5 de septiembre de 2012

Homosexuality.


DISCRIMINACIÓN A LA
HOMOSEXUALIDAD.


Hoy en día, si bien el número de individuos homosexuales se ha incrementado, las diferentes culturas del mundo han tratado de regular las demostraciones de amor entre individuos del mismo sexo mediante diferentes medios, entre los cuales encontramos el intento, sin éxito, de la eliminación de la homosexualidad.

La homosexualidad ha sido etiquetada y criticada a lo largo de los años desde diferentes puntos de vista.
• Existen quienes la consideran una enfermedad. Una patología; una forma de trastorno psicosexual que se vincula a diferentes trastornos análogos.
• Dependiendo de las sociedades, también ha recibido las etiquetas de “antinatural” y “moralmente condenable”.
• Según las diferentes religiones, se puede considerar un hecho pecaminoso.
• Es vista como una anomalía, ya que no sigue las normas y está fuera del rango de lo que se considera “normal”.

Si bien se tienen diferentes puntos de vista en cuanto a la crítica, la mayoría de estas coinciden en un punto específico: es un hecho que está mal. No simplemente mal visto socialmente, sino que va en contra de lo que se representa al hablar del ser humano. Sin importar el calificativo que se utilice, ya sea pecadores o enfermos, están de acuerdo a la hora de proclamar la homosexualidad como una anomalía, y de querer detenerla, como si se tratase de la propagación de un virus.

Sin embargo, la homosexualidad no es la propagación de ningún virus, no se trata de una enfermedad contagiosa. Se trata de una elección sexual que toman los individuos. Así como nosotros elegimos se heterosexuales, existen individuos alrededor del mundo que eligen ser homosexuales. Pero a ellos, a diferencia de a nosotros, se los condiciona socialmente y se los margina, porque las sociedades de hoy en día son lo suficientemente prejuiciosas como para no aceptar lo que es diferente.

Podemos hablar de un desplazamiento de lo diferente en muchos ámbitos sociales hoy en día, y el rechazo que reciben los homosexuales es uno de estos casos. No sucede simplemente a grandes rasgos, sino que empieza en un seno familiar como el de cualquier persona. Muchos adolescentes que comienzan a descubrirse a sí mismos son mal vistos, y en algunos casos hasta maltratados, por sus propias familias al elegir una orientación sexual diferente. Esto se suele adjudicar a la enseñanza, a lo que los individuos aprenden en el colegio y en la calle, pero no se tiene en cuenta que el individuo elige ser homosexual porque siente que así va a lograr ser feliz. Ser homosexual es difícil incluso en el seno familiar en el que nacés, porque los prejuicios no existen simplemente en las sociedades en conjunto, sino en cada individuo. Se margina socialmente a aquellos que no son “normales”. Se los aparta y minimiza, y hasta se les llegan a restringir diferentes derechos, como el del matrimonio.

No en todos los países pueden contraer matrimonio dos personas del mismo sexo, ya que no está bien visto por la iglesia, y mucho menos socialmente. Se les ha negado en muchas sociedades la posibilidad de ser legalmente una pareja a miles de homosexuales alrededor del mundo debido a este prejuicio social que recibe el nombre de la homofobia. Y no sólo este, sino que tampoco se los considera capaces de criar niños. Podemos escuchar frases típicas y por demás prejuiciosas como “el posible abuso de los padres a sus hijos”, lo cual provoca pánico en la sociedad. Pero… ¿no existen matrimonios en el mundo, constituidos por dos individuos de diferente sexo, que abusan de sus hijos? ¿Qué los maltratan? Sí. Muchísimos. Pero sin embargo, a la hora de prejuzgar, no se mete a las parejas heterosexuales en la misma bolsa. Se los pone por sobre las parejas homosexuales, como si tuviesen un rango superior, siendo que ambas parejas están igualmente capacitadas para la crianza de un hijo, que no sólo necesita fondos monetarios para su alimentación, vivienda, salud, educación y etc., sino también amor. Sin embargo, no se tiene en cuenta en ningún momento el amor que pueden sentir dos personas del mismo sexo, y no se pone a dicho sentimiento a la misma altura que el amor que dos individuos de sexo diferente pueden sentir entre sí. Incluso sabiendo que el sexo y el amor no tienen que ver una cosa con la otra, y que por lo tanto amar a alguien del mismo sexo no es pecaminoso, porque amar no es un pecado. Pero socialmente, esto no tiene ningún valor. A la mayor parte de las sociedades nos les interesa que dos individuos del mismo sexo se amen, porque se los ve diferentes, se los quiere apartar, siendo que, al final, son iguales que nosotros.

“¿No es el amor la fuerza más noble que puede mover al hombre y la mujer?”

Por otro lado, el prejuicio social hacia la homosexualidad, como antes se ha dicho, lleva el nombre de homofobia. La homofobia es considerada un “prejuicio, estigma o discriminación hacia las personas que mantienen relaciones sexuales con otras del mismo sexo”. Para combatir la misma y evitar las diferentes situaciones de discriminación, violencia, desplazamiento, muerte, etc., que pueden darse, se propone que el Estado (nacional, provincial y municipal) establezca políticas que integren a la comunidad homosexual de cada sociedad, respeten sus derechos y se los reconozca como a cualquier individuo y que condenen las atribuciones de abuso que se toman para con ellos. 


Voldemort.
Escrito para Cultura, Comunicación y Sociedad.

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