19 de abril de 2012

Mamá.


   Últimamente me puse un poco en el papel de hija rebelde... bueno, estoy en ese papel desde hace un tiempito, pero se intensificó unos cuatro o cinco meses atrás. Sucede que mi casa parece ser el lugar en el que se escribió ese libro que estoy segura todos los padres leen para saber qué, en algunos casos, pelotudez, decirle a sus pobres hijos según lo que los mismos hacen. Igual tengo que admitir que no hay nada que ame más que replicar cuando alguien me contesta con un básico y carente de sentido "porque yo quiero" o "porque yo lo digo". Dejenme avisarles que según el reglamento con el que me manejo, que claramente me lo escribí yo solita, dice que esas no son fundamentaciones coherentes. Por el contrario, me dan más ganas de hacer todas esas cosas que ellos no quieren que yo haga. Que no quieren que yo haga porque ellos no pudieron, y porque se olvidaron que de chicos ellos también quisieron hacer muchas cosas que no pudieron concretar por culpa de unos padres muy estrictos.
   Ahora es cuando cuento que me teñí sin que nadie se enterara, y caí en casa con la parte de abajo del pelo rosa. Sí, me comí los gritos de mi vida. Bueno... hubo peores, pero me dolió no ser aceptada así. Mis viejos tienen muchos prejuicios como para aceptar que lo que yo quiero es tener el pelo de color, tatuarme y perforarme. También quiero probar el porro, alguna vez, pero eso no lo pienso comentar en casa. Corro el peligro de comerme el sermón de mi vida entera, así que decidí obviar ese tema.
   Pero me descarrilé, y lo que yo iba a hacer era hablar con un poco de mi vieja y sus reacciones para conmigo. A veces me logra poner de un mal humor increíble. En esos momentos lo único que quiero es que agarre la cartera y se valla, hasta que nos calmemos. Después me doy cuenta de que la amo muchísimo, y sé que si se va me voy a arrepentir toda mi vida. Pero como hija experimentada, en lo referente a todo tipo de contestaciones ofensivas para con mis pensamientos y réplicas que quedan en la nada porque como soy chica "se hace lo que mamá dice y punto", le estoy agarrando un poco la mano. Ya sé que me va a contestar antes de hacer o decir algo, así que ahora me mido... un poquito. Pero esa no es la única frase que sale de su boca, hay más.


"Te queda horrible, no sé para qué carajo te lo hiciste." Dijo refiriéndose a mi pelo cuando me vio teñida de rosa, haciéndo énfasis en el hecho de que teñirme fue un gran error, según ella (a mí me encanta).


"Acá se hace lo que yo digo, no me importa si querés o no." Típica frase de madre enojada intentando demostrar su autoridad. La usa mucho cuando le contesto que pienso hacer lo que tenga ganas de hacer. Excusa con la que justifico lo que hago después, con un "te lo avisé".


"Preguntale a tu papá, yo no te puedo dar permiso." Esa es su forma de contradecirse sin quererlo, dándome a entender que no tiene poder de decisión en casa.


"Mientras vivas en esta casa vas a tener que hacer lo que tu papá y yo queramos." Es una variación de la segunda frase escrita, otra vez queriendo demostrar autoridad, y dándome a entender que como ella es grande y me dio la vida puede hacer conmigo lo que quiera.


"¡Te dije que no! ¿Por qué no me hacés caso? ¡Ya vas a ver, cuando necesites algo!" Eso es de madre ofendida. Muy común. A veces no sé para qué lo dice si sabe perfectamente que me va a terminar ayudando, porque me dio la vida y porque siendo mi vieja es una de las cosas que no se perdonaría hacer jamás.


"¡Sos una pendeja de mierda!" "¡Pero la puta que te parió!" ¿Nunca escucharon a sus madres gritar como si la tercera guerra mundial se avecinara y tuvieran que correr al auto para rajar a un país que no se quiera meter en la misma? Yo sí. En esos momentos muchas madres sufren de amnesia temporaria y se olvidan que "las putas que nos parieron" son ellas.


"Nunca hacés una mierda vos. Vivís con el culo apoyado en esa silla." Mi vieja, por lo menos, la repite mucho en casa. Incluso cuando la leo lo hago con su voz y parece que me lo dijera ella. Pero, si en vez de eso, le lavabas los platos, seguro te encontraba otra cosa que hacer.


"Ah, claro. Porque ahora hacés lo que todas tus amigas hacen, ¿no?" Por lo menos para mi, ésta una de las que más me duele. Porque aborrezco a la gente que sigue a la manada y que mi vieja me considere una de esas personas me supera.

"No me gusta esa/e chica/o." "Es un poquito... no sé, no me gusta." Dice cuando ve en alguien todo lo que ella tiene denominado un conjunto de malas elecciones que hacen a una mala influencia. Bueno, yo creo que lo denomina así, por lo menos (tengo varios amigos de ese tipo que mamá dice que tienen un algo que hace que no le den buena espina).



   Pero es mi vieja. Aunque me ponga los pelos de punta, y me saque canas verdes, la amo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

creo que te descargaste amiga te dije que iba a empezar a leer y acá estoy supongo que un mal día no?


fran