12 de septiembre de 2012

Sangre.


   Qué ciclotímica que es esta familia. Pasamos del enojo al amor... bueno, si es que es amor. No sé si lo es, a veces. Porque sí, ¿qué adolescente no siente que sus padres no entienden nada de todo lo que les pasa, etcétera-etcétera, y en un momento de enojo les dicen que los detestan? Aunque no sé si todos los adolescentes sienten lo mismo que yo. A veces tengo un nudo de bronca en el pecho y lo miro a mi viejo y... quisiera no tenerlo. Quisiera, por horrible que parezca, que trabajara toda la noche, para así no tener que verlo. Que se fuera. A veces me da tanta bronca que la miro a mi mamá y no sé cómo es que no se separa. No entiendo, de verdad, por qué no se le pasa por la cabeza el hecho de irse. Más allá del hecho de que con su sueldo ni en pedo nos va a poder mantener a mi hermano y a mí, ¿por qué lo soporta? ¿Por qué cuando no tiene razón no se lo dice? ¿Por qué lo deja sentirse el que todo lo sabe? Yo no puedo. Sé que me tengo que aprender a callar la boca, pero no puedo. Me parece tan estúpido cuando nos manda a callar porque no pensamos como él. No es que mi vieja no lo haga, tampoco. Pero es diferente.

   Estábamos haciendo la cola para pagar la patente del auto ayer martes con mi vieja, y le pregunté qué pensaba del voto para los pendejos de dieciséis años. Cuando me preguntó que pensaba yo le dije lo que yo de verdad pienso: que uno es grande para todo o no es grande para nada. Ella revoleó los ojos y no me dio más bola. Le pregunté qué pasaba y me trató como si fuese una estúpida. No es que no me pase, porque en esta casa de mierda me tratan como si fuese una estúpida todo el tiempo, pero de ella me molesta. Me molesta porque yo no la odio y no la trato así. Me dijo que no le tenía que decir esas pelotudeces a ella, que quejarme era al pedo, qué no se qué. Y yo fui yo enojada, me importó una mierda la gente que estaba en la cola y su cara de mierda porque sabía que yo le iba a contestar. No me tratés como una pelotuda porque no comparta tu opinión, le dije. Ya sé que no sirve de una mierda decirte las cosas a vos, pero me lo preguntaste. Me pidió que bajara la voz. Me reí. Que no compartas pensamiento o como sea no va a hacer que me calle, yo pienso así y punto. Pasó un rato y la tensión se fue. Le dije que no quería que se enojara pero que me rompía las bolas que me tratara como una idiota.

   Es algo que me pasa seguido. Me refiero a que me callan muy seguido. Mi mamá a veces lo hace por mi propio bien, porque no reconozco autoridad en mi viejo y me importa, realmente, muy poco lo que venga después. Se me forma ese nudo de mierda en el pecho y le discuto, porque no tiene razón. Porque me embola que me quiera pasar por encima y que tenga la caradurez de decirme que no me tengo que dejar pasar por encima. Me enferma que no le discutan, que le den la razón. Pero parece que para eso estoy yo. Para la reprimenda también eh, soy la primera. Tengo todos los números comprados. Mi vieja a veces ya ni le discute, se limita a asentir. Mi hermano a veces inicia una especie de pelea, en la que mi viejo se hace el que todo lo sabe, como de costumbre, y nos dice que somos todos una mierda. Y si todos somos una mierda, ¿por qué carajo no te vas y nos dejás de romper las pelotas a todos? Si tanto le molestamos, y si tanto le molesto yo como hija, ¿por qué mierda sigue acá? No lo entiendo. No entiendo qué tanto cariño me puede tener siendo como es. A veces me preguntó si de verdad me querrá.

   Ahora, estos días, estuvimos relativamente bien. Pero su tono de mierda está ahí y en las mínimas cosas. No le dije nada. Estoy un poco cansada. Cansada de no saber qué soy yo para él, y de pensar en cómo esta familia interfirió en la formación de mi carácter. Esta familia y el colegio, y las personas. Las nenas y los nenes que tenía por compañeritos  en primaria que se reían de mí. Todos. Sin embargo, con este carácter y todo, hay veces en las que creo que está "bien" ser como soy. Por lo menos sé que no me va a pasar por arriba como lo hace, ¿no? Qué se yo. Creo que soy buena discutiéndole, pero esa no es mi cualidad. Porque hay veces en las que salgo perdiendo incluso teniendo razón. A veces me pregunto qué siento yo. Y no sé.

Voldemort.

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