30 de septiembre de 2012

Septiembre.


   Este Septiembre leí The Perks Of Being a Wallflower, mi nuevo libro favorito (además de Uncle's Tom Cabin). Fui a mi primer clase de Filosofía en la vida, gracias a que una amiga me contó de un seminario que dan en la Universidad de Lomas de Zamora. Salí con mi grupo de amigas del curso por primera vez con permiso de mis padres. Me entregaron el boletín. Empecé a ir al curso de Literatura que Alina en el colegio. Pero no fue el mes que yo esperaba. Esperaba de verdad que Septiembre fuera un mes muy, muy bueno. Y a pesar de todo, no lo fue.
   Mi vieja y yo estamos en constante pelea, y ella y mi viejo también. Me tiene harta haciéndose la que no pasó nada cuando me grita para callarme y se ofende. Después viene y me trata bien, me promete cosas que NUNCA, JAMÁS EN LA VIDA, NI POR CASUALIDAD, cumple. Cada día me molesta más el hecho de pedir algo y que NO ME DEN BOLA. Porque no es que no tienen plata, porque a mi hermano le compraron lo que pidió, y no pidió una boludez, sino una play 3, y un par de zapatillas de la re concha de la lora. En mi gastaron un cuarto, en libros. Porque no me quieren comprar una cámara en cuotas, no me quieren dejar ir a ver ninguna banda que me gusta, no me quieren comprar ropa. Pero, OJO, no me quieren dar esos anillos de mierda que tengo desde que soy chica y no uso que yo quiero vender, ni esas cadenas del orto de la virgen y qué se yo qué más, que no me importa porque no creo porque soy Atea, que también quiero vender. OJO. Además de todo eso, hay alguien que no está bien, hay personas con las que no hablo casi. Hay muchas cosas. Y no sé, estoy cansada, agobiada, harta... pero como dicen los filósofos
"no te apesadumbres, siempre hay una puerta abierta".
Saquen sus conclusiones y analicen de qué hablan.

Voldemort.

26 de septiembre de 2012

Turn to cry.



   Lloré porque no servía; porque no sirvo. Porque siento que no encuentro mi lugar en el mundo, en mi circulo de amigos, en mi familia. Por tener opiniones diferentes y por lo tanto ser tomada como una decepción. Por los gritos ensordecedores que escuché de chica y que todavía escucho, que me recuerdan lo poco que valgo, lo nada que soy. Por malas notas cuando realmente me había esforzado. Por las buenas noticias. De felicidad por alguien más o por mí. Por emoción. Por sorpresa. Por personas que valieron oro para mí y para las que yo no valía nada, o dejé de valer. Porque los extrañaba, porque los necesitaba. Porque me sentía completamente sola. Por dolores físicos y emocionales. Por ellos, por aquellos y por esos también. Por mí. Lloré mucho por mí. Me castigué llorando por no entenderme y por no saber qué pasaba, por no encontrar a las personas adecuadas. Lloré por personas que no saben que existo, y que aún así me sacan una sonrisa. Por mis mascotas. Por amigos y familia. Por un libro. Por finales felices y tristes. Por canciones que significan todo, que me recuerdan muchísimas cosas. Por recuerdos. Para descargarme. Por bronca. Porque no podía, aunque quisiera. Porque todo era inútil. Lloré mucho. 
   ¿No será tiempo de dejar que otro llore? Aunque sea un rato, quiero parar.

Voldemort.

20 de septiembre de 2012

Hipócritamente fumadores.



   Mis viejos fuman. No desde ayer, ni desde hace dos años, sino que desde que nací. Desde antes de que yo naciera, en realidad. Mi vieja no sé, realmente, pero sé que mi viejo fuma desde los dieciocho años. Tiene cincuenta y dos. ¿Mucho tiempo, no? Mi abuelo materno también fuma, bastante, no sé si tanto como mi viejo, pero están ahí. Mi abuela materna fuma uno cada tanto. Mi abuela paterna fumaba, pero fue hasta que empezaron sus setenta, y no fumó toda su vida. Además, era un cigarrillo cada dos semanas. Míos únicos dos tíos (el hermano de mi vieja y la prima de mi viejo; sí, están casados. En su casamiento se conocieron mis viejos), también fuman. Sé que mi tío desde los veinte, o por ahí. Mi tía un poco después, pero están los dos arriba de los cuarenta, como mi vieja, y siguen. Mis primos no (aunque la más chica no tiene edad para pensarlo, ni siquiera, jajaja). Mi abuelo paterno no sé, no hablamos nunca de él en casa, pero siempre quise, siempre. Sé que mis dos tías abuelas (una de las cuales es mi madrina) no fuman. Mi tío abuelo tampoco fumaba. Mi tío segundo está cerca de ser una de las personas más sanas del mundo.

