31 de diciembre de 2012

Not my weekend, not my year.

   Este 2012 fue raro. Lo empecé como el culo, caliente y de mal humor, enojada con mis amigos, sintiéndome sola. Y ahora lo estoy terminando con buenos recuerdos de las mismas personas, con mejores relaciones, con más buena onda que como lo empecé.

   Creo que este año fue tanto bueno como malo porque tuve variedad de ambos momentos. Fue un año de primeras veces (nada sexual, aclaro) que no sé si están buenas, de arranques horribles de bronca, de gritos, de malos pensamientos, de peleas, de dormirme llorando, de llorar en cualquier momento del día, de odiar todo de verdad, de odiarme incansablemente, de estar perdida, de alejarme de personas importantes, de malas noticias y de muchas otras cosas. Las cosas malas y feas me las voy a acordar siempre, porque son de esos momentos que no son fáciles de olvidar...

   ...Pero rescato bastante. Y esta noche, voy a brindar por esto:

Los mundos que conocí.
Las bandas y cantantes nuevos (para mí) que empecé a escuchar.
El acercamiento a personas increíbles.
Las risas.
Que me afiancé más a mis amigos.
La gente que conocí en twitter con la que puedo hablar de cualquier cosa y que me bancan aunque no estén físicamente al lado mío (Bender, Andrea, Mica, Geraldine, Danita, Mica Bellatrix, Snowhore, Mati).
 Las alegrías.
El Campamento Azul 2012.


    Como ya había dicho antes, este año tuve una frase en la mente, una que dice "Maybe it's not my weekend, but it's gonna be my year" y me estuve preguntando todo el tiempo qué me pasaba con eso. Creo que llegué a la conclusión de que mi pesimista ser piensa que este no fue un año tan bueno, a pesar de que mi parte optimista, esa que no sale mucho a la luz, piensa que si sobrepongo todo lo bueno de este año sobre lo malo, y me olvido de las veces que lloré y lo reemplazo con las veces que me reí, y tapo los malos recuerdos con canciones y libros, y sonrisas con mis amigos, no fue un mal año. A pesar de muchas cosas. Porque aprendí bastante, cuando tiré la toalla en cuanto a algunos asuntos la volví a levantar, tuve gente que me bancó (y tengo), y me reí. Me reí, me divertí. Aunque, sin embargo, no fue mi año. Definitivamente, ni las mejores alegrías pueden hacer que este haya sido mi año.

   Para este 2013 espero conocer más mundos, introducirme a más buena música, seguir afianzándome a mis amigos, conocer gente nueva y copada y, por sobre todas las cosas, crecer. Aprender un poco más, quejarme un poco menos, seguir adelante e intentar dormirme sin llorar. No pido mucho, che.

Voldemort.

28 de diciembre de 2012

Lecturas 2012.


    Este año lo empecé leyendo por placer un libro que ya tenía en casa. Con el pasar de los meses, me propuse a mí misma leer veinte libros. Pero no cualquier libro, sino libros que me interesaran, que yo quisiera o quisiese leer. Y llegué a los veinte, y me propuse leer treinta, porque todavía había más libros que quería leer. Y seguí leyendo. En el colectivo, en clase, en mi casa, en mi habitación, en la computadora, desde el celular, en las casas de mis amigos, y en cualquier lugar en el que pudiera hacerlo. Quise leer cuarenta, pero me quedé en menos, en unos cuatro menos.
    Este año descubrí libros buenos y libros increíbles, personajes hermosos, historias fascinantes... y lo quiero compartir. Quiero reseñar brevemente mis lecturas de este 2012 que ya casi termina.

Trilogía Cósmica, C. S. Lewis.
Perelanda. 
Es el segundo libro de dicha trilogía (y el único que leí por ahora). Lo empecé a leer sin darme cuenta de que era el segundo, y me atrapó. Me gustó la historia, la forma en la que Lewis intenta explicar el origen de los diferentes mundos y de quienes los habitan. Tengo que admitir que se puso un poco denso en algunos momentos, y aunque no fue increíble, fue una muy buena lectura, ya que inconscientemente uno puede relacionar los análisis de los personajes con lo que nos sucede a nosotros día a día.

Trilogía The Hunger Games, Suzanne Collins.
Los Juegos del Hambre, En Llamas y Sinsajo. 
Me los habían recomendado hacía un tiempo y yo no les había dado bola, pero cuando me regalaron el primero (después de decidir leerlo en pdf) para mi cumpleaños, me di cuenta que me había perdido algo grande. Pude conocer esto antes, pero lo importante es que logré hacerlo. La trilogía en sí es genial, y me encanta que trate temas de la sociedad en su sociedad "ficticia" pero tan basada en el mundo en el que hoy vivimos. En mi opinión, En Llamas es el mejor de los tres libros, no solamente por los personajes que aparecen en el mismo, sino porque vos estás leyendo, y tenés una hipótesis, y dos capítulos después te das cuenta que todo era otra cosa. Y seguís leyendo, y estás seguro de algo... y nada que ver. El libro te sorprende todo el tiempo, tiene historias entrelazadas, detalles importantes... en fin, el tipo de libro que te engancha hasta el final.

Saga Hush Hush, Becca Fitzpatrick.
Hush, Hush, Crescendo, Silencio y Finale. 
¡Si abré odiado a Nora muchas veces! Ella se lleva el premio al personaje femenino al que más quiero golpear este año. Me puso nerviosa todo Crescendo, y en ciertos puntos de los cuatro libros sentí ganas de estrangularla, pero al final del día representa a muchas personas, con todas sus inseguridades pero su forma de ser fuerte y prevalecente. Para mí, Hush, Hush fue increíble, y si tengo que elegir el mejor de los cuatro libros... elegiría ese y Finale, porque en Finale hay tantas revelaciones, tantos sucesos importantes. De todas formas, sigo pensando que podría haber dejado la historia en un sólo libro, pero los otros tres me hicieron feliz. No puedo decir nada más que: si te querés enamorar, y envidiar a alguien por las personas que tiene al lado, tenés que leer estos libros. Vee, Patch y Scott se llevan un Oscar.

