Incluso si alguien lo está pasando mucho peor, eso no quita realmente el hecho de tienes lo que te toca.
Desde que somos chicos nos dicen que no nos quejemos de un montón de cosas porque hay gente que la pasa peor. Y es verdad. Nos quejamos de que comemos verdura y no nos gusta y hay chicos que matarían por comer la mitad de lo que nosotros comemos. Y lo sabemos.
Nos quejamos porque nuestros padres se ponen en plan insoportable y nos dicen que hay quienes desearían tener padres como los nuestros. Nuestros amigos dicen pelotudeces y nos encabronamos, pero hay muchos que querrían tener amigos así. Te sentís mal porque tu mejor amigo no te da más bolilla, porque te salen mal las cosas, porque no soportás caminar todos los días por el mismo monótono pasillo de la escuela, porque esto, porque eso y porque aquello también. Pero siempre hay quién la pasa peor. Aunque mejor también. Hay quienes la pasan mucho mejor, y nosotros somos los que la pasan peor para ellos, quizás.
El hecho de que en el mundo existan personas que la estén pasando peor que nosotros no quita que nos sintamos mal, sin amigos, sin una familia que te comprenda, fuera de ruta, de foco, perdidos y deprimidos. No lo quita. Nos sentimos así y ya está. Saber que alguien la pasa peor no va a hacer que la pasemos mejor. El dolor lo sentís igual, ¿o me van a decir que esas palabras les quitan el dolor, o los alivian?
Cuando te sentís mal, y estás en ese pozo del que no podés salir, no importa nada. Quiero decir que me parece incorrecto negarnos, o al menos intentar hacerlo, la queja. ¿Por qué? Me quiero quejar hasta no poder más y sacarme todas las cosas que me rondan por la cabeza. Quiero desaparecer. Aunque alguien la esté pasando peor. Porque en ese momento de depresión me preocupo por salir yo. Yo, que soy el alguien que la pasa peor que otro, por quién el otro no está preocupado, porque se está preocupando por conseguir la escalera para salir de su propio pozo. Yo, la del pozo.
Voldemort.


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