   A lo que voy con esto es a que todas esas personas que fuman, se dicen las unas a las otras que no fumen más, que lo dejen, que hace mal. «Ese es el último que te fumás, ¿no?» «¿Cuándo vas a dejar de fumar? Te hace mal». Y después de un rato, cuando entienden que esa hipocresía, esa forma barata del haz lo que yo digo pero no lo que yo hago no sirve, empieza la realidad. «¿Me convidás uno?» «Eu, ¿no me lo prendés?» Pasan, en dos minutos, por ahí diez, o una hora, o tres, o el tiempo que sea que tenga que trascurrir, de hacerse los señores y las señoras "quiero preservar tu salud", a pedir fuego o un pucho. Es hipócrita. Porque después, cuando ven en la calle a un pendejo de dieciséis, diecisiete o dieciocho años fumando, se indignan. Dicen que no pueden creer como son tan descerebrados. ¿Descerebrados? Me imagino, que piensan lo mismo de ustedes mismos, ¿no?

   Creo que lo que me molesta es eso. No solamente de mi familia, sino de todo aquél que fume. Cuando vos fumás, vos sabés que estás entrando en algo de lo que te podés volver muy dependiente, como también podés fumar un cigarrillo cada tanto. Pero lo sabés, sos consciente de que te hace mal y es un peligro. Y si tenés cuarenta años, y fumás, y lo hacés desde tu adolescencia, ¿con qué cara vas a decir que son unos descerebrados? ¿Me estás jodiendo? Fumás. Vos también fumás. Que tengas cuarenta años no te hace menos descerebrada. Si los que fuman son descerebrados, entonces la mitad de la población del mundo, creo yo, es descerebrada, ¿no? No solamente los adolescentes. No solamente sus hijos. Porque la gravedad se ampare de todos nosotros cuando un padre descubre que su hijo fuma. Cuando un padre de estos, digo, lo descubre. «No te podés arruinar la vida así», dicen. ¿Pero no están ellos arruinándose la vida, también? ¿Y se quejan de nosotros?

   Es mí forma de verlo, obvio. Yo fumo cuando me pongo muy, muy nerviosa. Y cuando me convidan. No en presencia de mis viejos. Porque están en contra de que se me ocurra fumar en algún momento de mí vida. Aunque si alguna vez se dan cuenta, está bien... Me retarán, me dirán de todo, pero eso no cambia nada. Van a ser hipócritas siempre. Ellos fuman. Por lo mismo. Mi viejo fuma por los nervios, la tensión. Mi mamá también. ¿Entonces? Yo sé que una flaca de dieciséis años para ustedes no puede tener demasiadas presiones, ni tener los nervios a flor de piel, pero... están equivocados. Muy.

Cada uno se arruina la vida como tiene ganas, al final. 

Voldemort.

17 de septiembre de 2012

Lost.


   Me consume la incógnita de no saber qué. Qué me pasa, qué siento, qué tengo, qué quiero. Es uno de esos momentos en los que el aislamiento alimenta a mi cerebro a seguir pensando y sacando hipótesis. Dejo de estar para pensar y pensar, y me pierdo. Me siento perdida. Pero ese es el problema. Me siento perdida y al mismo tiempo bien, como si estuviera en dónde tengo que estar. Es un poco raro, ya sé. Pero así me siento.

   Tuve ese sentimiento horrible de que estoy a punto de querer a alguien como un espécimen masculino con futuro amoroso en mi vida. Ni jodamos, ya lo bloqueé. Me funcionó bastante bien. Estoy segura, y de verdad segura, de que los homo sapiens sapiens los veo como personas dables y como nada, nada más. Me hace feliz. No me gusta querer, me cansa, me duele. Por lo menos hasta ahora me dolió siempre.

   Escolarmente estoy bien. Dos bajas y una materia en diciembre, pero no es nada nuevo. Escolarmente a nivel compañeros también, podría decir. Hubo una clase de catequesis, hace poco, en la que de verdad me sentí bien en el curso y me di cuenta de que los quiero, a algunos más que a otros, y no siempre a todos, aunque algunos me parezcan insoportables, pero como curso los quiero. Al menos los quise en ese momento de felicidad pura en el que estábamos todos cantando desde canciones religiosas -aunque algunos seamos ateos- para reírnos hasta las canciones del curso.