Saga Percy Jackson y Los Dioses del Olimpo, Rick Riordan.
El Ladrón del Rayo, El Mar de los Monstruos, La Maldición del Titán, La Batalla del Laberinto y El Último Héroe del Olimpo.
Espectaculares. La historia es atrapante, la forma en la que está narrada, sin hacerte querer saltear partes y obligándote a terminar, por lo menos, el capítulo antes de hacer cualquier otra cosa. Los personajes son muy geniales, y lo que me encantó es como las historias de cada uno en algún punto se conectan, o tienen que ver con lo que pasa en el presente de cada libros. Percy es un chico normal (dentro de todo), y a pesar de ser un semi-dios tiene todas esas incógnitas adolescentes, todas esas cuestiones que uno va tratando al crecer que hacen que el personaje sea más real. Además, es genial que los típicos personajes malos no sean justamente los culpables de todo. El final fue increíble, de verdad. No me lo esperaba, ni remotamente. Definitivamente el mejor libro de los cinco es El Último Héroe del Olimpo.

Trilogía Divergente, Veronica Roth.
Divergente e Insurgente.
Si digo que los amé ¿es poco? Porque no sé cómo describirlos. ¿Si son increíbles? Me encantaron. Desde la trama, la causa, los personajes, hasta los finales, las ideologías, todo. Son tan... reales pero ficticios, con todo ese egoísmo en algunas facciones y esa forma de ser tan desapegada en otras. De los dos, Insurgente es el que más me gustó (aunque la primera vez que lo empecé a leer leí dos capítulos, me indigné y no lo toqué por dos semanas). Porque además de tener toda una trama de la que es casi imposible despegar un ojo por más de media hora, tiene ese final que... que lo vale. Vale el arruinarse la vista. Creo que voy a morir con el tercero cuando salga.

Trilogía Puro, Julianna Baggott.
Puro.
Otro libro que me encantó. Estoy enamorada de la forma en la que está narrado el libro, no siempre desde la misma perspectiva (o POV, ajkfhkjsdafhgd it's a fan fiction thing), exponiendo las visiones de los diferentes personajes y haciendo que no tengamos una sola visión de los mismos, porque a veces cuando está todo narrada desde el punto de vista de algún personaje se pueden distorsionar las personalidades de los otros en cuanto a lo que a nuestro personaje principal le pasa con ellos, y acá es nada que ver. Tenés varios puntos de vista y al final vos terminás decidiendo que tan malos o buenos son. Baggott se re pasó con el libro, es increíble. Espero con ansias el segundo.

Saga The Mortal Instruments, Cassandra Clare.
Ciudad de Hueso, Ciudad de Cenizas y Ciudad de Cristal.
Me encantaron los dos, porque la historia es original, y los personajes son todos tan distintos que me hacen acordar a mis amigos y a mí, que somos amigos a pesar de que tenemos enfoques diferentes. Y acá es igual, son un grupo de Cazadores de Sombras con una mundana que no es mundana, un mundano que termina siendo vampiro, un hombre lobo y un mago, y es tan en contra de lo que en el mismo libro se plantea que es genial. Sin embargo, la emoción de Ciudad de Hueso no tiene comparación. Es el mejor libro hasta ahora.

Trilogía The Infernal Divices, Cassandra Clare.
Ángel Mecánico.
¡Un personaje femenino que nos hace más justicia! Bueno, no sé si a todos, pero Tess es tan mandada a hacer que me fascina. Genial personaje. Y muy buena historia, aunque sigo prefiriendo la de TMI, ésta es muy buena. Tengo que admitir que tuve algunos problemas al leerlo, porque me indignaba con lo que pasaba, o me ponía nerviosa y no podía seguir leyendo, pero espero que el segundo libro me atrape tanto como el primero.

Saga Fablehaven, Brandon Mull.
Fableheaven.
No me pareció nada del otro mundo, pero sí me gustó la historia. Me hace acordar un poco a Spiderwick, aunque acá se trata de una reserva, y lo que está bueno es eso y todo lo que ella implica para los personajes como para el mundo en sí. Lo que sí me encantó, además de Lena, es la manera en la que describe a las hadas. 

Trilogía Los Lobos de Mercy Falls, Maggie Stiefvater.
Temblor.
Romántico hasta la médula, uno se endulza con solamente leerlo. Pero es tierno, nunca deja de ser adolescente y tierno y lo divertido de todo el libro es descubrir como de a poco llegás a un final que por ahí no esperás, pero que te deja boquiabierta esperando por más.

The Perks Of Being A Wallflower, Stephen Chbosky.
¿Qué puedo decir? Se convirtió en uno de mis libros favoritos. Me encanta la interacción con el lector mediante el "Dear Friend", me encanta cómo está narrado, cómo el autor hace que cuando lo lea me sienta identificada, cómo me hace sentir menos sola y más comprendida... Es un libro increíble, que de verdad está bueno para leer no solamente una sino las veces que sean, porque creo que se pueden sacar muchas enseñanzas del libro y que además llega a dejarte algo, inconscientemente quizás, o no, para vos. Una frase que te de fuerzas, o que te recuerde que las cosas pueden mejorar, o que te de ánimo... es un libro increíble. Increíble con todas las letras.

Trilogía Firelight, Sophie Jordan.
Firelight.
Una buena lectura. La historia en sí está buena, aunque es un toque cliché que el personaje principal femenino se enamore del masculino, quien, casualmente, resulta ser quién está detrás de ella ya asea asechándola/cazándola/protegiéndola, etcétera. Sin embargo, los dragones me pueden increíblemente, así que espero que el segundo libro me guste tanto como este.

El Túnel, Ernesto Sábato.
Está loco el personaje principal, pero se parece a mí. Cuando lo empecé a leer y me di cuenta de que le pasaban las cosas que a mí me quedé re emocionada. Después me di cuenta de que está un poco peor que yo, pero bueno, le tomé cariño a Sábato. Hasta el final, el cual, en mi opinión, es malísimo. El anteúltimo capítulo tendría que ser borrado de la faz de la tierra, pero bueno, eso también hace al libro, que, me gustó mucho.

