como ya dije, escribí yo, de alguna forma consigo lo que quiero, o por lo menos hago todo lo que puedo por conseguirlo. Pero yo llego a decir esto en frente de ustedes y me gano el castigo de mi vida. Por ser sincera, nada más. Porque no hay nada, NADA que les venga bien.
Voy a terminar hablando con las paredes porque va a ser la única que no me quiera controlar o dar una explicación en ningún punto de mi vida, la cual pienso vivir como se me cante el quinto forro del orto.
Y ME ROMPE SOBERANAMENTE LAS PELOTAS QUE SEAN TAN INFELICES COMO PARA NO DEJARME HACER UNA MIERDA. VALLANSE LOS DOS A CAGAR Y NO ME ROMPAN MÁS LOS OVARIOS. Gracias.
Voldemort.

No hay comentarios:
Publicar un comentario