   Leí un libro que se llama "The Perks Of Being A Wallflower", y me enamoré. No solamente de la historia y del personaje principal, sino también del autor. Me encanta como lo hizo, como lo narró y explicó paso a paso y a su debido tiempo. Es mi nuevo libro favorito, ahora. Creo que hacía mucho no leía algo así: simplemente increíble.

   Socialmente a nivel amistad estoy bien. No es ese bien de que las cosas están perfectas porque cada vez hay un abismo más grande entre algunas personas y yo, pero remontan vuelo. A veces me siento incómoda, sapo de otro pozo, y esas cosas que me pasan. Pero no estoy mal, todavía estoy definiendo internamente quienes me importan de verdad de las personas que considero mis amigos. Bueno, todos me importan, pero quiero saber quienes son esos amigos que se cuentan con las manos.

   Me siento perdida. Como si... estuviera en dónde tengo que estar pero hubiese otro lugar para mí, otro lugar que me podría hacer más feliz que este, otro lugar que me va a llenar los huecos que no sé con qué llenar que tengo. Es raro porque paso de un estado de felicidad a uno de estos, de sentirse perdida. Lejos, afuera. Invisible. Me da más tiempo para pensar, a veces. Me da ánimos para hacerlo, razones. Pero por ahí no es lo mejor. Por ahí maquino tanto que termino perdida.

Voldemort.

12 de septiembre de 2012

Sangre.


   Qué ciclotímica que es esta familia. Pasamos del enojo al amor... bueno, si es que es amor. No sé si lo es, a veces. Porque sí, ¿qué adolescente no siente que sus padres no entienden nada de todo lo que les pasa, etcétera-etcétera, y en un momento de enojo les dicen que los detestan? Aunque no sé si todos los adolescentes sienten lo mismo que yo. A veces tengo un nudo de bronca en el pecho y lo miro a mi viejo y... quisiera no tenerlo. Quisiera, por horrible que parezca, que trabajara toda la noche, para así no tener que verlo. Que se fuera. A veces me da tanta bronca que la miro a mi mamá y no sé cómo es que no se separa. No entiendo, de verdad, por qué no se le pasa por la cabeza el hecho de irse. Más allá del hecho de que con su sueldo ni en pedo nos va a poder mantener a mi hermano y a mí, ¿por qué lo soporta? ¿Por qué cuando no tiene razón no se lo dice? ¿Por qué lo deja sentirse el que todo lo sabe? Yo no puedo. Sé que me tengo que aprender a callar la boca, pero no puedo. Me parece tan estúpido cuando nos manda a callar porque no pensamos como él. No es que mi vieja no lo haga, tampoco. Pero es diferente.

   Estábamos haciendo la cola para pagar la patente del auto ayer martes con mi vieja, y le pregunté qué pensaba del voto para los pendejos de dieciséis años. Cuando me preguntó que pensaba yo le dije lo que yo de verdad pienso: que uno es grande para todo o no es grande para nada. Ella revoleó los ojos y no me dio más bola. Le pregunté qué pasaba y me trató como si fuese una estúpida. No es que no me pase, porque en esta casa de mierda me tratan como si fuese una estúpida todo el tiempo, pero de ella me molesta. Me molesta porque yo no la odio y no la trato así. Me dijo que no le tenía que decir esas pelotudeces a ella, que quejarme era al pedo, qué no se qué. Y yo fui yo enojada, me importó una mierda la gente que estaba en la cola y su cara de mierda porque sabía que yo le iba a contestar. No me tratés como una pelotuda porque no comparta tu opinión, le dije. Ya sé que no sirve de una mierda decirte las cosas a vos, pero me lo preguntaste. Me pidió que bajara la voz. Me reí. Que no compartas pensamiento o como sea no va a hacer que me calle, yo pienso así y punto. Pasó un rato y la tensión se fue. Le dije que no quería que se enojara pero que me rompía las bolas que me tratara como una idiota.