Saga Las Crónicas de Spiderwick, Tony DiTerlizzi y Holly Black.
El Árbol Metálico, El Ogro Malvado.
Estos los empecé a leer hace como tres años y recién este año encontré los últimos dos libros (son cinco) y pude terminar la saga. Son lecturas cortas y rápidas, y además atrapantes, por lo que terminás uno y ya estás agarrando el otro. Lo que más me gustó de estos libros es que cuando los empecé a leer no había leído antes sobre mundos así de fantásticos, y por ahí es por eso que Fablehaven no me impactó, porque ya tenía un previo conocimiento de estos seres, pero además la manera en la que empieza, y la presentación con la carta y las advertencias, hacen que los libros además sean divertidos y te hagan sentir parte. 

Death Note, Tsugumi Oba.
1, 2, 3 y4.
Es un manga, y me está gustando bastante. La idea me parece hiper original, y los fundamentos de Light son comprensibles aunque no justificados... lo suficiente como para confundirme como lectora y no saber de qué lado estoy. 

Verónika Decide Morir, Paulo Cohelo.
De este se aprende. No solamente de cómo pueden llegar a maquinar las personas, sino de la vida, de lo que uno es, de la importancia de ser fiel a uno mismo y demás. Me fascinó. Lo leería de nuevo si tuviera la oportunidad.

Unsaid Things... Our Story, McFLY.
Es la autobiografía de la banda, y me encantó. Sobre todo porque son ellos contando su propia historia, sin filtros, sin miedo a lo que puedan decir, y siendo totalmente sinceros. Eso es lo que falta en la industria de la música hoy: sinceridad.

Aguas Oscuras, Claudia Gray.
Una forma genial de crear otra historia en el Titanic que no sea la que todos conocemos de Jack y Rose. Lo que también tiene de bueno es que además de enamorarte de los personajes, aprendés del trato de esa época, de cómo era la sociedad, y demás datos sociales que pueden servirnos para ver si tenemos o no un progreso.

Trilogía Tierra de Magia, Amanda Hocking.
El Viaje y La Caída.
Espero leer el tercero con ansias. ¡Trylles! Akjashfjksgh. Básicamente no me lo esperaba y como nunca había leído sobre Trylles el hecho de que se tratara de una princesa enamorada de su, por decirlo de alguna forma, "sirviente", no me molestó tanto aunque es cliché. Sin embargo, La Caída superó mis espectativas. Pensé que el personaje principal se iba a mostrar más débil, y ¡pum! Hizo lo correcto y no lo que quería, aunque por un lado sí quería hacer eso. Me encanta cuando los personajes que parecen egoístas te muestran su otra faceta.

    Espero que este 2013 pueda terminar las Sagas y Trilogías que tengo sin terminar, y que también pueda empezar con las que tengo en lista de espera. Recomiendo todos y cada uno de los libros que leí, pero sí tengo que hacer un top 5 de los mejores, eligiría: The Perks Of Being A Wallflower, Insurgente, Verónika Decide Morir, Puro y En Llamas.

Voldemort.

18 de diciembre de 2012

Not my weekend, but my year?



Definitivamente me encuentro fuera de foco. Se acerca fin de año, con ello el tan aclamado y esperado y temido y muchas cosas más "fin del mundo" -mentiras- y las reflexiones que no me dejan dormir de noche. Porque aunque de día me torturo lo suficiente, no faltan las charlas conmigo misma de noche, que me dejan pensando y que termino abandonando en la mitad porque Morfeo me viene a buscar para llevarme al país de los sueños. País que últimamente me hace levantarme con múltiples incógnitas ya que estoy siendo partícipe de sueños increíblemente raros. No les encuentro mucho sentido, pero quizás es eso lo que los hace tan lindos al mismo tiempo (en alguna otra oportunidad voy a contar algunos de esos sueños extraños).

   Las charlas con mi ser van más o menos así:

•••
—Che, se viene fin de año. Cómo pasa el tiempo...
—Sí, vuela.
Momento incómodo en el que mente uno y mente dos están deliberando quién va a hablar primero y romper con el silencio. Es entonces cuando mente uno recuerda una frase que tuve presente todo el año en voz alta.
Maybe it's not my weekend, but it's gonna be my year...
—¿Vos decís? —Mente dos se ve intrigada, porque está deliberando qué onda con la frase.
—No sé... nos pasaron cosas buenas.
—Y cosas malas.
Mente uno mira con mala cara a mente dos porque la misma ha sido muy sincera, pero al mismo tiempo se le genera una gran duda interna.
—Tendríamos que poner en una balanza esto... y ver. ¿Habrá sido nuestro año?
—Hicimos cosas bastante malas como para decir que fue nuestro año.
Silencio. Se contemplan la una a la otra.
—Pero conocimos gente copada, y nos divertimos más... —contrapone mente uno.
Bajan la mirada. Nuevamente, no llegan a una conclusión.
•••

   Me vengo preguntando en lo que va del año qué onda con esa frase. La tengo en la cabeza, me la acuerdo cada vez que pienso en qué significó este año para mí, y no sé. No sé si fue mi año, no sé si fue un mal año, no sé si fue un buen año. Yo creo que fue un miti-miti, pero al mismo tiempo me parece que eso no le hace justicia. De verdad tengo esa duda presente, así que pensé en enumerar —en otra entrada, en otro momento— las cosas buenas y las malas que tuvo este año. Y ver, al final, qué puedo decir.

Voldemort.
(La frase es de la canción Weightless de All Time Low.)

16 de diciembre de 2012

Hit the lights.

"I'm sitting here wishing for something that's missing. I'm waiting for you to tell me that time keeps on passing."

Me hace acordar a vos porque desde que conozco que estás ahí para decirme lo que pasa, lo que te pasa, lo que pensás que me pasa, y todas esas cosas que a veces son difíciles de hablar. Pero con vos es fácil de hablar. De todo, en realidad, no solamente de los problemas. No solamente porque sepas escuchar sino porque tenés esa forma de ser que suele lograr hacerme reír; incluso tus abrazos cuando te das cuenta de algo me hacen sentir bien. Y creo que yo espero, muchas veces, que vos me digas lo que pensás, porque para mí es importante, y porque sos sincera. Básicamente te agradezco eso, los abrazos y el que siempre me banques, negra. Me vas a tener ahí incondicionalmente para vos cuando me necesites y cuando no también. Te amo mucho, mucho.