   Es algo que me pasa seguido. Me refiero a que me callan muy seguido. Mi mamá a veces lo hace por mi propio bien, porque no reconozco autoridad en mi viejo y me importa, realmente, muy poco lo que venga después. Se me forma ese nudo de mierda en el pecho y le discuto, porque no tiene razón. Porque me embola que me quiera pasar por encima y que tenga la caradurez de decirme que no me tengo que dejar pasar por encima. Me enferma que no le discutan, que le den la razón. Pero parece que para eso estoy yo. Para la reprimenda también eh, soy la primera. Tengo todos los números comprados. Mi vieja a veces ya ni le discute, se limita a asentir. Mi hermano a veces inicia una especie de pelea, en la que mi viejo se hace el que todo lo sabe, como de costumbre, y nos dice que somos todos una mierda. Y si todos somos una mierda, ¿por qué carajo no te vas y nos dejás de romper las pelotas a todos? Si tanto le molestamos, y si tanto le molesto yo como hija, ¿por qué mierda sigue acá? No lo entiendo. No entiendo qué tanto cariño me puede tener siendo como es. A veces me preguntó si de verdad me querrá.

   Ahora, estos días, estuvimos relativamente bien. Pero su tono de mierda está ahí y en las mínimas cosas. No le dije nada. Estoy un poco cansada. Cansada de no saber qué soy yo para él, y de pensar en cómo esta familia interfirió en la formación de mi carácter. Esta familia y el colegio, y las personas. Las nenas y los nenes que tenía por compañeritos  en primaria que se reían de mí. Todos. Sin embargo, con este carácter y todo, hay veces en las que creo que está "bien" ser como soy. Por lo menos sé que no me va a pasar por arriba como lo hace, ¿no? Qué se yo. Creo que soy buena discutiéndole, pero esa no es mi cualidad. Porque hay veces en las que salgo perdiendo incluso teniendo razón. A veces me pregunto qué siento yo. Y no sé.

Voldemort.

8 de septiembre de 2012

Wish: to talk.


   Hablemos de como no soportan ver a dos personas del mismo sexo demostrándose amor dándose un beso. Hablemos de la intolerancia que tengo yo hacia la carcajada constante ante absolutamente todo cuando uno intenta hablar en serio. Hablemos también de como se sienten cuando están con sus parejas, como sonríen, como se les mueve todo. Podemos hablar de como los mismos monstruos que siempre creímos que estaban debajo de nuestras camas viven en nuestras mentes, de como la situación cambió y nos ayudó a ver mejor lo que nos sucede, del aumento de los impuestos. Hablemos de esa vez que, y del día en que. De él y de ella. Y de la que está más allá, sentada y sola. Hablemos de ellos, de los que nos caen bien y de los que no, de los que nos gustaría ser amigos y de los que no. Tenemos tiempo suficiente, podemos incluso hablar de la importancia de las diferentes materias que tenemos en nuestra educación, de por qué la bandera Argentina es celeste y blanca con un sol en el centro, de las importaciones. Podemos hablar de qué carreras queremos seguir, aunque dudemos entre muchas, hablemos de eso. ¿Qué tal de la importancia de las redes sociales en la vida de los adolescentes? ¿De la relación de dependencia con nuestros celulares? ¿De las peleas que tenemos en nuestras casas porque no nos dejan ser?

   Si les interesa también podemos hablar de por qué la música es un escape, de por qué los libros son tan importantes en la vida de algunos adolescentes. Hablemos de la discriminación racial de todos, de absolutamente todos nosotros para con los demás. Mejorémosla mediante una charla. Hablemos de la diferencia de género y como la misma inside en nuestras vidas. De las series televisivas que vemos, de la música que escuchamos, de los libros que leemos. ¡Podríamos incluso hablar de la existencia de seres extraterrestres! ¡De la existencia de Dios! De como yo pienso que no existe y ella sí. De como él está en contra del comunismo y vos del capitalismo. De lo mucho que me dolía que me dejen de lado y de cómo vos disfrutabas riéndote con las personas que pensaste nunca te ibas a llevar. Hablemos de las presidencias argentinas y de la educación. Hablemos de vos y de mí.

   Hablemos y hablemos hasta que nuestras lenguas se traben de tanto hablar y estemos acalorados porque nos encanta el tema del que hablamos. Hasta que no podamos más y se nos acaben todos los temas de conversación que mencioné y que pueden existir. Me puedo quedar hablando sola, pero hablemos antes de eso. No pido nada más que eso. Estoy cansada de pasar de estar con quienes me rodean a no saber por qué me siento tan lejos. No quiero forzar relaciones, no quiero querer por costumbre y mucho menos que me quieran por lo mismo. Simplemente pido hablar. Quizás funciona, y nadie forzó nada. Quizás no, y las cosas estaban completamente forzadas, pero no sabemos. Nunca sabemos. ¿Y si intentamos? No es complicado, al final. Hablábamos de tantas cosas.

Voldemort.

7 de septiembre de 2012

Perforaciones, tatuajes y tintura.

Discriminación laboral a individuos con perforaciones y tatuajes.


   Muchas empresas ponen como condición que los aspirantes a los trabajos que ofrecen no posean ningún tipo de perforaciones o tatuajes. Esto sucede debido al rol que la estética posee en el mundo hoy e día. Se cree que contratar individuos tatuados, teñidos o perforados atenta contra la imagen empresarial que se quiere e intenta dar.

   Una vez más, esto sucede debido a los prejuicios sociales, los cuales afectan directamente a diferentes grupos sociales, que se ven marginados a la hora de conseguir un trabajo, recibiendo como respuestas a las entrevistas un "gracias", que en realidad significa "no te vamos a contratar", lo cual se puede tomar como discriminación, ya que en muchos casos se elige no contratar a individuos debido a su aspecto y no a su currículum, el cual puede llegar a ser muy bueno.

   A la hora de negarle la oportunidad laboral a un individuo, es la estética lo que se tiene en cuenta. Sin embargo, ?no es la estética lo mismo que nos lleva a perforarnos y tatuarnos? ¿Es tan diferente la imagen que se da empleando individuos perforados, tatuados y teñidos? No realmente. O al menos podemos decir que esto no sucedería si no viviéramos en una sociedad que se fija primero en la estética y luego en la capacidad de un individuo.

   ¿Hacen los tatuajes, las perforaciones y la tintura capilar disminuir la capacidad de pensar y razonar de un individuo? ¿los hace esto menos inteligentes? ¿Les quita méritos? No. Por muchos tatuajes, perforaciones y colores en el cabello que una persona pueda tener, su capacidad para pensar va a ser la misma, y en muchos casos las grandes empresas pierden la oportunidad de contratar a personas que podrían llevar adelante magníficas ideas para el mayor progreso de la empresa.

   Sin embargo, en esta sociedad, la estética está por sobre la capacidad.

Voldemort.
Escrito para Cultura, Comunicación y Sociedad.

You have what you have.



Incluso si alguien lo está pasando mucho peor, eso no quita realmente el hecho de tienes lo que te toca.

   Desde que somos chicos nos dicen que no nos quejemos de un montón de cosas porque hay gente que la pasa peor. Y es verdad. Nos quejamos de que comemos verdura y no nos gusta y hay chicos que matarían por comer la mitad de lo que nosotros comemos. Y lo sabemos.

   Nos quejamos porque nuestros padres se ponen en plan insoportable y nos dicen que hay quienes desearían tener padres como los nuestros. Nuestros amigos dicen pelotudeces y nos encabronamos, pero hay muchos que querrían tener amigos así. Te sentís mal porque tu mejor amigo no te da más bolilla, porque te salen mal las cosas, porque no soportás caminar todos los días por el mismo monótono pasillo de la escuela, porque esto, porque eso y porque aquello también. Pero siempre hay quién la pasa peor. Aunque mejor también. Hay quienes la pasan mucho mejor, y nosotros somos los que la pasan peor para ellos, quizás. 

   El hecho de que en el mundo existan personas que la estén pasando peor que nosotros no quita que nos sintamos mal, sin amigos, sin una familia que te comprenda, fuera de ruta, de foco, perdidos y deprimidos. No lo quita. Nos sentimos así y ya está. Saber que alguien la pasa peor no va a hacer que la pasemos mejor. El dolor lo sentís igual, ¿o me van a decir que esas palabras les quitan el dolor, o los alivian?

   Cuando te sentís mal, y estás en ese pozo del que no podés salir, no importa nada. Quiero decir que me parece incorrecto negarnos, o al menos intentar hacerlo, la queja. ¿Por qué? Me quiero quejar hasta no poder más y sacarme todas las cosas que me rondan por la cabeza. Quiero desaparecer. Aunque alguien la esté pasando peor. Porque en ese momento de depresión me preocupo por salir yo. Yo, que soy el alguien que la pasa peor que otro, por quién el otro no está preocupado, porque se está preocupando por conseguir la escalera para salir de su propio pozo. Yo, la del pozo.

Voldemort.

5 de septiembre de 2012

Homosexuality.


DISCRIMINACIÓN A LA
HOMOSEXUALIDAD.


Hoy en día, si bien el número de individuos homosexuales se ha incrementado, las diferentes culturas del mundo han tratado de regular las demostraciones de amor entre individuos del mismo sexo mediante diferentes medios, entre los cuales encontramos el intento, sin éxito, de la eliminación de la homosexualidad.