Hit the lights, All Time Low.

12 de diciembre de 2012

Keep trying.

I mistake. I fail. Sometimes I don't learn enough. But I guess I have to keep trying. I am good ta trying. Even when I am not good enough, I try so damn hard. At least, I realize that don't fit in, and I move on. Is easy like that. 
It's a big world, so full of people who desert you, what are you going to do? 
Just be yourself and keep trying.

Esencial.


Si lo esencial es invisible a los ojos, ¿por qué cuando estoy en frente tuyo siento que lo esencial para mí, sos vos?

Can't stop us.


¿Quién nos impide jugar como cuando teníamos ocho años, cuando con casi nada éramos las personas más felices del planeta? ¿Quién nos impide volver a soñar con ser princesas y príncipes; súper héroes y heroínas? ¿Quién se interpone entre lo que nos hace reír y lo que es correcto? ¿Y qué importa si lo que nos hace reír no es adecuado? ¿Acaso importa si a los demás les gusta lo que hacemos; acaso nos tendría que interesar lo que los demás piensan de nosotros mientras somos felices?

You know nothing.


Vamos a decir que "Jon Snow" es el nombre que reciben las personas que no evalúan la posibilidad de hablarle a otra persona porque les parecen feas; las que miran mal a alguien porque creen que es "gordo/a"; las que se ríen de quienes tienen problemas en el habla; las que se aprovechan de los demás cuando necesitan algo; las que prometen estar siempre y al primer indicio de que necesitás ayuda te dejan ahí y desaparecen; los que te acusan de cosas que no hiciste y ni siquiera te escuchan; a los que dicen que las personas se cortan solamente para llamar la atención; todos los que no dan segundas oportunidades, porque simplemente no quieren y no saben lo que es saber que te equivocaste y querer arreglar las cosas; los que usan la lástima para conseguir lo que quieren y no se esfuerzan; a quienes se creen mejor que el resto por tener dos puntos más en un examen; los que califican de burros a todos los que se llevan materias; a los que se ríen de los que estudian; los que tratan mal porque tienen un mal día; a los que refriegan las cosas buenas que les pasan en las caras de quienes quieren que les pasen esas cosas; las personas sin códigos tanto amistosos como amorosos; las que no fundamentan lo que dicen; los que no saben valorar a las personas que tienen a su alrededor; y a los que se equivocan y aunque saben que no tienen razón, no piden perdón; los que califican de cobardes a los que se suicidan; los que califican de exagerados a personas que les están contando que no la pasan bien; los que intentan manipular la opinión de los demás y a los demás; los que no respetan otras ideologías y califican a las personas de estúpidas por no pensar igual que ellos.

No sabés nada, de lo que los otros están pasando, de lo que necesitan, de cómo se sienten, de sus problemas, de su forma de ser, de ellos en sí, Jon Snow.


Voldemort.
(Quiero aclarar que yo califico en algunas de esas cosas y esto va también para mí. 
Otra cosa es que esto es una opinión personal, y digo "Jon Snow" porque es a él a quien le están diciendo que no sabe nada, no por otra cosa.
También quiero recomendar que vean Juego de Tronos, que es la serie de la que está sacado este gif. Está basada en los libros, que no leí pero quiero leer en algún momento, pero la serie está muy buena.)

4 de diciembre de 2012

Bender.

Emma, 1992/2012.

    Te conocí hace, creo, más o menos diez meses, porque te contesté un tweet en el que hablabas de lo mal que te sentías con respecto a tus amigos, dicéndote cómo me sentía yo cuando me pasaba y ofreciéndote mis oídos cuando los necesitaras. Me acuerdo que me lo agradeciste entonces, y que varios meses después lo volviste a hacer, porque te acordaste.

    Hablar con vos me hizo reír mucho. Me hiciste reír en los momentos en que lo necesitaba. Y yo te hice reír a vos.

    Vos me bancaste cuando lo único que yo quería hacer era llorar, diciéndome que las cosas iban a estar mejor.

    Me dejaste confiar y descargarme, y vos confiaste en mí de la misma manera.

    Y más allá de los problemas que cada una pudo tener, cada vez que te pedí hablar me escuchaste, sin chistar. Y cuando me tuviste que decir que era un estúpida, lo hiciste.

    Te tomé cariño, Bender. De verdad me encariñé con vos; y los "te quiero" que me solaste unas pocos veces son parte de lo que me voy a acordar de vos. Es loco que una persona que conocés por una red social te deje algo, pero vos me dejaste algo. Saliste adelante después de un montón de piedras en el camino y me convenciste de hacer lo mismo. Si el 11/11 -la última vez que hablé con vos, y por mensajes de texto- hubiese sabido que no íbamos a poder hablar más, te hubiese recordado lo que te quiero, aunque estoy convencida de que en el fondo lo sabés. Lo sabías.

    Descansá, negrita. Fuiste muy buena y nunca dijiste eso de vos. Estuviste ahí y te definiste a vos misma como una mala persona. No lo fuiste. Lo que yo conocí de vos no lo fue, a pesar de que por tu sinceridad dijeran que lo eras. Espero que sonrías si en algún momento te acordás de la gente que conociste acá, y si te acordás de mí. Fuiste, definitivamente, una gran persona para mí este año.

    Ojalá encuentres todo lo que decías haber perdido. Te quiero, negrita.



Voldemort.

22 de noviembre de 2012

Dormir para siempre un ratito.


   Es un toque raro. Bueno, para mí no tanto. Pero estoy cansada. Y no de ese cansada de que me duelen los músculos porque hice gimnasia, o porque no dormí bien, o porque me golpeé, o nada que tenga que ver con la parte física. Estoy cansada de estar cansada de querer dejar de hacer todo y dormirse para siempre un ratito. Dormirse para siempre un ratito, eso sí es raro.

   Estar en el colegio es, una vez más, una buena patada en los ovarios cuando estoy en mi período (es la forma menos grosera que encontré para decirlo). No porque tengamos que hacer varios trabajos prácticos, y dar orales, y esas cosas que hacemos cuando está terminando el año. Puede que sea por decisión propia, o porque necesitamos nota en algunas materias (me suceden ambas). Cuando vaya a la facultad voy a tener que estudiar a montones, así que mejor que me acostumbre. Tampoco tiene que ver con las integradoras. Tiene que ver con que no estoy cómoda. No me gusta. Y no es que sea completamente normal que no me guste ir al colegio, porque hay tiempos en los que me gusta, lo disfruto porque sé que voy a ver a mis amigos y me gusta eso, aunque tenga clases, porque hay materias que sí me interesan y de las que quiero saber, y esas son cosas que sí disfruto. Pero ahora no, no disfruto ir al colegio a ver a nadie. No porque no quiera ver a mis amigos, sino porque no me encuentro. Está el curso, y estoy yo, y no me siento cómoda con ellos, y sé que a la gran mayoría le chupa un huevo. Y bueno, es lo que hay, pero no me dan ganas de estar ahí.

   Estar en mi casa, es, también, otra buena patada. Mi viejo está un toque más insoportable que de costumbre, lo cual me está empezando a alterar más. Pero ahora es como que de repente compensa las cosas. Está con dolores en los riñones por los cólicos, entiendo que le duela como la puta madre, pero no es mí culpa ☺. Mi vieja y yo nos estamos peleando más. Es como que yo estoy más irritable, y tienen un problema con casi todo lo que hago y digo, y me cansan, juro que no los soporto a veces. Sumémosle al eterno defensor de mi madre (hasta que no encuentra sus shorts de fútsal), es decir, a mi hermano, que me caga a pedos como si tuviera razón (que sea una histérica cuando me cansan no le da el derecho a decir que no tengo razón cuando me quejo porque él no hace una mierda y yo llego tres horas más tarde casi todos los días y nunca hay nada hecho). Básicamente, no me alegran la vida. No tengo ganas de estar en mi casa. Quiero estar en otro lado, y no en la escuela.

   Sin embargo, hago todo lo posible por llegar tarde a casa. Y a veces, a pesar de eso, tengo tan pocas ganas de hacer cosas que me vuelvo a mi casa. Esta semana los primeros tres días estuve en las casas de mis amigas, y fue tan relajante... no tener que escuchar a nadie del curso a quien no considere amigos, no tener que escuchar a mis viejos, no tener que ver qué hay que hacer en casa para que no me caguen a pedos a mí. Incluso estoy haciendo la tarea, cosa rara (porque muchas veces las hago en clase, no en mi casa, o a las termino el mismo día a la mañana temprano o en las clases anteriores), pero me distrae un toque. Pensar en la clasificación de los gastos, la trata de personas, el retorno de Perón, y lo que sea que estemos viendo en las otras materias, me está distrayendo. Aunque no tenga muchas ganas, a veces, de hacer nada.

   Así que básicamente, tengo esta cara de "hola, no me hables, pero me siento bien, así que no me jodas, porque estoy bien", y estoy, pero no sé si bien, sino que cansada, y con ganas de muchas cosas y con ganas de nada. ¿Me podré dormir para siempre un ratito? A ver si cuando me levanto entiendo algo.

Voldemort.

18 de noviembre de 2012

Ser arte y parte.


   Hoy fue el Festival Solidario Itinerante en el Centro Cultural No Me Olvides. La entrada era un juguete. Fuimos a la una para organizar todo, y empezó a las tres. Y aunque garuó, hubo mucha gente. Gente que se copó trayendo juguetes, y poquitas personas, que no consiguieron juguetes, llevaron alimentos no perecederos. Pero fueron.

   Hubo bandas en vivo. Se pintaron murales. Se transmitió la radio en vivo. Y estuvo genial. No solamente porque salió bien, sino porque la gente que fue se copó. Muchos no llevaron solamente un juguete, sino más. Incluso había juguetes nuevos, completamente nuevos. Todos en buenas condiciones, para nenas y nenes. Había un montón, de verdad. Y fue hermoso ver cómo cada vez había más gente y más cosas para hacer felices a los nenes de Corazones Felices (adónde vamos a llevar los juguetes y realizar, quizás, otro festival).

   Los murales se basaron en las ideas de democracia, igualdad y libertad de expresión. Y quienes querían pintaban... y había mucha gente pintando, muchos nenes pidiendo pinceles para pintar, muchas caras sonrientes, mucha gente cantando las canciones que sonaban y que las bandas tocaban. 

   Había mucha gente con ganas de ayudar. De hacer algo diferente. De pintar murales entre todos para decorar el Centro, de colaborar, de reírse, de pasar un buen momento dejando de concentrarnos en nosotros y nuestros círculos amistosos y familiares para pensar en personas que ni conocemos, pero que están ahí y que necesitan una mano. Nenes que con juguetes podrían ser mucho más felices. 

   No hay otras palabras para decirlo: fue una tarde increíble, siendo arte y siendo parte. Y espero se repita.

Voldemort.

2 de noviembre de 2012

Campamento Azul 2012.


   El domingo lo empecé a las cuatro y pico de la mañana, con una sonrisa en la cara. Sabía que me iba de animadora de campamento, sabía que iba a poder saltar y gritar y hacer a la gente reír como a mí me gusta. Sabía que me iba a ir con gente que aprecio mucho. También sabía que no iba a ver a mis amigos y a mi familia por cinco días, pero estaba bien con eso. Los iba a extrañar, pero me quería ir.

   A las cinco de la mañana llegué al colegio. Ayudé a entregar gorras, orientar a los padres, cargar la comida, los bolsos, contar a los chicos, y demás. Me subí al micro III, que era el mío. Para nuestra mala suerte, paró por un desperfecto y los tres micros se clavaron ahí una hora y media, dos horas, esperando a que llegara el otro. Bajamos las cosas y las subimos al otro micro. Subimos a los chicos. Los contamos. Salimos.