La homosexualidad ha sido etiquetada y criticada a lo largo de los años desde diferentes puntos de vista.
• Existen quienes la consideran una enfermedad. Una patología; una forma de trastorno psicosexual que se vincula a diferentes trastornos análogos.
• Dependiendo de las sociedades, también ha recibido las etiquetas de “antinatural” y “moralmente condenable”.
• Según las diferentes religiones, se puede considerar un hecho pecaminoso.
• Es vista como una anomalía, ya que no sigue las normas y está fuera del rango de lo que se considera “normal”.

Si bien se tienen diferentes puntos de vista en cuanto a la crítica, la mayoría de estas coinciden en un punto específico: es un hecho que está mal. No simplemente mal visto socialmente, sino que va en contra de lo que se representa al hablar del ser humano. Sin importar el calificativo que se utilice, ya sea pecadores o enfermos, están de acuerdo a la hora de proclamar la homosexualidad como una anomalía, y de querer detenerla, como si se tratase de la propagación de un virus.

Sin embargo, la homosexualidad no es la propagación de ningún virus, no se trata de una enfermedad contagiosa. Se trata de una elección sexual que toman los individuos. Así como nosotros elegimos se heterosexuales, existen individuos alrededor del mundo que eligen ser homosexuales. Pero a ellos, a diferencia de a nosotros, se los condiciona socialmente y se los margina, porque las sociedades de hoy en día son lo suficientemente prejuiciosas como para no aceptar lo que es diferente.

Podemos hablar de un desplazamiento de lo diferente en muchos ámbitos sociales hoy en día, y el rechazo que reciben los homosexuales es uno de estos casos. No sucede simplemente a grandes rasgos, sino que empieza en un seno familiar como el de cualquier persona. Muchos adolescentes que comienzan a descubrirse a sí mismos son mal vistos, y en algunos casos hasta maltratados, por sus propias familias al elegir una orientación sexual diferente. Esto se suele adjudicar a la enseñanza, a lo que los individuos aprenden en el colegio y en la calle, pero no se tiene en cuenta que el individuo elige ser homosexual porque siente que así va a lograr ser feliz. Ser homosexual es difícil incluso en el seno familiar en el que nacés, porque los prejuicios no existen simplemente en las sociedades en conjunto, sino en cada individuo. Se margina socialmente a aquellos que no son “normales”. Se los aparta y minimiza, y hasta se les llegan a restringir diferentes derechos, como el del matrimonio.

No en todos los países pueden contraer matrimonio dos personas del mismo sexo, ya que no está bien visto por la iglesia, y mucho menos socialmente. Se les ha negado en muchas sociedades la posibilidad de ser legalmente una pareja a miles de homosexuales alrededor del mundo debido a este prejuicio social que recibe el nombre de la homofobia. Y no sólo este, sino que tampoco se los considera capaces de criar niños. Podemos escuchar frases típicas y por demás prejuiciosas como “el posible abuso de los padres a sus hijos”, lo cual provoca pánico en la sociedad. Pero… ¿no existen matrimonios en el mundo, constituidos por dos individuos de diferente sexo, que abusan de sus hijos? ¿Qué los maltratan? Sí. Muchísimos. Pero sin embargo, a la hora de prejuzgar, no se mete a las parejas heterosexuales en la misma bolsa. Se los pone por sobre las parejas homosexuales, como si tuviesen un rango superior, siendo que ambas parejas están igualmente capacitadas para la crianza de un hijo, que no sólo necesita fondos monetarios para su alimentación, vivienda, salud, educación y etc., sino también amor. Sin embargo, no se tiene en cuenta en ningún momento el amor que pueden sentir dos personas del mismo sexo, y no se pone a dicho sentimiento a la misma altura que el amor que dos individuos de sexo diferente pueden sentir entre sí. Incluso sabiendo que el sexo y el amor no tienen que ver una cosa con la otra, y que por lo tanto amar a alguien del mismo sexo no es pecaminoso, porque amar no es un pecado. Pero socialmente, esto no tiene ningún valor. A la mayor parte de las sociedades nos les interesa que dos individuos del mismo sexo se amen, porque se los ve diferentes, se los quiere apartar, siendo que, al final, son iguales que nosotros.

“¿No es el amor la fuerza más noble que puede mover al hombre y la mujer?”