   Llegamos más tarde de lo previsto y empezamos a hacer las carpas. Las propias y a ayudar a los demás. Fuimos solamente tres a la reunión de animadores (quince minutos después), porque nos acordamos tarde, pero igual nos dieron las instrucciones. Numeramos a los chicos. Nos numeramos entre nosotros. Ese día empezaron los juegos con otros colegios, en los que nos juntábamos por número y animal. Cinco. Gato. En los mismos grupos nos conocimos, y encontré gente muy linda. Personas muy buenas, y algunas que no sé por qué fueron como animadoras, pero cosas que pasan.

   El lunes nos levantamos con lluvia. Servimos el desayuno y el almuerzo, más tarde, en el sum (salón de usos mútiples). Hicimos competencias por colegios. Hicimos juegos. Nos reímos, gritamos, saltamos. Servimos la cena en el sum, también. Esa noche íbamos a dormir todos ahí, pero no había lugar para muchos de nosotros... y dormimos en el baño. En colchones inflables, en el vestuario de uno de los baños. Y me cagué de risa.

   Martes. Contracturadísima, pero con todas las pilas. Sacamos todo. Repartimos nuestras bolsas y aislantes. Pasamos todas las comidas en nuestra acampada. Y el miércoles también. Ayudamos para todo: cortar la comida, pelarla, lavar los platos, juntar la mesa, repartir las frutas, poner la mesa, servir la comida, preparar el jugo, la chocolatada, servirla, y demás. Nos juntamos otra vez por número y animal. Y nos morimos de risa. Todas las veces que nos juntamos. Mandamos fruta cuando nos preguntaron las ventajas y desventajas de crecer, pero al final todos estábamos de acuerdo en algo: la ventaja es que sos más libre, la desventaja es que por eso tenés más responsabilidades. Jugamos a la búsqueda del tesoro. Representamos símbolos en la arena. Estuvimos en la playa, fuimos al centro, cantamos canciones para contrarestrar los gritos de los otros colegios. Nos dividimos en los grupos internos que ya teníamos. Nos quedamos en el quincho charlas con los animadores de otros colegios... nos levantamos para ir a ver el amanecer, con un profesor, a la playa. Y fue hermoso.

   Y el jueves nos volvíamos... Fue horrible levantarse y saber que ese día nos íbamos. Armamos los bolsos, desarmamos las carpas, ayudamos a los más chicos, desayunamos, y nos despedimos de los otros colegios. Intercambiamos gorras. Yo le di la mía a una chica de Tucumán a la que le tomé el re cariño y ella me dio la suya. Mi profesor de catequesis del año pasado me regaló su gorra del San José porque me la merecía. Lo amo. Es una persona sumamente increíble. Almorzamos.
El jueves también vomité, antes de subir al micro para volver, porque la comida de la noche anterior me había hecho muy mal. Dormí una hora y media, dos. Y después la pasé bárbaro en el micro con los chicos y los animadores y profesores. Y no me quería volver. Y llegamos. Descargamos. Y casa uno se fue para su casa. Me dijeron algo muy lindo, que no voy a repetir, pero que tengo en el corazón.

   ...y quiero estar allá. Me quiero ir allá otra vez. Fue hermoso poder animar a los chicos, hacerlos reírse, hacerme amiga de algunos, cantar, gritar, encontrar gente tan copada, reírme todo el tiempo, ayudar, sentirme útil... A pesar de que el grupo de chicos no se dejase animar tanto como el grupo que éramos cuando nosotros éramos los chicos y otros eran los animadores. Pero fue genial. Me encariñé con los nuestros y con gente de otros colegios. Fui feliz. Fui tan feliz que no sé como explicarlo con palabras. Me quedé sin voz, llegué con dolores de todos lados, y sin embargo... me encantaría estar allá todavía. Me encantaría. Por mucho que extrañé a algunas personas, y cosas como la ducha de media hora después de un día agitado, pero daría lo que fuera por estar allá, y seguir siendo feliz y pasarla increíble. Y por llevarme a algunas personas conmigo.

Voldemort.

For and because.

One, for all the moments where I felt stupid.
Two, for the panic inside myself.
Three, por the insecures.
Four, for the people I've lost.
Five, for my mistakes.
Six, for the times I've cried.
Seven, for the lies I told.
Eight, because I'm a coward.
Nine, because I feel ashamed.
Ten, for all the horrible things I said.
Eleven, for the times when I got hitted.
Twelve, because sometimes I want to give up.
Thirdteen, because I keep falling.
Fourteen, because I don't know how to live with myself.
Fifteen, for the horrible feelings I have inside.
Sixteen, for the egocentric person I am sometimes.
Seventeen, for the other fifteen I haven't put here.

                                                                                                                                            Anonymous.   

22 de octubre de 2012

Cosas mías.


A veces no me gusta estar sola en un lugar porque me pongo a pensar en un montón de cosas y a veces me siento tan mal que simplemente no lo soporto.

En el celular escribo con las dos manos, y si en algún momento por alguna razón hago un movimiento extraño con los dedos seguido de la marcación de algún número, me veo en la obligación de hacerlo con la otra mano.

Me veo en la necesidad de repetir varias veces que mi opinión es mía y no porque sea diferente de otra está mal cuando me dicen que está mal.


Si me trono tres dedos en la mano derecha o izquierda, me trono los mismos tres en la otra, ni uno más, ni uno menos.

Me pone nerviosa ver que las personas tengan el cierre de una cadenita muy cerca del dije, me veo en el necesidad de acomodárselos.

Cuando me muerdo las uñas de una mano, hago lo mismo con exactamente los mismos dedos de la otra.

Hay muchas cosas que no le digo a nadie, porque no sé cómo. Y siento vergüenza.

Cuando estoy muy nerviosa me arranco hasta la piel de alrededor de los dedos.

Hace tiempo que lloro casi tres veces por  semana.

No sé controlar el dolor.

Me suelo detestar.

Sobrevivo.


Voldemort.

8 de octubre de 2012

¿Pensar o participar?


"—¿Siempre piensas tanto, Charlie?
—¿Eso es malo? —sólo quería que alguien me dijese la verdad.
—No necesariamente. Es solo que a veces la gente usa los pensamientos para no participar en la vida.
—¿Eso es malo?
—Sí."

   Estuve, de verdad, pensando en esa frase desde que terminé de leer The Perks Of Being A Wallflower. Tiene algo que me hace sentir... así. Como si me lo dijesen a mí. Por ahí es porque pienso bastante. No lo digo con arrogancia ni nada de eso, lo digo de verdad. A veces me encuentro en un momento de pensamientos múltiples y todo lo que hago es maquinar y nada más. Es raro.
   Me gusta saber qué me pasa, aunque suelo llegar a eso después de varias introspecciones. Me gusta pensar, formular mis opiniones e hipótesis, repasar situaciones mentalmente... de verdad, me gusta. Pero al mismo tiempo es complicado, porque si hay algo que no me gusta es llorar y muchas de las veces que empiezo con un hilo de pensamientos termino en un mar de lágrimas. No es que toda mi vida sea una tristeza ni que no tenga recuerdos y pensamientos felices, pero yo suelo analizar y escavar en los malos, en los que no entiendo, en los que sé que están y escondo. Y termino llorando. Y esa es toda mi participación: llorar.
   No sé por qué me puse a pensar esto, pero me quedó flotando en la mente. Entendí que es malo no participar porque hay que relacionarse, pero a veces es más fácil simplemente no hacer nada y esperar, o dejar que los demás actúen y quedarte ahí. A veces te ahorrás la desilusión y el dolor, y no me parece una idea tan descabellada. Al final, estás auto-protegiéndote. Aunque sea un poquito. Y al mismo tiempo te estás haciendo algún tipo de daño, porque no te estás permitiendo a vos mismo participar.
Suelo tener este tipo de cosas sueltas en la cabeza.

Voldemort.

V de Vendetta.


Mientras pueda utilizarse la fuerza, ¿para qué el diálogo? Sin embargo, las palabras siempre conservarán su poder, las palabras hacen posible que algo cobre significado, y si se escuchan, enuncian la verdad.

La sociedad de los poetas muertos.


El día de hoy no se volverá a repetir. Vive intensamente cada instante. Lo que no significa alocadamente, sino mimando cada situación, escuchando a cada compañero, intentando realizar cada sueño positivo, buscando el éxito del otro, examinándote de la asignatura fundamental: el amor. Para que un día no lamentes haber malgastado egoístamente tu capacidad de amar y dar vida.

3 de octubre de 2012

Finding Neverland.


—Pero cuando pienso en tu madre... Siempre recordaré lo feliz que estaba sentada en el salón, viendo una obra sobre su familia, sobre sus hijos que nunca crecieron... Se fue al País de Nunca Jamás y puedes visitarla las veces que quieras.
—¿Cómo?
—Creyendo que existe Peter... sólo hay que creer...
—Ya lo veo...

2 de octubre de 2012

Bienvenidos a mí vida.


02 de Octubre de 2012.

Querido amigo:

   Caminaba por el pasillo abarrotado de gente mirándolos a todos. No eran mi tipo, en su mayoría. No podía esperar por llegar a mi casa y alejarme de ellos, pero al mismo tiempo no quería ver a nadie que no fueran las personas que me entendían... o que yo creía que me entendían. Porque al final, ¿quién me entendía? Quizá ellos, a quienes llamaba mis amigos, lo hacían; quizás no. ¿Quién de ellos sabía lo que era sentirse fuera de lugar? Como alguien que simplemente no pertenece.

   Te cuento esto porque no me conocés, aunque por ahí puedas llegar a hacerlo a partir de esto... seguramente lo hagas. A veces no sé qué me pasa, no sé si estoy bien, no sé si estoy. Miro a los que me rodean y me quedo pensando en ellos, en mí. En quienes son y en quienes somos; en quienes yo creo que son. ¿Hay algo de malo en eso? ¿En pensar? ¿En preguntarse los por qués? ¿Tan malo es el preferir otras formas de divertirse, como leer?

   ¿Hay algo mal conmigo? O por ahí no es malo. Por ahí es diferente, y la diferencia no siempre es mala. Es diferente. Y en todo caso, yo creo que que es diferente, y en realidad puede que mis sentimientos sean como los de alguien más. Como vos, por ejemplo. Podría suceder que seamos parecidos, pero no llegarías a saber lo que es ser como yo, de todos modos.



Con amor siempre, 
Sofía.

Voldemort.
(Inspirado en mi último libro favorito: The Perks Of Being A Wallflower, y la canción Welcome To My Life, de Simple Plan, una de las canciones que yo complemento con el libro. Hecho para el curso de literatura.)

30 de septiembre de 2012

Septiembre.


   Este Septiembre leí The Perks Of Being a Wallflower, mi nuevo libro favorito (además de Uncle's Tom Cabin). Fui a mi primer clase de Filosofía en la vida, gracias a que una amiga me contó de un seminario que dan en la Universidad de Lomas de Zamora. Salí con mi grupo de amigas del curso por primera vez con permiso de mis padres. Me entregaron el boletín. Empecé a ir al curso de Literatura que Alina en el colegio. Pero no fue el mes que yo esperaba. Esperaba de verdad que Septiembre fuera un mes muy, muy bueno. Y a pesar de todo, no lo fue.
   Mi vieja y yo estamos en constante pelea, y ella y mi viejo también. Me tiene harta haciéndose la que no pasó nada cuando me grita para callarme y se ofende. Después viene y me trata bien, me promete cosas que NUNCA, JAMÁS EN LA VIDA, NI POR CASUALIDAD, cumple. Cada día me molesta más el hecho de pedir algo y que NO ME DEN BOLA. Porque no es que no tienen plata, porque a mi hermano le compraron lo que pidió, y no pidió una boludez, sino una play 3, y un par de zapatillas de la re concha de la lora. En mi gastaron un cuarto, en libros. Porque no me quieren comprar una cámara en cuotas, no me quieren dejar ir a ver ninguna banda que me gusta, no me quieren comprar ropa. Pero, OJO, no me quieren dar esos anillos de mierda que tengo desde que soy chica y no uso que yo quiero vender, ni esas cadenas del orto de la virgen y qué se yo qué más, que no me importa porque no creo porque soy Atea, que también quiero vender. OJO. Además de todo eso, hay alguien que no está bien, hay personas con las que no hablo casi. Hay muchas cosas. Y no sé, estoy cansada, agobiada, harta... pero como dicen los filósofos
"no te apesadumbres, siempre hay una puerta abierta".
Saquen sus conclusiones y analicen de qué hablan.