Por otro lado, el prejuicio social hacia la homosexualidad, como antes se ha dicho, lleva el nombre de homofobia. La homofobia es considerada un “prejuicio, estigma o discriminación hacia las personas que mantienen relaciones sexuales con otras del mismo sexo”. Para combatir la misma y evitar las diferentes situaciones de discriminación, violencia, desplazamiento, muerte, etc., que pueden darse, se propone que el Estado (nacional, provincial y municipal) establezca políticas que integren a la comunidad homosexual de cada sociedad, respeten sus derechos y se los reconozca como a cualquier individuo y que condenen las atribuciones de abuso que se toman para con ellos. 


Voldemort.
Escrito para Cultura, Comunicación y Sociedad.

3 de septiembre de 2012

Someone like you.

"You love to sing along when you don't know all the words."

No es algo que no sepamos, ¿no? Igual, no hay nada como cantar con vos aunque desafinemos como las mejores. Tampoco es que nuestros ladridos influyan negativamente en nuestra amistad. Porque a pesar de eso puedo hablar con vos con la mayor sinceridad, y la verdad es que me encanta. Porque aunque veamos las cosas diferentes entendés desde dónde me paro yo para verlas, y yo entiendo en dónde te parás vos. Y eso es re copado para mí. Bueno, para mí es re copado que nos hayamos acercado tanto y que seamos tan amigas. Y sería re, pero re copado que no cambiara nunca eso, ¿sabés? Me la juego a que no va a cambiar, aunque a veces nos queramos arrancar las mechas. Infinitas gracias por todo, te amo.

Someone like you, The Summer Set.

Am I good at something?


   → Sé que en cuánto a orientación si tengo un cuatro, es bastante. Me acuerdo la ubicación de la Unión Europea, no me puedo parar en Lomas y decir cuál es España, Italia, etcétera. Por que no tengo idea, porque no me acuerdo, y porque me acuerdo de dónde veo las cosas por las casas y locales de alrededor.

   → Sé que para estudiar Matemática, Química o Física si tengo un cuatro, es un milagro. No porque sea incapaz, pero directamente no entiendo. No entiendo por qué mierda 0 por cualquier cosa da 0, si vos estás multiplicando algo por nada, ese algo se queda igual, porque no se alteró ¡¡¡no entiendo!!! Y tampoco me interesa mucho saber cosas sobre las fuerzas y las uniones químicas, etcétera.

   → Puede que en materias como Psicología, Economía, Biología y etcétera sea buena, pero... no sé. Me dan vagancia, y en el caso de Economía no caso, estudio del libro y bueno... nosotros en el libro tenemos todo 0-razonado y a la hora de razonarlo, como no lo hice en clase, me cuesta el doble y entiendo la mitad de las cosas al revés. Biología no me importa. Psicología fue una materia buena dada por una tarada, pero bueno...

   → El baile, el canto y el deporte no son lo mío. 

¿En qué soy buena? 

  Puedo aplicar lo visto en Literatura, Sociología, Historia, Geografía, Política y Cultura-Comunicación-y-Sociedad a lo que pasa hoy en día en el mundo. Puedo jugar handball bastante bien, creo yo. ¿Pero soy buena?

  Sé dibujar y expresarme mediante palabras, puedo pintar un dibujo que me identifique y crear un mundo en el que los personajes aprenden, después de caerse repetidas veces, a levantarse con la cabeza en alto, pero... ¿soy buena?

  Tengo buen oído para relacionar diferentes canciones de diferentes bandas con la situación en la que estoy o con las personas que me rodean. ¿Seré buena en dedicar canciones que ni siquiera escribí?

  La mayoría de las veces no me cuesta decir lo que pienso, y la sinceridad que tengo a veces molesta, así como el hecho de que sea una persona irritable y con otros gustos y que hace otras cosas. ¿Acaso me quieren dar a entender que soy buena diciendo lo que se me pasa por la mente sin filtrarlo?

  No sé... no sé en qué soy buena. Aunque a veces me considere buena en algo, después me digo que no. Porque aunque yo sea buena, hay un millón de personas en el mundo que son mejores, ¿no? -Homero J. Simpson lo dijo. Bueno, Matt Groening, en realidad- ¿Y si un millón de personas son mejores que yo, qué quiere decir? ¿Que puede que yo sea la mejor de un millón pero la peor de otro, y al mismo tiempo podría estar en el medio de otro millón? Quizás sí, quizás no. Si en algún momento descubro para qué soy buena de verdad, lo voy a escribir. Aunque puede que no sea buena en nada, y sea buena no siendo buena en nada, ¿no? Estoy bastante segura de que eso es posible.

Voldemort.
Oh captain, my captain!

Have I just annoyed you? Stfu.