Voldemort.

26 de septiembre de 2012

Turn to cry.



   Lloré porque no servía; porque no sirvo. Porque siento que no encuentro mi lugar en el mundo, en mi circulo de amigos, en mi familia. Por tener opiniones diferentes y por lo tanto ser tomada como una decepción. Por los gritos ensordecedores que escuché de chica y que todavía escucho, que me recuerdan lo poco que valgo, lo nada que soy. Por malas notas cuando realmente me había esforzado. Por las buenas noticias. De felicidad por alguien más o por mí. Por emoción. Por sorpresa. Por personas que valieron oro para mí y para las que yo no valía nada, o dejé de valer. Porque los extrañaba, porque los necesitaba. Porque me sentía completamente sola. Por dolores físicos y emocionales. Por ellos, por aquellos y por esos también. Por mí. Lloré mucho por mí. Me castigué llorando por no entenderme y por no saber qué pasaba, por no encontrar a las personas adecuadas. Lloré por personas que no saben que existo, y que aún así me sacan una sonrisa. Por mis mascotas. Por amigos y familia. Por un libro. Por finales felices y tristes. Por canciones que significan todo, que me recuerdan muchísimas cosas. Por recuerdos. Para descargarme. Por bronca. Porque no podía, aunque quisiera. Porque todo era inútil. Lloré mucho. 
   ¿No será tiempo de dejar que otro llore? Aunque sea un rato, quiero parar.

Voldemort.

20 de septiembre de 2012

Hipócritamente fumadores.



   Mis viejos fuman. No desde ayer, ni desde hace dos años, sino que desde que nací. Desde antes de que yo naciera, en realidad. Mi vieja no sé, realmente, pero sé que mi viejo fuma desde los dieciocho años. Tiene cincuenta y dos. ¿Mucho tiempo, no? Mi abuelo materno también fuma, bastante, no sé si tanto como mi viejo, pero están ahí. Mi abuela materna fuma uno cada tanto. Mi abuela paterna fumaba, pero fue hasta que empezaron sus setenta, y no fumó toda su vida. Además, era un cigarrillo cada dos semanas. Míos únicos dos tíos (el hermano de mi vieja y la prima de mi viejo; sí, están casados. En su casamiento se conocieron mis viejos), también fuman. Sé que mi tío desde los veinte, o por ahí. Mi tía un poco después, pero están los dos arriba de los cuarenta, como mi vieja, y siguen. Mis primos no (aunque la más chica no tiene edad para pensarlo, ni siquiera, jajaja). Mi abuelo paterno no sé, no hablamos nunca de él en casa, pero siempre quise, siempre. Sé que mis dos tías abuelas (una de las cuales es mi madrina) no fuman. Mi tío abuelo tampoco fumaba. Mi tío segundo está cerca de ser una de las personas más sanas del mundo.

   A lo que voy con esto es a que todas esas personas que fuman, se dicen las unas a las otras que no fumen más, que lo dejen, que hace mal. «Ese es el último que te fumás, ¿no?» «¿Cuándo vas a dejar de fumar? Te hace mal». Y después de un rato, cuando entienden que esa hipocresía, esa forma barata del haz lo que yo digo pero no lo que yo hago no sirve, empieza la realidad. «¿Me convidás uno?» «Eu, ¿no me lo prendés?» Pasan, en dos minutos, por ahí diez, o una hora, o tres, o el tiempo que sea que tenga que trascurrir, de hacerse los señores y las señoras "quiero preservar tu salud", a pedir fuego o un pucho. Es hipócrita. Porque después, cuando ven en la calle a un pendejo de dieciséis, diecisiete o dieciocho años fumando, se indignan. Dicen que no pueden creer como son tan descerebrados. ¿Descerebrados? Me imagino, que piensan lo mismo de ustedes mismos, ¿no?

   Creo que lo que me molesta es eso. No solamente de mi familia, sino de todo aquél que fume. Cuando vos fumás, vos sabés que estás entrando en algo de lo que te podés volver muy dependiente, como también podés fumar un cigarrillo cada tanto. Pero lo sabés, sos consciente de que te hace mal y es un peligro. Y si tenés cuarenta años, y fumás, y lo hacés desde tu adolescencia, ¿con qué cara vas a decir que son unos descerebrados? ¿Me estás jodiendo? Fumás. Vos también fumás. Que tengas cuarenta años no te hace menos descerebrada. Si los que fuman son descerebrados, entonces la mitad de la población del mundo, creo yo, es descerebrada, ¿no? No solamente los adolescentes. No solamente sus hijos. Porque la gravedad se ampare de todos nosotros cuando un padre descubre que su hijo fuma. Cuando un padre de estos, digo, lo descubre. «No te podés arruinar la vida así», dicen. ¿Pero no están ellos arruinándose la vida, también? ¿Y se quejan de nosotros?

   Es mí forma de verlo, obvio. Yo fumo cuando me pongo muy, muy nerviosa. Y cuando me convidan. No en presencia de mis viejos. Porque están en contra de que se me ocurra fumar en algún momento de mí vida. Aunque si alguna vez se dan cuenta, está bien... Me retarán, me dirán de todo, pero eso no cambia nada. Van a ser hipócritas siempre. Ellos fuman. Por lo mismo. Mi viejo fuma por los nervios, la tensión. Mi mamá también. ¿Entonces? Yo sé que una flaca de dieciséis años para ustedes no puede tener demasiadas presiones, ni tener los nervios a flor de piel, pero... están equivocados. Muy.

Cada uno se arruina la vida como tiene ganas, al final. 

Voldemort.