   QUÉ molesta que soy, QUÉ. En serio. Aunque me moleste que a veces no se pueda hablar en serio, porque es la realidad, me puedo sumar a una joda eh. PUEDO. Pasa que, no me interesa lo mismo. NO. Soy re molesta, ¿vieron? Y, de todas formas, vivo en una nube. Aunque mi nube no contiene reggaeton, ni charlas sobre chicos que he conocido (?), ni salidas, etc, etc. ESO creo yo. Porque, puede que escuche mucho eso y entonces se me queme un cachito, solamente un cachito, la cabeza.

   No digo que no hablen de otra cosa, porque sí, lo hacen. Pero a mi esas cosas me aburren, y me quedo, me hago la boluda y me quedo y juro que intento interesarme e integrarme a las conversaciones, pero no puedo. NO PUEEEEEEEDO. Me da TAN igual si alguien no combinó bien la ropa, si Daddy Yankee sacó otra canción re punchi punchi, si este sábado van a salir y antes van a ir a la previa de, que queda en la casa de, etcétera, etcétera. No es de forra, pero son cosas que a mí, me dan igual. Entonces, no me "la sube" hablar de eso. Y el problema es que las cosas que a mí me interesan no son de interés megamente público, pero algunas personas me escuchan igual. Aunque les de lo mismo. Entonces, yo intento escucharlas. Y lo logro, aunque por dentro mi cerebro además de procesar la información esté bailando la macarena. 

   Pero, y sí, hay un pero, a veces, quiero estar sola. O lejos. O en la mía, en lo que va conmigo, y eso implica irme. Adoro irme a ver libros que por ahí en la vida me voy a comprar, pero ir, y tocarlos, y leer las contratapas. Me da placer. Me encantan. Adoro entrar a lugares en los que vendan CDs y encontrar bandas de las que ni sabía, llegar a casa y bajarme su música y sentir que, otra vez, alguien en el mundo me entiende. Ni hablemos de escribir, de expresarme a mí manera, y de crear historias ficticias que envuelven diferentes sentimientos, valores, etc; o de dibujar y darle sentido a lo que me sale de la cabeza. Ese tipo de cosas me encantan. No hablar de previas, de salidas, de reggaeton. Pero la idea de tener amigos es que no todos seamos iguales, ¿no? Entonces, bueno, tendré que esforzar mi ser y seguir escuchando cosas que, quizás, me den lo mismo. Pero las voy a escuchar. Y después voy a ser muy, muy, MUUUUUUUUY feliz yéndome a ver libros, y cd's, y escribiendo y dibujando y haciendo otras cosas que son las que a mí me gustan.

Voldemort.

1 de septiembre de 2012

Telaraña de miedos.


   Miedos existen muchos. Está ese miedo a la separación de nuestras padres cuando somos chicos así como también existe el miedo a ser descubiertos cuando hacemos algo malo. El miedo a no encajar, a quedarse afuera, e incluso el miedo de muchos hombres: morir. Sin embargo, los miedos no son sino una expresión de incertidumbre hacia lo que el futuro nos depara.

   A veces, cuando no sabemos si mamá va a volver de traer esa leche o esa docena de huevos que se olvidó de agarrar -y la llamamos telepáticamente sin éxito- sentimos un estrujoncito en el pecho, porque ¿qué pasa si mamá no vuelve? ¿Si llega nuestro turno en la caja y no tenemos con qué pagar? Y cuando sabemos cosas que afectan a las personas que nos rodean, pero no podemos decir lo que tanto nos carcome de noche, ¿no se siente ese miedo a que el otro se enoje con nosotros? ¿Nunca sintieron esa sensación abrasadora, que a veces nos lleva al dolor, y que nos mantiene despiertos de noche? Eso es miedo; miedo puro.

   Somos un conjunto de miedos generados por las dudas constantes que vamos teniendo a media que crecemos; miedos que podemos enfrentar y miedos que no. La vida, el tiempo que nuestras almas están dentro de nuestros cuerpos, se trata del miedo, de como, en momentos específicos, le hacemos frente a los monstruos de dudas que nos dominan y tanto espantan.

   El enfrentamiento con nuestros miedos, podamos o no sobrellevarlo, también nos ayuda a crecer. Se gane o se pierda la batalla, de cada una obtenemos experiencias que nos ayudan a seguir adelante, a seguir peleando a capa y espada contra el monstruo de los miedos que vive en y con cada uno de nosotros.

Voldemort.
(Escrito el 28/08/2012, en el curso de Literatura al que asisto).